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La ciudad Dorada

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La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Vie 14 Nov 2014, 4:48 pm

La ciudad Dorada



La Fortaleza de Endor



Los muros de piedra que rodeaban a Endor brillaban con la fuerza de los rayos del Sol que caían sobre ellos.

Todo a lo largo de la parte superior de la muralla se podian ver las pequeñas torres de los centinelas. Cada una de las tres puertas de la ciudad estaba protegida por la guardia, que no permitia la entrada ni salida de nadie sin que llevase el sello de Gadama sobre su pase.

El único que podía proporcionar estos pases era el jefe de la guardia, que tenía contacto directo con Gadama, y sólo los daba a mensajeros especiales o a trabajadores con alguna misión en concreto que requeria la salida de la fortaleza.

Todas las fortalezas esparcidas por los dominios de Gadama tenían las mismas medidas de seguridad para que nadie pudiera escapar.


El interior de Endor estaba compuesto por calles, Plazas y Jardines con fuentes y diversas clases de plantas. Los habitantes decían que eran felices, aunque se quejaban bastante. Pasaban el tiempo trabajando en distintas tareas: algunos cuidaban de que las calles se mantuvieran limpias, otros reparaban los desperfectos de las murallas y las paredes de las casas; también había que cuidar de los animales y trabajar las extensísimas tierras de las cuales se abastecían de frutas y vegetales.

Estas tierras estaban detrás de las fortalezas y cada mañana salían carros llenos de trabajadores que pasaban allí gran parte del día, bajo la estrecha vigilancia de los guardianes. Éstos casi nunca tenían que demostrar su autoridad, porque los habitantes de las fortalezas no parecían tener mucho interés en abandonarlas, a pesar de sus frecuentes quejas.

Protestaban de lo duro que era el trabajo y lo aburrida y monótona que era su vida, pero luego se tomaban unas cuantas copas del vino que ellos mismos hacían, o se fumaban unas cuantas pipas de aquellas flores reducidas a polvo, que también ellos cultivaban, y durante un rato dejaban sus quejas a un lado y olvidaban su infelicidad.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Vie 14 Nov 2014, 5:18 pm

Vivían con bastante comodidad, sin faltarles comida ni vestido, y por la tarde organizaban diversiones en las plazas hasta que oscurecía y se retiraban a alguna de las pequeñas tabernas que se podían encontrar en casi cada esquina.

Los que trabajaban más eran recompensados por los capataces y algunos de ellos tenían viviendas lujosas y pequeñas carrozas para trasladarse de un lugar a otro de la fortaleza.

En Endor había más de veinte mil habitantes,




registrados todos ellos en las oficinas del jefe de la guardía, el cual tenía una ficha de cada uno donde ponía la fecha de nacimiento, el lugar donde vivía, qué clase de trabajo realizaba y si reaccionaba normalmente, es decir, sin deseos de abandonar la fortaleza. Cuando los guardias observaban que alguien comentaba acerca de la posibilidad de salir y buscar aventuras fuera de la fortaleza, se lo comunicaban en seguida al jefe de la guardia y éste lo apuntaba en la ficha para tener un cuidado especial con él. Se le reducían las horas de trabajo, o se le cambiaba de sector, dandole más comodidades en casa y proporcionándole más dosis de aquel polvo de flores que, al inspirar su humo a través de las pipas, sentían que la vida, al fin y al cabo, no era tan dura, que seguramente sería más dura al otro lado de las puertas.


Así Gadama mantenia a la gente bajo su poder, sin que ellos se dieran cuenta de que les tenia dominados.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Sáb 15 Nov 2014, 4:58 pm

Itor y Yasir trabajaban en una de las grandes naves de carpinteria, donde se hacian los muebles de la ciudad.

Nuestros amigos se habian conocido en el taller. Al principio casi no se trataban porque cada uno trabajaba en una sección distinta, pero ahora al haber ido ascendiendo en la empresa debido a sus capacidades, coincidieron los dos en la sección de diseño y ahí comenzaron a conocerse más a fondo.

Itor vivía solo en un pequeño ático, que había decorado a su gusto, y pasaba allí gran parte del tiempo cuando salía del taller. No se sentía a gusto en la taberna y últimamente cada vez le gustaba menos esas pipas que se fumaba después de cenar, como era costumbre en aquellas tierras.

Su padre había muerto cuando él era pequeño y su madre hacía dos años que también había muerto.

Asi que Itor se hizo adulto sin poder tener ya por mucho tiempo a su madre. Ésta siempre quiso verle casado, pero él no estaba animado a formar un hogar y traer más habitantes a aquel lugar que, muy en el fondo, sabía que no les haría auntenticamente felices. En su casita veia salir el sol antes de marchar al taller por las mañanas y lo veía ocultarse por las noches, antes de dormise, y se preguntaba ansiosamente qué habría más allá de las murallas, más allá de las montañas, más allá de las nubes, más allá del sol, más allá de su mente y comprensión, más allá...


Yasir vivía con unos tíos suyos, que le recibieron en su casa cuando sus padres fueron trasladados a otra fortaleza para que su padre pudiera ayudar con sus conocimientos en una obra muy complicada que estaban llevando a cabo en el norte del país. A Yasir le dejaron en Endor, pues ya trabajaba en el tallerde carpinteria y como ellos decian tenia un buen futuro por delante.

Yasir  se quedo con sus tíos, donde tenía un cuartito muy pequeño que compartia con su primo parmir. Éste era de su edad, pero no tan indagador e inquieto como Yasir.

Se conformaba fácilmente con tal que no le faltase su buena comida y ropa elegante para salir a ir de pesca, como decía él, los fines de semana.

No ha muchas chicas le gustaba Parmir , y tal vez fuera precisamente por querer causarles tan buena impresión con las cosas externas. Enseguida se daban cuenta que dentro no había mucho y era porque Parmir sólo se preocupaba de satisfacer sus deseos externos y nunca pensaba en algo un poco más profundo.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Mar 18 Nov 2014, 4:50 pm

Pobre Yasir_ , tenía que compartir el cuarto con aquel pesado de Parmir ,
que siempre le hablaba de las mismas tonterias, nunca se podía hablar con él de algo interesante, y por eso, cuando Yasir conoció a Itor, se escapaba siempre que podía a aquel pequeño ático, donde juntos se preguntaban quién habría formado aquellas estrellas que alegraban el firmamento con su brillo y dónde estaría aquel misterioso artista capaz de dar forma y vida a todo lo que les rodeaba en la naturaleza. Éste era un tema poco tratado en Endor.

No le interesaba a casi nadie y había pocas personas en realidad que tuvieran una información al respecto en la que se pudiera confiar.

Corrían toda clase de fábulas, la mayoría de ellas sin sentido que ni aun niño de corta edad hubiera podido creer, pero muchas de estas gentes, ya fuera por pereza o por superstición, preferían creer cualquier relato absurdo que preguntarse cuál sería la verdadera historia.

Itor y Yasir no se conformaban fácilmente, en su interior había una fuerza extraña que les empujaba a preguntarse qué habría detrás de las puertas.

Aquella vida les resultaba monótona y aburrida. Todos los días lo mismo, por la mañana a trabajar en el taller , por la tarde a pasear o pensar o leer, por las noches a dormir. Sólo el pensar en pasarse así el resto de su existencia les quitaba las ganas de seguir existiendo.


Aquella noche estaban como tantas otras en el ático con la mirada perdida entre las llamas del fuego que chisporroteaba en el hogar frente a ellos. Se hallaban recostados sobre la alfombra de lana, que cubría el suelo de la estancia, inhalando el humo de sus pipas como se acostumbraba a hacer después de cada comida.

Tanto por la mañana como al mediodía y por la noche cargaban sus pipas de aquel polvo de flores y, en un respetuoso silencio, fumaban y fumaban hasta sentir que flotaban. Con las mentes adormecidas y los sentidos a flor de piel, conversaban vagamente sobre cualquier tema , sin llegar por lo general a ninguna conclusión, pues cuando querían darse cuenta se habían desviado tanto del tema inicial que ya no valía la pena sacar conclusiones , pues ya realmente no estaban interesados en lo que comenzó la conversación.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Miér 19 Nov 2014, 1:48 pm

Parecía como si algo o alguien quisiera darles a entender algo, pero se encontraban tan ensimismados que difícilmente podían percibir algo.

_ Aquí está pasando algo raro- comentó Itor.

Al ser unos cuantos años mayor que Yasir, parecía que notaba antes las situaciones anómalas.

_ Si- contesto vagamente Yasir_, siento como una urgencia rara salir de algo o cambiar algo, no sé muy bien cómo explicarte.

_ No hace falta que me expliques - contestó Itor;_ tengo clara una cosa: No fumemos más y dentro de un rato hablaremos.

_ Está bien _ contestó Yasir algo sorprendido.


Eso era algo fuera de lo corriente, pues normalmente hasta la hora de marchar Yasir iban fumando pipas tras pipas y siempre cuando se iban a despedir, uno de los dos decia:

_ Fumemos la última pipa-

Salieron de la terraza que era una de las más altas de Endor por ser un ático, y contemplaron las constelaciones, siempre guardando el mismo orden armonioso. Ninguna estrella se rebelaba contra otra ni dejaba de emitir su resplandor.

La noche era clara y la luna ocupaba el centro del firmamento, redonda y llena, reflejando una paz digna de envidiar.


_ ¿ Ves la luna?_ preguntó Yasir_, parece como si también ella quisiera decirnos algo. ! Qué tranquila y majestuosa parece! Desde allí arriba tendrá una visión panorámica de lo que está pasando aquí abajo.

Verá la fortaleza de Endor y sus absurdos habitantes, y verá la presa de Candalán donde trabaja tu padre, y verá la torre alta de Gadama- y al decir esto, no pudo evitar que le corriera un escalofrío por la espalda_. No sé por qué , pero hay algo que me hace desconfiar cada vez que oigo su nombre.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Lun 24 Nov 2014, 4:27 pm

No sé por qué , pero hay algo que me hace desconfiar cada vez que oigo su nombre.


La gente dice que es nuestro protector- intervino yasir_ , Y que si no fuera por él, las fortalezas no habrían salido adelante y quizás habríamos muerto de hambre.

_ Si, ya sé lo que la gente comenta _ replicó Itor _ , pero no todos opinan igual. Yo conocí a una mujer, que por cierto fue una mujer de las que huyó hace años , que decía que él era un impostor. Me contó muchas cosas que no me gustaría comentar del jefe de la guardia. Dijo, por ejemplo , que el otro lado de las puertas hay seres muy distintos a nosotros y que hay un camino estrecho y difícil de seguir que lleva a un lugar admirable , la ciudad dorada, donde vive el GRAN REY con millares de seres maravillosos, que le sirven de día y de noche, y dicen que allí no hay necesidad de sol ni de luna , pues el resplandor del REY es tal que ilumina la ciudad. No sé mucho más , pues a los pocos días de contarme estas cosas, la mujer huyó. _ Ya me había avisado que más tarde o más temprano huiría pero no pensé que fuese tan pronto.

_ Ahh si, tambien me dijo que por el camino hacía la CIUDAD DORADA las personas se van transformando , no sé muy bien lo que quería decir con eso, como si uno pudiese irse perfeccionando y dejando atrás debilidades y temores y complejos, y al llegar allí la transformación es total, recibiendo un nuevo cuerpo. Creo que ella lo llamaba algo así como un cuerpo glorificado. La verdad es que a mí me sonaba todo un poco raro.


_ Me dejas estupefacto - dijo yasir con verdadero asombro-. Me imagino la cara de Parmir si se enterara de esto. Soltaría una de sus estúpidas carcajadas y diría que nunca había oído un cuento más atrevido en su vida.


_ Supongo que eso es lo que parece, un cuento muy bonito. _ ! Ojalá fuera verdad y pudiéramos abandonar este lugar de opresión! - ¿ No lo notas ahora más ? El aire fresco me ha despejado la mente y también los instintos. Parece que me siento más oprímido que hace un rato, como con gran necesidad de fumarme otra pipa y olvidarnos de todo lo que hemos estado hablando.

_ se paró unos segundos como recapacitando -.

_ ! Pues no lo voy a hacer, qué caramba!voy a embarcarme en una aventura. Desde que tengo uso de razón me han estado dando este estúpido polvo para fumar, que no me deja pensar por mí mismo , y quizás para eso me lo proporcionen y no para mi bien, como ellos dicen. Si hay algo que descubrir lo descubriré y si no, moriré en el intento. _ ¿ De qué me serviría seguir viviendo con la duda de qué sería lo que habría encontrado de haber buscado ?



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Mar 25 Nov 2014, 3:10 pm

_ Creo que me voy a ir a casa _ dijo Yasir _ .

_ Me siento bastante confuso y muy inquieto. A ver si andando por las calles frescas y tranquilas  se me ordenan las ideas. Buenas noches Itor. No te calientes la cabeza pensando demasiado.


_ Hasta mañana Yasir, ten cuidado por el camino, no te entretengas. Tengo miedo de que algo te pase. Siento esta opresión extraña y temo por ti. Tal vez sería más sensato que te quedaras a pasar la noche. Es algo tarde y tus tíos imaginarán que te has quedado aquí, no sería la primera vez.

_ No, no te preocupes. Prefiero caminar un poco para descargar energías. Con todo lo que hemos hablado se me han puesto los nervios en el estómago, como se dice vulgarmente, y si me quedo aquí creo que me subiría por las paredes. No podría conciliar el sueño. De verdad, no temas por mí, ya soy mayorcito, caramba, no tan viejo como tú, que ya vas para los treinta, pero tampoco soy un chiquillo.

_ Está bien, _ accedió Itor con una sonrisa _ . Hasta Mañana.


El abuelo de Vanisha
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Yasir bajó lentamente los muchos escalones que mediaban entre el hogar de Itor y la estrecha y empinada calle donde estaba situada su casa. Mientras bajaba, la cabeza le iba dando vueltas, pensando en todas las cosas excepcionales que habían estado comentando. Al salir a la calle la luz de la luna le dio en la cara y pudo ver otra vez las miles de estrellas que poblaban el cielo.

Bajó pensativamente por la empedrada calle. Entre piedra y piedra, de vez en cuando, podían verse pequeñas florecillas que habían conseguido abrirse camino a pesar de que nadie las cavase alrededor, ni la regase y aun con el riesgo de que alguno de los muchos transeuntes que pasaban por allí las aplastase al subir y bajar la calle.

Yasir pensó en el poder de la vida, para desarrollarse aun en las condiciones más adversas y se sintió un poco identificado con aquellas florecillas silvestres. Pensó que de igual manera que las piedras rodeaban y oprimían a aquellas florecillas, casi asfixiándolas , así a él le rodeaban y oprimían tantas veces situaciones y personas que quizás lo hacían inconscientemente pero que le estaban medio asfixiando.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Jue 04 Dic 2014, 12:22 am

así a él le rodeaban y oprimían tantas veces situaciones y personas que quizás lo hacían inconscientemente pero que le estaban medio asfixiando.

Cuántas veces, en casa de sus tíos, se sentía oprimido al no poder expresar sus sentimientos o dudas, porque ¿ quién le entendería allí ? Parmir se burlaría y le animaría a tomarse una copa y no pensar en tonterías. Tampoco podía decir que se sentía plenamente realizado en el trabajo.

Le gustaba mucho lo que hacía, de eso no se podía quejar, desde luego, pero podía respirar el ambiente en el cual se notaba la falta de apoyo entre sus compañeros, dispuestos a pasar por encima de cualquiera con tal de conseguir una posición un poco mejor o más dinero. Y todos los días la misma rutina, las mismas caras, las mismas calles. Estaba empezando a sentir un deseo muy grande de aventura, conocer otros lugares, otras gentes. Aquella fortaleza con sus puertas siempre cerradas le causaba claustrofobia.

Mientras pensaba en todo esto recorrió una buena distancia y se estaba acercando ya a casa de sus tíos, pero se dio cuenta de que en realidad no quería subir. Se había desvelado completamente y , como seguramente ya no le esperaban al ser tan tarde , no había ninguna prisa en volver.

Así que se le ocurrió hacer algo que normalmente no hacía. Ya había refrescado bastante y le entraron ganas de tomar una bebida caliente, así que entró en la primera taberna que encontró en su camino. Al empujar la puerta hacía adentro pudo notar en seguida el suave y tentador aroma de las pipas encendidas. Vio cómo la gente tomaba grandes bocanadas y sintió un deseo irresistible de sacar la suya del bolsillo, llenarla y encenderla, y así lo hizo. Sintió una punzada de remordimiento al acordarse de las palabras de Itor al final de la velada y su decisión de probar qué pasaría al abstenerse de esta costumbre.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Lun 08 Dic 2014, 4:02 pm

Sintió una punzada de remordimiento al acordarse de las palabras de Itor al final de la velada y su decisión de probar qué pasaría al abstenerse de esta costumbre.

_ De todas maneras _ Pensó para sí mismo _ yo no me comprometí a nada con Itor. Si él ha decidido no fumar, es su decisión, no la mía. No hay nada de malo en hacerlo, siempre lo hemos hecho y todo el mundo lo hace, hombres y mujeres, viejos y jóvenes.

Con esto acalló sus remordimientos, buscó un lugar tranquilo, cerca del fuego, y pidió una taza de hierbas bien caliente. Al poco una joven de expresión aburrida se la llevó a su mesa, y al cruzar su mirada con la de la muchacha se quedaron unos instantes mirándose uno al otro.

_ ¿ Quieres algo más ? _ Preguntó la muchacha como para romper el hielo.

_ Sí...es decir, no _ contestó Yasir un poco asombrado por su propia respuesta.

La muchacha le miró unos instantes más y se dio la vuelta, dejándole con su taza de hierbas.

_ Vaya _ pensó Yasir _ , habrá pensado que soy tonto.


En realidad cuando Yasir dijo que sí, lo dijo porque estaba pensando que sería agradable que la muchacha se sentara a su mesa y le contara lo que ella pensaba de la vida y de la gente que iba por aquel lugar, pero, naturalmente, hubiera resultado un poco extraño que un desconocido la invitara a sentarse en mitad de su trabajo; por eso en seguida rectificó diciendo que no quería nada.

Mientras sorbía lentamente sus hierbas, se dedicó a observar lo que le rodeaba. Al lado de la cocina había un grupo muy ruidoso de hombres que todo el rato reían y daban golpes en la mesa al son de sus carcajadas. Más hacia la puerta de salida habia dos hombres viejos que hablaban en voz baja, casi a la vez y sin prestarse atención uno al otro. Muy cerca suyo estaba el fuego, una gran chimenea central con una campana encima, como a un metro y medio de altura, para recoger el humo de lo que se estaba asando. Sobre las brasas había una parrilla negra, requemada por el uso prolongado, y sobre ella una docena de salchichas asándose.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Lun 08 Dic 2014, 5:10 pm

y sobre ella una docena de salchichas asándose.

En realidad no había comido nada desde el mediodía y sólo había sido un bocadillo y algo de fruta, pues en el taller disponían sólo de media hora para comer y tomaban algo ligero.Decididamente sí, tenía hambre, pediría cuatro salchichas y tostadas y otra taza de hierbas. Se levantó y se dirigió hacia la barra acercándose a la muchacha que estaba vuelta de espalda, ocupada en lavar la vajilla que se había ido amontonando a lo largo de la noche.

_ Disculpa _ dijo Yasir con bastante timidez.
La muchacha se volvió con cara de molesta por ser nuevamente interrumpida en su tarea, pero cambio la expresión de inmediato al encontrarse con la nerviosa mirada de nuestro amigo.


_ Oh, no te preocupes, no es molestia, ¿ qué se te ofrece - preguntó amablemente.

Se notaba que estaba acostumbrada a tratar con mucha gente y tenía un desparpajo que le facilitaba el trato con desconocidos.


_ Es que el olor y el aspecto de esas salchichas me ha recordado que tengo hambre. Y quisiera comer algunas con tostadas y otra taza de hiebas, pues ya acabé la primera. Pero no quisiera interrumpirte en tu trabajo o si tal vez es demasiado tarde para comer...

_ ¿ Demasiado tarde ? _ interrumpió la chica extrañada, _ Aquí no cerramos hasta que se va la gente, y eso es por lo menos pasada la medianoche. Sólo son las once y media. Me parece que tú no acostumbras a frecuentar esta clase de lugares, y además, tu cara no me es familiar.

_ No, tienes razón. Es que no le encuentro atractivo a pasar las horas en sitios cerrados, llenos de humo y de ruidos, y espero que no te ofendas, no me refiero sólo a este lugar, sino a todas las tabernas que llenan la ciudad.

_ Vaya, y ¿ cómo has caído por aquí ? _ preguntó Celeste, pues así se llamaba.

_ Pues es una historia un poco larga _ dijo Yasir, sin saber muy bien cómo contestar _ . Pero dime ¿ cuál es tu nombre ? el mío es Yasir.

_ Me llaman Celeste, pero mi color preferido es el verde, aunque el azul celeste también me gusta, sobre todo al natural, es decir, cuando miro al cielo en un día claro. Sin embargo, el verde me gusta en todas las tonalidades y además me relaja y me descansa los sentidos.

Yasir se quedó pensativo. ! Qué extraño que aquella muchacha estuviera en un lugar así ! Parecía como si estuviese hecha para otro medio ambiente.

_ Pero no te quedes ahí mirando _ la muchacha interrumpió sus pensamientos _. Ve a sentarte, que en un momento te llevaré tu comida.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Lun 15 Dic 2014, 1:30 am

Yasir obedeció y volvió a sus pensamientos, que estaban cada vez más liados. Parecía que el paseo no le había aclarado mucho las ideas.

_ Aquí lo tienes _ dijo Celeste, poniendo una bandeja sobre la mesa _ ,Ya he terminado mi trabajo por ahora y me he preparado para una taza de hierbas para acompañarte, si te parece.

_ Claro, - dijo Yasir, con verdadera alegría, era justamente lo que él deseaba _ .

Escucha, no te molestes por mí pregunta, quizá te parezca tonta, pero es que no acabo de entender que hace una muchacha como tú en un lugar como éste, ¿ trabajas para alguien o es de la familia ?


Celeste se rió. _ " Qué muchacho tan simpático " - pensó. Tan distinto a los que iban allí a diario, dándose grandes aires, sin reconocer jamás su error.

_ No me enfado por tu pregunta, pero la verdad es que es un poco secreto. Sólo te puedo decir que este lugar es de mi abuelo, que lo compró hace muchos años. A él nunca le interesó, siempre está rodeado de escritos y pergaminos en una de las habitaciones del interior de la casa, y casi nunca pregunta si el negocio va bien o mal. Mis padres huyeron hace años, no tengo necesidad de esconderlo, pues todo el mundo lo sabe ya, y algunos me miran mal por ello, aunque a mí poco me importa y a mi abuelo menos aún. Él hubiera querido huir con ellos, pero se dio cuenta que con sus años no hubiera llegado lejos, tiene ya ciento cuarenta y dos años y él piensa que ya le queda poco tiempo de vida en Endor. Yo no quise huir con ellos y ellos no me quisieron forzar, pues
me dijeron que era un camino muy difícil y peligroso, y que si uno no tiene verdadero deseo de ir adelante venciendo los obstáculos, fácilmente se vuelve atrás.

_ Ahora me arrepiento de no haber huido con ellos _ y se paró en seco como si desconfiara de algo _.

_ Me parece que he hablado más de la cuenta. En realidad no te conozco y a lo peor eres un espía de ellos y no sé por qué te he contado todo esto. Supongo que necesitaba contárselo a alguien.

_ No, por favor, no pienses así de mí. No soy ningún espía y no sé a quién te refieres cuando hablas de ellos. Realmente creo que tenemos más en común de lo que pensamos _ . La tranquilizó Yasir.

Celeste sorbió su taza pensativamente y pararon unos minutos hasta que volvió a hablar.

_ Mi abuelo piensa que no hay que tener miedo de decir lo que uno cree. Dice que si somos libres no nos debe importar decir lo que pensamos, que precisamente el temor que tiene la gente de expresar sus dudas ocultas es porque son esclavos. Yo hasta hace poco creía que estaba desequilibrado, como mis padres, pero últimamente he llegado a creer que tal vez tenga razón.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Vie 19 Dic 2014, 3:15 pm

_ Mi abuelo piensa que no hay que tener miedo de decir lo que uno cree. Dice que si somos libres no nos debe importar decir lo que pensamos, que precisamente el temor que tiene la gente de expresar sus dudas ocultas es porque son esclavos. Yo hasta hace poco creía que estaba desequilibrado, como mis padres, pero últimamente he llegado a creer que tal vez tenga razón.

__ ! Caramba! _ exclamó Yasir _ , Tengo un amigo al que le encantaría conocer a tu abuelo. ¿ Tú crees que tu abuelo querría conocerle ?

_ Mi abuelo está siempre deseoso de conocer a los que quieren luchar por la libertad _ contestó Celeste _ .

Él no tiene miedo, dice que a los traidores los huele desde lejos, y no abre su corazón con cualquiera. Ven con tu amigo mañana a primera hora de la tarde. La puerta del callejón estará cerrada, pero tú llama y yo te abriré. A esa hora no hay nadie porque abrimos cuando el sol se pone , que es cuando la gente quiere estar en lugares calientes y recogidos.

_ De acuerdo _ dijo Yasir, con el rostro resplandeciente _ , Le daré una enorme alegría. Dime cuánto te debo de mi cena.

Le pagó su cena a la muchacha y se estrecharon la mano al despedirse, sintiendo que algo desconocido les unía. Salió de nuevo a la calle solitaria y aceleró el paso, pues ahora sí tenía ganas de llegar a su cuartito y acostarse para que el tiempo pasase pronto, pues ardía en deseos de contarle a Itor su descubrimiento.


Eran las doce del mediodía cuando sonó la campana del descanso. Yasir dejó lo que tenía entre manos y corrió a lavarse para luego ir en busca de su amigo. Le encontró en el jardín sentado sobre el césped, mordisqueando distraídamente una manzana.

_ Hola, Yasir _ saludó desde la hierba _ . Pero ¿ qué te ha pasado ? ! Qué expresión tan radiante traes en el rostro !  ¿ Has descubierto el elixir de la vida ?


_ Veras cuando te cuente, tenemos una cita importante en cuanto salgamos del taller esta tarde. No hay tiempo ni de ir a casa.

Y procedió a contarle todo lo que había hablado con Celeste. Itor abrió la boca y se quedó mirando fijamente a yasir, sin pestañear y sin pronunciar palabra.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por LILYANALILY el Miér 17 Mayo 2017, 11:57 pm

HOLA
QUISIERA TERMINAR DE LEER LA HISTORIA.
ME HE QUEDADO INTRIGADA.
PODRIAS TERMINARLA PORFAVOR.

GRACIAS
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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Jue 18 Mayo 2017, 9:28 pm

LILYANALILY escribió:HOLA
QUISIERA TERMINAR DE LEER LA HISTORIA.
ME HE QUEDADO INTRIGADA.
PODRIAS TERMINARLA PORFAVOR.

GRACIAS

Dios te bendiga Lilyana;

En cuanto tome tiempo voy a seguir subiendo.

Gracias;





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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Dom 21 Mayo 2017, 2:11 am

Y procedió a contarle todo lo que había hablado con Celeste. Itor abrió la boca y se quedó mirando fijamente a yasir, sin pestañear y sin pronunciar palabra.

_ Celeste, ¿ has dicho Celeste ? - por fin consiguio hablar _. Tu eres quien se va a quedar ahora con la boca abierta, ¿ te acuerdas que te hable de una mujer que me habia contado acerca de la Ciudad Dorada y que luego desaparecio de repente?

_ Si, me acuerdo -contesto Yasir-,pero ¿ que tiene que ver esto con lo que te acabo de contar ? no entiendo nada.

_ ¿ No entiendes?- pregunto Itor, casi sin poder controlar el tono de voz-. Pues encaja, todo encaja.No podria ser otra, pues la mujer que huyó tenía una hija que se llamaba Celeste y un padre muy anciano que tambien creia como ella en la Ciudad Dorada y en el GRAN REY.

Ahora el que tenia la boca abierta y los ojos como plato era Yasir.

_! Que barbaridad ! -dijo al fin-, parece cosa del destino. precisamente comentabas tú que no hay nadie a quien le interese la vida fuera de las puertas y ahora damos de narices con una persona que posiblemente sepa más acerca de esto que ningún otro en Endor. Espero que no desconfie de nosotros.

Cuando sonaron las campanas anunciando que la jornada laboral habia tocado a su fin , nuestros amigos se encaminaron a buen paso hacia la taberna.

Al llegar dieron la vuelta a la esquina, penetrando en el callejón donde estaba la puerta de la cual le habia hablado Celeste a Yasir.

Dieron tres golpes suaves y a los pocos segundos se oyó la voz de Celeste:



_ ¿ Quien va ?.

- Somos nosotros - contesto Yasir.

En seguida se oyó cómo se descorria el cerrojo, y la puerta se abrió.


__Te presento a mi mejor amigo___dijo Yasir una vez que hubieron entrado.


___ Me alegra conocerte - dijo Itor __; a Yasir se le ha olvidado decirte que me llamo Itor y ya me ha dicho que tu nombre es Celeste; muy bonito, por cierto.


_ Encantada de conocerte, Itor , pasad más adentro ___ invitó Celeste - ; mi abuelo estará , como siempre , enfrascado en la lectura de algún pergamino. ,Últimamente cada vez ve peor, cualquier dia de estos se quedará ciego y ya no podrá leer, aunque ha leido tantas veces esos escritos que creo que se lo debe saber de memoria y recordará cada una de sus palabras, aún sin poder leerlas.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Dom 21 Mayo 2017, 2:52 am

Llegaron al final de un estrecho pasillo y Celeste llamó con los nudillos suavemente en una puerta pintada de verde.

_ Adelante.____ se oyó una voz temblorosa desde el interior.

Al entrar vieron una chimenea en una esquina y frente a ella una alfombra de pelo de cabra con una mesita de roble en el centro. Sobre una parrilla encima del fuego humeaba un cacharro de barro que despedía un fresco aroma a hierbas.

__ Os había preparado una infusión , pues pensé que tal vez os apetecería, y también tenéis galletas que yo misma he amasado _ y dirigiéndose asu abuelo , dijo Celeste:

_ Abuelo, éstos son los jóvenes de los que te hablé. Ellos quisieran saber algo acerca de la vida al otro lado de las puertas.

Vanisha levantó sus gastados ojos de la lectura que tenía entre las manos y se quedó un rato mirando a los muchachos.

___ Bien, bien _ dijo lentamente, sin dejar de mirarles _ ; tomad asiento cerca del fuego y reponed vuestras fuerzas comiendo galletas que Celeste ha preparado con tanto cariño. Debéis ser especiales para ella porque generalmente no pasa tiempo en esa clase de menesteres; está un poco cansada del trabajo en la taberna, que es bastante pesado, sobre todo para una chica joven como ella. Desde que su madre marchó toda la responsabilidad ha caído sobre sus jóvenes hombros. Yo ya estoy muy viejo para atender a la gente. Pero ¿ qué os trae por aquí ? contadme. ___ Y se dispuso a escucharles con atención, como un medico que escucha a un paciente para luego poder dar un diagnostico.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Lun 29 Mayo 2017, 2:32 am

contadme. ___ Y se dispuso a escucharles con atención, como un medico que escucha a un paciente para luego poder dar un diagnostico.

Itor y Yasir procedieron a contarle acerca de su insatisfacción con la vida que estaban viviendo y su deseo de saber cuánto había de cierto en las cosas que habían oído sobre la posibilidad de abandonar la fortaleza, sobre la Ciudad Dorada, el Gran Rey, etc.

__ Y nos quedamos totalmente impresionados cuando nos dimos cuenta de que la mujer que a mí me habló y después huyó es su hija y madre de Celeste. ( concluyó Itor )

___ !!Cierto, cierto __ asintió reposadamente Vanisha __ , mi buena hija consiguió lo que tanto habíamos planeado, y yo tuve la dicha de verlo. Temí que moriría sin ver su huida; fue difícil, pero consiguieron salir. Claro que lo más duro viene cuando se está de camino, pero cuando uno busca el bien siempre consigue llegar a la meta.

___ Y ahora ¿ donde está ella ? ___ quiso saber Yasir.

___ Eso no puedo saberlo ___ contestó el abuelo __. El proceso del viaje depende de muchos factores. Pienso que puede haber llegado ya a la ciudad, y si no es así , no puede estar muy lejos. Ya poco me falta para comprobarlo , mis días se acortan y , aunque no pude huir con ellos , sé que cuando mi cuerpo sea sepultado, mi espíritu volará a donde tanto ansía, para recibir un nuevo cuerpo, glorificado, que ya no envejecerá ni padecerá enfermedades y cuyos ojos no se apagarán.


Itor y Yasir miraban impresionados aquel rostro surcado de arrugas con aquellos profundos ojos que, aunque clavados en ellos, no les veían; sólo veían la Ciudad Dorada, con sus calles y plazas resplandecientes, llenas de gentes festivas, danzando y tocando instrumentos con sus vestiduras blancas como la nieve.

Los pensamientos de Vanisha estaban muy lejos.

___ ¿ Has vivido siempre en Endor ? __ preguntó Itor.

___ No __ replicó el anciano, volviendo sus pensamientos a la conversación. __ nací en la fortaleza de Manisda, al sur del país. Cuando fui adulto pasé a formar parte de un equipo de leñadores que trata la madera a los talleres de la fortalezas para la fabricación de los muebles. Pero mi vida es una historia muy larga y os contaré sólo lo más provechoso.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Sáb 01 Jul 2017, 4:43 pm

La torre alta de Gadama

_ Como os he dicho, trabajé bastante tiempo entre leñadores. La vida en el bosque es muy dura, es un poco como la vida en el mar. Pasas mucho tiempo alejado de la familia, trabajando de sol a sol, y viendo cada dia las mismas caras, las de tus compañeros de fatigas. Afortunadamente yo aún no había conocido a la abuela de Celeste y no tenía el problema de tener una familia a la cual apenas puedes ver, pero había muchos otros hombres que tenían mujer e hijos y los echaban mucho de menos. Pasábamos el dia cortando árboles grandes y pequeños, y al atardecer volviamos ala cabaña, donde cenabamos alrededor del fuego en los dias de invierno, y a la luz de la luna en las noches de verano.

_ Procurábamos asegurar bien todas las puertas y ventanas, por temor a las bestias que merodeaban por aquellos bosques deshabitados. Algunas noches podíamos oírlas olfateando las rendijas de las puertas y durante las horas de trabajo siempre llevábamos una daga en el cinturón, que más de una vez tuve que usar para salvar mi vida o la de algún compañero que había sido sorprendido por algún felino. Algunos desdichados no vivieron para contarlo, pues los osos son enemigos peligrosos y a veces se niegan a soltar su presa antes de haberla asfixiado entre sus enormes garras.

Todavía conservo un abrigo de piel de oso que traje de los bosques cuando dejé el trabajo de leñador.


___ ¿ Cómo fue que lo dejaste, abuelo ?. ___ pregunto Yasir

____ Lo que ocurrio fue que hacia falta un equipo de hombres para ir a traer una madera muy preciada de unos árboles , los Larune, que crecen muy cerca de la torre alta de Gadama, y sólo cuatro hombres decidimos que iriamos.


Era un trabajo muy peligroso, pero bien pagado, y los otros tres hombres eran hombres ambiciosos que quisieron arriesgarse; pudo más en ellos la ambición que el miedo.

A mi poco me importan las ganancias, pues teniendo cubiertas mis necesidades basicas , ¿ para qué preocuparme por más ? pero yo no tenía miedo a los peligros desconocidos, ni tampoco a la muerte, porque la vida que estaba viviendo me resultaba aburrida y no me importaba morir si tenia que seguir aburriendome muchos años más. Así que decidí formar parte del equipo.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Sáb 01 Jul 2017, 5:14 pm

_____ Una mañana fría de invierno cogimos provisiones, todas las que podíamos cargar, pieles para abrigarnos y las herramientas necesarias y nos montamos en una carreta guiada por cuatro caballos. Nos despedimos de nuestros compañeros y enfilamos hacia el oeste. Al principio íbamos cantando a ratos, charlando entre nosotros y silbando, mientras guiábamos la carreta por turnos.

Hicimos un alto al mediodia para comer algo y proseguimos enseguida el viaje. El terreno se iba haciendo cada vez más pedregoso y empezamos a preguntarnos si podriamos hacer llegar la carreta hasta el lugar donde crecían los larune. Si dejabamos la carreta muy alejada íbamos a tener un trabajo enorme para transportar los árboles hasta ella.

El capataz nos había hecho un mapa indicandonos donde estaba el bosquecillo y todavia quedaban varias jornadas de viaje. Cuando empezó a oscurecer decidimos buscar un lugar adecuado para pasar la noche y vimos una pequeña arboleda al pie deuna colina, que quedaba a la izquierda del camino. Convinimos en seguir hasta allí y escondernos , haciendo turnos de guardia.

Comimos en silencio para recobrar fuerzas y después organizarnos los turnos de vigilancia de dos horas cada uno. Habiamos oidos ciertos relatos de los habitantes de la torre que nos habian puesto los pelos de punta y sabiamos que a Gadama no le gustaba que los habitantes de las fortalezas se acercasen a su torre.

Ésta era una de las causas por las que la madera era tan difícil de conseguir, pues pocos eran los leñadores que se aventuraban a ir en su busca. Los relatos que se contaban en las cabañas de leñadores eran tenidos un poco como fábulas por la mayoria de los hombres, pero , muy adentro , cada uno se preguntaba hasta que punto eran solo cuentos y si no habría algo de cierto en ellos .



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Lun 03 Jul 2017, 8:04 pm

La torre de Gadama es un lugar totalmente opuesto a -la Ciudad Dorada.

Su aspecto es oscuro, sucio y frío; de su interior no se oyen cantos, sólo algún alarido de los cautivos. Los ayudantes de Gadama llevan vestiduras negras que únicamente dejan ver los ojos a través de dos agujeros en el manto, que les cae desde la cabeza hasta los pies.

En las cerçanias de la torre hay serpientes, lobos, panteras y muchos animales Venenosos de gran -tamaño. Claro que esto no lo sabíamos aquella primera noche que pasamos; cuando aún faltaban varias jornadas para llegar al bosquecillo, pero pronto lo sabríamos. Pasamos la noche vigilando y escuchando los aullidos de los lobos, que provenían de las montañas que teníamos frente a nosotros a pocos kilómetros.

Detrás de ellas, en un profundísimo valle, se encontraba la torre de Gadama, y debajo de ella, las mazmorras y calabozos de los cautivos a millares.

—¿Millares? —interrumpió Yasir—. ¿Cómo ha capturado a tantos?

—La cosa es muy sencilla. Gadama sabe que si. consigue hacer creer a la gente que la ciudad Dorada es una fábula y el Gran Rey un personaje ficticio, habrá conseguido más cautivos para sus calabozos, pues cuando los habitantes de las fortalezas mueren y son sepultados, sus espíritus vuelan hacia la torre alta, porque le pertenecen a Gadama, y allí son encarcelados.

—iQué horror! —exclamó Itor—; y entonces, ¿qué esperanza hay?

—Hay esperanza, pero no es un camino fácil. Sólo los valientes lo consiguen. Lo malo es que cada vez hay menos valientes y cada vez son menos los que se atreven a huir de la comodidad de las fortalezas en busca de una patria mejor. Pero el Gran Rey es poderoso para ayudar y los que huyen siempre reciben ayuda inesperada en los peores momentos.

—Continúa contándonos —suplicó yasir-- ¿Qué pasó el segundo día?

—Pues bien, amaneció un día soleado y eso levantó un poco nuestros ánimos. El bosquecillo hacia el cual nos dirigíamos estaba a unos pocos kilómetros hacia la derecha, lo cual era ventajoso, pues nos alejaba un poco de la torre. Esta, a pesar de estar en un profundo valle, asomaba su cabeza por encima de las montañas que la rodeaban, pues era realmente muy alta, y si hacíamos fuego; nos verían en seguida, y también que procurar ir por las zonas más frondosas para ser fácilmente distinguidos en espacios desolados,

*Desayunamos al amparo de la arboleda, donde habíamos pasado la noche, mientras planeábamos el resto del viaje. Estaba claro que faltaban casi tres jornadas para llegar y luego teníamos otras cuatro para regresar, suponiendo que no tuviésemos problemas que nos hicieran retrasarnos.

El bosquecillo estaba en la falda de una montaña muy alta, por la cual bajaba un pequeño río. Esto estaba de nuestra parte, pues quería decir que no nos faltaría agua; pero dudábamos que pudiéramos hacer subir la carreta, pues no había camino que subiera la montaña. Por el momento el terreno era bastante llano arboleda muy espesa, así que podíamos continuar lentamente abriéndonos paso entre los árboles.

*Recogimos las mantas y las provisiones que quedaban, subimos a la carreta y continuamos la marcha. A pesar del brillo del sol que de vez en cuando se filtraba entre las copas de los árboles, no nos sentíamos animados a cantar y hacíamos muy poros comentarios.

AI mediodía hicimos una corta parada para comer reemprendimos la marcha. A las pocas horas el sol comenzó a descender rápidamente y nos dimos cuenta de que no tardaría mucho en desaparecer completamente; así que forzamos a los caballos a un paso más rápido, para avanzar algo más, y cuando apenas veíamos las formas de los árboles que nos rodeaban, decidimos parar.

Las provisiones escaseaban bastante y planeamos proveernos al día siguiente de algún conejo, que era lo único comestible que habíamos visto por el momento.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Lun 03 Jul 2017, 8:34 pm

__Bajamos nuestras mantas de la carreta y dimos fin al pastel de carne y las manzanas; Mientras reposábamos lo poco que habíamos comido, yo estaba con la espalda apoyada contra una de las ruedas de la carreta, contemplando las sombras de los árboles y arbustos que nos rodeaban. De repente me quedé inmóvil. Me había parecido ver una sombra del tamaño de un perro grande. Sí, ahí estaba otra vez, no cabía la menor duda;. se iba escondiendo de arbusto en arbusto con un sigilo total.

»-—No os mováis —dije en un susurro a mis compañeros—hay un animal detrás de Ignor, no puedo ver bien de qué animal se trata.

»Mis compañeros se quedaron en silencio total, llevándose la mano a la daga y desenfundándola.

Durante un rato que pareció largo, pero que en realidad fueron sólo unos segundos, no se oyó nada más que nuestra respiración contenida y el latir de nuestros corazones. Un aullido prolongado rompió el silencio; parecía bastante lejano. A los pocos segundos se oyó otro bastante más cercano. Empecé a notar que el sudor me caía por las sienes y mis compañeros se removieron inquietos.

»-—¿Qué hacemos? —preguntó Gandar quedamente.

*Antes de que pudiésemos contestar, otro aullido se dejó oír a pocos metros detrás de la carreta. De un salto nos pusimos en pie con las espaldas contra uno de los lados de la carreta 'dispuestos a defendernos de las bestias.

»Era evidente que estaban muy cerca ya y había más de uno.

»—Suerte que hay luna -—musitó Legos—: sino estaríamos perdidos.

-leve crujido de hojas secas nos hizo dirigir la mirada a los arbustos que teníamos a nuestra izquierda, revelando cuatro ojos 'brillantes.

»—Aquí los tenemos —susurró Ignor—-, son dos.

»Auuuu... se oyó a nuestra derecha..

»—Más de dos —murmuró Legos—; no tardarán en atacar. Qué lástima que no tengamos un fuego, eso los asustaría bastante.

»Rápida como una flecha se lanzó .la primera bestia contra Gandar desde el flanco izquierdo. Ni corto ni perezoso Gandar le metió el cuchillo en el cuello, acabando con la bestia. Como buen leñador, no era la primera vez que lo hacía. Cuatro lobos más salieron de la espesura, atacando enfurecidos. Tras un acalorado forcejeo, uno tras otro fueron cayendo, mientras cinco más se avalanzaban sobre nosotros. Eran más grandes y rudos que cualquier lobo que yo había visto hasta entonces y varias veces estuvieron cerca de alcanzar nuestras gargantas, consiguiendo hacernos más de un rasguño.

»Con las mangas de las chaquetas nos limpiábamos el sudor que nos caía en los ojos, mientras luchábamos desesperadamente contra aquella manada de fieras. Después de una hora larga de intenso combate, dejaron de oírse los aullidos y no apareció ningún lobo más. Cuando estuvimos seguros que no quedaba ninguno respiramos con alivio.

»—¿Estáis todos bien? —pregunté.

»Legos, después de decir que sí, cayó al suelo sin sentido. Corrimos hacia él y vimos, con la poca luz que recibíamos de la luna, que el hombro le sangraba abundantemente y tenía un costado abierto con una herida bastante fea. Había recibido un buen mordisco.

—Menos mal que pudo mantenerse combatiendo hasta el final —observó Gandar—. Hubiera sido fatal«i hubiera caído en imitad de -la pelea pues no hubiéramos podido ir a socorrerle y esas bestias le habrían despedazado.

»-—Sí —asentí---j aún podemos 'estar agradecidos. La cosa podía haber sido mucho peor.

'*En la carreta teníamos un frasco de esencia de azucenas plateadas que, como sabéis, es lo mejor para las heridas y para evitar las infecciones; así que procedimos a lavarle bien las heridas y frotárselas con el preciado líquido. Después le tapamos bien y le dejamos dormir. Los tres que quedamos en pie nos lavamos bien las sudadas caras y algún pequeño rasguño sin importancia, antes de proceder a la desagradable tarea de apartar los cadáveres de los lobos que había esparcidos a nuestro alrededor. Contamos veintitrés fieras; parecía imposible que hubiéramos salido todos con vida, quizá fue debido a que no atacaron todos de golpe.

»Dormimos haciendo guardia por turnos como la noche anterior, sin contar a Legos, naturalmente, que se revolvía de vez en cuando musitando palabras entre sueños. Tenía fiebre y nos dimos cuenta por la mañana que en el estado que se encontraba no iba a poder manejar el serrucho, así que el trabajo se ponía más difícil aún.

»Si la carne de lobo hubiera sido de nuestro agrado y si hubiéramos podido encender un fuego para guisarla, habríamos tenido resuelto el problema de la comida. Desayunamos unas cuantas pastas de harina de maíz con piñones y pasas, que era lo último que, quedaba, y acordamos estar al tanto por si veíamos -algún conejo.

*Legos iba tumbado en el interior de la carreta, y parecía que se iba reponiendo bastante deprisa.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Lun 03 Jul 2017, 9:07 pm

La fiebre le había abandonado y las fuerzas le estaban volviendo.

»Al mediodía llegamos a la parte de abajo de la montaña y nos paramos al lado del río, que descendía inalterable, ajeno a nuestras dificultades.  Los caballos bebieron abundantemente y nosotros también, además de aprovechar para lavarnos un poco a fondo. Nos sentamos nuevamente a discutir planes.

»—¿Habéis pensado cómo vamos a comer el conejo sin fuego? - —preguntó Gandar repentinamente.

»La verdad es que, como teníamos tanta hambre, ninguno habíamos caído en la cuenta de esta dificultad.

»-—Esto sí que es un buen fallo —dijo Ignor—; tendremos que buscar frutos y cualquiera sabe cuáles hay por estos parajes desolados.

»—Antes me pareció ver una zarzamora y he oído que por aquí abundan los nogales. Creo que no pereceremos de hambre, por eso no hay que preocuparse. Hay otras cosas más problemáticas a resolver en estos momentos. Por ejemplo, ahora que estamos al pie de la montaña -la carreta se debe de quedar aquí y temo que Legos también. En las condiciones que está no es conveniente que se canse. Por otra parte, tampoco conviene dejarle solo aquí. ¿Qué pensáis vosotros?

»—Estoy perfectamente —saltó Legos al instante, haciendo un esfuerzo para incorporarse-—; yo voy con vosotros, no penséis que me voy a quedar aquí.

»—Tranquilízate, Legos —le recomendó Ignor—-; se me está ocurriendo que tal vez podríamos hacer algo que simplificaría bastante el regreso desde el bosquecillo hasta aquí.. La carreta ya no puede seguir, y no podemos cargar los troncos en los caballos ni traerlos nosotros, pues tardaríatnos una semana en transportarlos.

¿Qué os parece si legos y Gandar se quedan aquí y Vanisha y yo cortamos los árboles y los mandamos río abajo?

Hay que reconocer que es una idea excelente -reconocio Legos-—, pero no estoy de acuerdo en que tú y Vanisha vayáis adelante solos, exponiéndoos a encontrar algún peligro desconocido, y nosotros mientras tanto aquí tranquilamente en la carreta.

»---Pero alguien tiene que estar aquí para recoger los troncos —argumentó—-; este es un buen lugar, pues el río se estrecha y es poco profundo. Si vosotros estáis al tanto, cuando veáis venir un tronco podéis meteros en el río y detener el tronco, pues la corriente no viene con mucha fuerza. Antes de que os deis cuenta estaremos de vuelta y, si vosotros tenéis los troncos bien apilados, en el interior de la carreta, podemos partir de inmediato.

»Legos y Gandar refunfuñaron un rato, porque naturalmente querían llegar hasta el fin del trayecto, pero accedieron, admitiendo que era lo más práctico. Ignor y yo preparamos rápidamente las herramientas, nos abrigamos bien con pieles y, echando una manta sobre nuestras cabalgas duras, nos despedimos de los otros.

»—Pasado mañana, por la mañana, os mandaremos los troncos si todo va bien. Y esperamos er reunirnos con vosotros al anochecer —dijo Ignor-—, Procurad conseguir algo de comida para el viaje de regreso, tendréis tiempo de sobra.

»Montamos nuestros caballos, que habíamos desenganchado de la carreta, y empezamos a subir la falda de la montaña.

No pasó mucho tiempo antes de que notáramos que la temperatura estaba descendiendo.



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Lun 03 Jul 2017, 10:12 pm

Cuanto más ascendíamos más lo notábamos, pues nos era posible ver las cumbres nevadas de las montañas. Nos cerramos bien el cuello del abrigo y proseguimos la subida. Los caballos caminaban trabajosamente, porque el terreno se iba poniendo más pedregoso y resbaladizo.Pronto empezaron a caer finísimos copos de nieve que nos obligaban a llevar los ojos entrecerrados y empezó a soplar un viento frío que dificultaba más el ascenso. Los caballos caminaban con las cabezas bajas, dando traspiés y dejando escapar algún relincho de vez en cuando.

»—La cosa se está poniendo fea —me gritó Ignor, desde mi izquierda. Su voz sonaba distante, tapada por las pieles que cubrían su boca y el silbido del viento que iba en aumento.

»La nieve caía copiosamente y los copos eran mayores que al principio. Los caballos protestaban y tuve que espolear al mío fuertemente para que siguiera avanzando. Teníamos ya la noche encima y la tormenta no amainaba y estábamos empezando a desfallecer cuando vimos una abertura negra en la ladera, de unos dos metros de alto, suficiente para permitir la entrada de los caballos; así que enseguida nos dirigimos hacia ella para refugiarnos de la nieve y el viento.

Desmontamos en la entrada y, sin pensarlo dos veces, cogimos los caballos por las bridas y nos pusimos al cobijo de la cueva. Desde la entrada podíamos ver cómo el nivel de nieve en el suelo iba subiendo y la poca luz que quedaba desaparecía del todo.

! Que oportunamente apareció la cueva! —comentó Ignor-—, ya me estaba desanimando.

»—No cantes victoria tan pronto, amigo —repuse desconfiadamente—, no me gusta el aspecto de esta caverna.

»—Bah, es sólo una cueva natural de -la ,montaña.

Hasta ahora no hemos visto ningún animal aparte de los lobos y algún conejo y pajaro —me contestó Ignor despreocupadamente.

_ Los caballos están inquietos —insistí—, y ellos a veces olfatean la presencia de enemigos.

»—Mira, Vanisha —repuso Ignor tercamente—; yo lo único que sé es que afuera no hay quien duerma, mientras que aquí se está calentito y guardado; así que como no hay nada para comer, con tu permiso voy a intentar dormir un rato, así me acuerdo menos del vacío que siento en el estómago —y sin más se acurrucó en un rincón, se tapó con la manta y se dispuso a dormir.

'—Será mejor que le imite —me dije para mis adentros, acurrucándome frente a él al otro lado de la entrada.

Al poco me quedé dormido, pues la escalada con el viento v la nieve en contra me habían fatigado más de lo que yo suponia.

En lo mejor de mi sueño estaba cuando oi un alarido frente a mi y un fuerte aleteo en el exterior de la cueva. De un salto me puse en pie y, sin saber por qué, saqué mi arco de las alforjas de mi caballo y, antes de saber lo que hacía, estaba fuera con una flecha preparada y apuntando al águila más monstruosa que hubiera imaginado podia existir.

Ignor colgaba de sus garras a pocos metros del suelo y a su lado parecía un muñeco. Apenas si veía para apuntar, pero siempre le agradeceré a la luna que en aquellos terribles dias de mi vida tuviera a bien brillar tan intensamente como lo hizo.

»Entesé mi arco y la flecha salió silbando hacia el enorme pajarraco, dándole de lleno en una pata. Soltó un graznido lastimero y abrió la garra -de la pata herida liberando un trozo de Ignor. Rápidamente repetí la operación, apuntando a la otra pata lo mejor que podía, y ahora sí que soltó....



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Jue 06 Jul 2017, 7:32 pm

Rápidamente repetí la operación, apuntando a la otra pata lo mejor que podía, y ahora sí que soltó a Ignor desde unos diez metros de altura, quien, yendo a caer a la copa nevada de un árbol y atraevesándolo, fue rebotando de rama en rama, hasta ir a caer en unos arbustos que crecían debajo y quedar sumergido en la capa de nieve que cubría el suelo del bosque.

Corrí a su búsqueda, encontrándole magullado y pálido: El pajarraco pasó por encima de nuestras cabezas y quejosamente entró en la cueva de nuevo.

»—¿Cómo te encuentras? —pregunté ansiosamente.

—jadeó Ignor—-; cuando me desperté y me vi colgando de sus garras, por poco me desmayo del susto. Has estado fantástico, gracias.

Tenías razón, los caballos se lo olían. ¿Oyes cómo relinchan ahora? Espero que la bestia esa no les haga nada.

»—-No creo, tendrá bastante trabajo intentando sacarse las flechas de las patas. ¿Cómo vamos a recobrar los caballos? Va a ser una labor peligrosa entrar a buscarlos. Si nos ve, el bicho ese es capaz de tirarse a por nosotros.

»—Seguro —dijo Ignor—, pero no podemos dejarlos ahí mucho tiempo, a lo peor el monstruo tiene pareja, Tenemos que liberarlos.

»——Subamos con cautela y quedémonos a un lado de la entrada a ver cómo está la cosa —sugerí.

'Así lo hicimos. Al llegar cerca de la cueva pudimos oír los quejidos del ave y los relinchos y golpeteo de cascos de los caballos,

»—Prepara una flecha en el arco -—dije a Ignor,—', entraré sigilosamente bien pegado a la pared y sacaré a los caballos rápidamente,Si sale el bicho .tras de mí, dispárale al cuello,

De acuerdo —dijo Ignor tragando saliva- ten mucho cuidado

*Con el. corazón latiéndome fuertemente y en el máximo silencio posible doblé la esquina de la entrada de la cueva sin despegarme un centímetro de la pared, al amparo de la oscuridad. Me acerqué a mi caballo y cogiéndole de las riendas le empujé hacia la salida, donde lo recibió Ignor. Los quejidos del ave se oían muy cerca. mientras se removía inquietamente. La luz de la luna iluminaba la entrada de la caverna. El caballo de Ignor relinchó nuevamente, me acerqué a él y, agarrándole de las riendas, me dirigí lentamente hacia la salida. Cuando llegué al lado de la salida me paré unos instantes a escuchar si Seguían oyendose los lamentos en el interior, así que me decidi a salir con el mayor sigilo y corrí a reunirme con Ignor-

•—Alejémonos pronto —le insté—-, sigue quejándose, pero puede decidirse a salir,

'Los cascos de los caballos no hacían el menor ruido sobre la nieve.

Seguimos montaña arriba, bajo la luz de la luna. Faltaban un par de horas para el amanecer y no tuvimos más remedio que ir adelante pues no había lugar para cobijarnos, Afortunadamente, la tormenta se había disipado y el viento había disminuido mucho, Marchamos en silencio un largo rato, medio dormidos encima de los caballos y, al volverme para ver cómo seguía mi amigo, que tenia una cosa negra pequeña sobre el hombro.

_ ¿ Que tienes ahí? —pregunté extrañado,

—respondio él—, no veo nada.

'Me acerqué para ver y me quedé helado vi que era un pequeño murciélago vampiro, que había hincado en silencio sus afilados dientes en el lóbulo de la oreja de Ignor y se estaba ....



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Re: La ciudad Dorada

Mensaje por Evangelista el Jue 06 Jul 2017, 7:44 pm

y se estaba dando un banquete lamiendo la sangre gue manaba de la herida.

_ !Sacúdetelo, rápido —le dije,

*Ignor se lo sacudió y nos dimos cuenta de que los caballos llevaban algunos colgados de sus orejas. Nos pusimos inmediatamente a espantarlos mientras que detrás nuestro revoloteaban un par de doxenas, esperando la ocasión de hincar los dientes y hartarse de sangre.

Esos pequeños y repulsivos mamíferos son capaces de ingerir sangre hasta estar tan llenos que les cuesta levantar el vuelo de tanto que les pesa el estómago.

*No había manera de deshacernos de ellos y durante un buen rato * estuvimos espantándolos como quien 'espanta una mosca y a los cinco segundos la tiene otra vez posada en la nariz o en los ojos. Finalmente decidimos capturar uno de ellos y darle muerte en presencia de sus congéneres, se lo lanzamos y por fin conseguimos asustarles y, poco a poco, se fueron distanciando.

'Estaba amaneciendo cuando paramos a comer algunas nueces de los nogales que abundaban ahora más, bebimos agua en el río y nos lavamos un poco la cara para sacudirnos el sueño y el cansancio.

Era muy poco lo que habíamos descansado durante la noche y tampoco se podía decir que las noches anteriores hubieran sido un verdadero descanso. Las ojeras empezaban a profundizar debajo de los ojos y las caras aparecían pálidas y chupadas, con los pómulos más pronunciados que de costumbre. Tuvimos que apretar los cinturones, pues los estómagos se estaban encogiendo y los pantalones se nos caían.

»-—No puede faltar mucho ya —dijo Ignor mirando la cima nevada de la montaña—. Estamos ya a la mitad de la ladera. ¿No será aquel bosquecillo de pequeños árboles oscuros?

_ Bien podría Ser '—repuse—; el plano que me dio el capataz lo situaba  a la mitad de ladera aproximadamente y son árboles muy pequeños, Cuando te sientas con ánimos vamos a ver si hay suertes

"—Pues vamos —contestó Ignor—, cuanto más pronto acabemos, mejor para todos.

»Montamos los caballos y nos dirigimos resueltamente hacia allí. Al ir acercándonos _pudimos comprobar que, efectivamente, aquéllos eran los árboles larune, que proveían aquella madera tan fina v preciada. Enseguida comenzamos la tarea; no había tiempo que perder, pues Legos y Gandar esperaban recibir los troncos al día siguiente; por tanto, todo lo que quisiéramos llevar tenía que ser cortado en ese día.

»Trabajamos sin descanso hasta el mediodía, parando únicamente para tomar un bocado. Comimos el fruto de los larune, que era verdaderamente delicioso y muy nutritivo.

Eran unas bolas del tamaño de una cereza; su color violeta como el del arco iris, Y sin ningún tipo de pepita en su interior. Se deshacían en la boca casi sin masticarlas y su sabor era dulce, pero no empalagoso, Comimos hasta saciarnos y nos lavamos nuevamente en el río. El sol había salido y nos habíamos despojado de bastante ropa, pues en el trabajo de la sierra nos habíamos acalorado. Al poco rato tuvimos que empezar a ponernos otra vez toda la ropa, pues, como sabéis, en los sitios nevados cuando avanza la tarde, el frío se acentúa con mucha rapidez.

»—Pienso que hemos cortado todos los árboles que la carreta puede llevar —dijo Ignor cuando empezaba a declinar el sol.

_ Creo que tienes razón —asentí; así que decidimos tomarnos un merecido descanso.



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Re: La ciudad Dorada

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