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Implicaciones bíblicas del diezmo (1ra. Parte).

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Implicaciones bíblicas del diezmo (1ra. Parte).

Mensaje por jorgehijodelazaro el Jue 09 Jun 2016, 10:13 pm

1ra. Parte: ¿Cómo debería juzgarse la moda del "evangelio de los bienes de consumo"?

     El juicio justo es justicia verdadera (Juan 7: 24, 9: 39 al 41, 5: 22 al 23, 5: 30 al 33, 8: 15 al 18, y Lucas 12: 54 al 57); porque es juzgar de una manera legítima.

     El juicio justo también es vida verdadera (Ezequiel 18: 5 al 9, y Salmo 119: 29, 30, y 40); porque se hace para prevenir la condenación eterna.

     El juicio justo también es caridad verdadera (Ezequiel 18: 19 al 32); porque se expresa con misericordia y generosidad.
     
      Así que por razón de la justicia, de la vida, de la verdad, del amor caritativo, de la piedad, y de la gracia; aquí se previene de una doctrina muy trágica para sus seguidores, se delatan sus descaminadas motivaciones, y se advierte del perfil individual de quienes la enseñan. Por supuesto que tal doctrina, es lo que en este libro se ha denominado, como el evangelio de los bienes de consumo. El cual si se contrasta con el contexto de todo el Nuevo Testamento (se puede hacer una buena lectura de comprensión de este; en un lapso que no va a ser mayor a tres meses; solo que esta debe hacerse en privado, y sin la influencia de un maestro institucional, para que Juan 6: 45 se cumpla en nosotros); es muy diferente del genuino Evangelio de los bienes eternos (Filipenses 1: 29, 2da a los Corintios 11: 1 al 4 y 11: 16 al 20).

     Más no es que existan dos enseñanzas evangélicas, sino que hay una interpretación del extraordinario Evangelio de Cristo, que lo hace pasar como un ordinario seminario de finanzas personales (Sofonías 3: 4, Malaquías 2: 7 al 8, y Gálatas 1: 6 al 9). Y el cual tristemente se utiliza; para depredar a "las ovejas del Buen Pastor" (Zacarías 11: 4 al 5, Juan 10: 1 y 10, Zacarías 11: 15, Juan 10: 11 al 13, y Jeremías 23: 1).

     Así que por causa de que la truculencia y el abuso, no han dejado de manifestarse, en nuestras comunidades de creyentes; es menester hacer un juicio justo (Ezequiel 18: 5 al 9). Y este requiere de un sentido piadoso (Isaías 42: 1 al 4, y Lucas 4: 14 al 21); pero sin omitir la sinceridad de la Biblia (Jeremías 25: 34 al 38, Isaías 61: 1 al 2, Lucas 21: 20 al 27, Mateo 25: 31 al 46, Isaías 11: 3 al 4, y Juan 6: 60). Además no debe hacerse con rastros de enojo en la voz (si la persona esta molesta primero se debe calmar), ni con lenguaje corporal agresivo, puesto que no debe sobresalir la propia persona. Y es que el Maestro no vino a reprobar sino a aprobar, así que realmente Él no nos quiere reprobar, sino que nosotros mismos lo hacemos (Juan 12: 47 al 48).

     Luego la mera exhortación apegada a la Biblia; es incompleta sino va aparejada con el Espíritu correcto; el cual es de Apartamiento, de sabiduría, de inteligencia, de consejo, de fortaleza, de conocimiento, y de temor a Yahweh. Y si alguien se pregunta quién puede juzgar y exhortar, con tan altos estándares de virtuosidad, es obvio que siempre van a ser las personas mansas y humildes (Isaías 66: 1 al 2, y 1ra a los Corintios 6: 2 al 11). Porque ya de por si el Evangelio vino a traer juicio y tribulación al mundo (Juan 9: 39 al 41, Lucas 12: 49, Juan 6: 60, Lucas 12: 51 al 53, Marcos 13: 12 al 13, y Lucas 21: 17 y 22); entonces si le agregamos el peso de nuestro enojo, y la actitud de un machote o una machota insensible, nos convertimos en abusadores santurrones (2da a los Corintios 1: 5 al 7, 2: 1 al 11, 11: 3 al 4, 11: 19 al 20, 11: 17, 1ra a los Tesalonicenses 2: 3 al 5, y 2: 7 al 8).
    
      Luego una de las competencias más necesarias, en alguien que tenga que fungir como autoridad mesiánica o cristiana, es la justicia o exactitud al expresarse (Apocalipsis 22: 18 al 19). Y esta tiene como fin la paz y no la guerra; por lo cual implica un sentido de restitución, un sentido de vida, y un sentido de restauración; los cuales nunca son irrespetuosos (bajo el contexto de la piedad, la gracia, y la caridad; la justicia no es intencionalmente grosera, tampoco nos obliga a arrepentirnos, ni a desnudar con brutalidad las fallas ajenas), no se gozan de la desgracia ajena (no podemos disfrutar la muerte del enemigo; porque antes nos dolemos por este), y no se gozan de la venganza (el único Vengador y Destructor autorizado, es Aquél que con Justicia lo hará por un solo día, y conforme a lo indicado en Apocalipsis 19: 11).

     Aparte no debe dejarse de comentar, que en esta obra no se dan por buenas, a las confesiones supersticiosas o sin discernimiento. Porque estas son fundamentales; para el extraño evangelio de los bienes de consumo. Y aunque ciertamente son confesiones bíblicas, realmente no cuentan con alguna cantidad de virtud, por ser tan vacías como las que hizo "el adversario"; en la conocida porción de Mateo 4. Además no se puede ocultar que el Maestro nos dejó la siguiente enseñanza (Mateo 7: 21 al 23): "No todo el que me dice: Señor, Señor; entrará en el reino de los cielos: Más el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquél día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les protestare: Nunca los conocí, apartaos de mí, obradores de maldad".


Continuará en la 2da parte: "Implicaciones nomológicas del diezmo".
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Implicaciones bíblicas del diezmo (2da. Parte).

Mensaje por jorgehijodelazaro el Sáb 11 Jun 2016, 12:14 am

2da parte: Implicaciones nomológicas del diezmo.

     El diezmo obligatorio es una ordenanza de la Toráh escrita, que consiste en entregar a un sacerdote de la tribu de Leví, la décima parte de una ganancia o de un ingreso (Hebreos 7: 5, Levíticos 27: 30 y 32, Números 18: 21 y 24, y Deuteronomio 14: 27 al 29). Este derecho legal del Orden sacerdotal Levítico, se instituyó porque no se les consideró como herederos, en la repartición de la tierra de Canaán (Números 18: 20 al 21, y todo el capítulo 34). Así a los desposeídos miembros de la tribu de Leví (una casta de sacerdotes, músicos, y trabajadores del Templo de Yahweh); se les otorgaron cuarenta y ocho ciudades, tomadas de las tierras heredadas, por las once tribus restantes (Números 35: 1 al 8). Y es que todos los israelitas tenían una necesidad real; de tener una vivienda y una porción de tierra para sus animales.

     En este marco legal que es exclusivamente hebreo y judaico; solo los miembros del linaje Levítico, tiene el derecho de administrar y disfrutar los diezmos obligatorios. Y solo los israelitas de las doce tribus, más los extranjeros que se circuncidan el prepucio, tienen la obligación legitima de diezmar (Génesis 17: 9 al 14).

     Por lo tanto, la cuestión no es si los extranjeros que creemos en Yahshúa HaMashíaj, estamos obligados a cumplir la ordenanza de diezmar; sino que más bien estamos expatriados de tal obligación, por ser ajenos al marco legislativo de la Toráh escrita (Hebreos 7: 5), que norma la vida de los ciudadanos del Israel natural. Así que por simple eliminación, quienes no somos nacidos en el pueblo hebreo y el judaísmo, estamos ausentes de los derechos y obligaciones de la Nación de Eretz Yisrael (la Nación que proviene de "la tierra de Israel").

     Y es que el diezmo obligatorio no solo es un precepto religioso, que cualquier hijo de extranjero puede creer y obedecer, solamente por el puro afecto de su elección; sino que se trata de una norma jurídica, que solo es aplicable, a los ciudadanos de la Teocracia Israelita. Y es que Moisés no fungió como sacerdote delante de Yahweh, sino que fue su hermano Aarón quien ejerció tan grande honor, y lo que le compitió "al hombre del cayado"; fue la emancipación (por lo que fue un libertador), la legislación (por lo que fue una especie de senador), el arbitrio de la justicia (por lo que fue un juez junto a otros setenta Israelitas), la ejecución de infractores de "la Ley" (por lo que fue una especie de procurador de justicia), y la función de presidir al pueblo (por lo que fue un gobernante junto a otros setenta Israelitas). Más todas estas no son funciones de un sacerdote, sino funciones del representante de un Estado de Derecho (aunque sea de tipo teocrático), que procura la vida justa y pacífica de todos los ciudadanos de una nación. Por lo tanto, el pueblo hebreo fue constituido delante del Altísimo, principalmente como nación formalmente establecida, y secundariamente como una congregación religiosa.            

     ¡Estimados hermanos en la fe en el Mesías! Si no entendemos y respetamos los fundamentos de la Toráh escrita, como principios jurídicos de una nación extranjera, va a ser muy difícil que lleguemos a comprender; como es que aplica el Evangelio para los que no nacimos en el judaismo. Y si cada quien vamos a interpretar a nuestra latina manera, una obra que solo se especifica en el Tanaj para los hijos de la tribu de Leví, nos arriesgamos a enseñar una mala práctica a nombre del Evangelio. Lo cual se vuelve una situación muy grave, si es que nosotros mismos llegamos a disfrutar de diezmos obligatorios, porque entonces estamos robando a Yahweh (Malaquías 3: 8).

     Porque el diezmo instituido como obligación, no es para administrarse por cualquier hombre o mujer, sino únicamente por los sacerdotes del Orden Levítico. Así que si se quiere cumplir escrupulosamente con Malaquías 3: 10, hay que entregar los diezmos obligatorios a un sacerdote del linaje de Leví, pero para esto se requerirá volver a levantar el Templo (destruido en el año 70 d. C.). Más al extranjero de Eretz Yisrael, que usa la porción de Malaquías 3: 9, para forzar una recolección ilegitima conforme a la Ley de Moíses; no se le debe entregar ningún diezmo obligado. Es más, no es bueno ignorar que en el presente los judíos no diezman, porque no existe el Templo en Jerusalem, ni tampoco levitas a quienes entregarles el diezmo. Aparte para diezmar en el contexto de obligatoriedad de "la Ley", los varones de una familia tendrían que circuncidarse, lo cual es algo innecesario en el Evangelio de Cristo (Gálatas 6: 15 al 16). Y por supuesto habría que identificar genealógicamente, a quienes son descendientes de Leví Hijo de Abraham, lo cual en el presente no se puede lograr cabalmente. Y en gran parte, porque no pocos judíos cambiaron sus apellidos y se mezclaron con gentiles, en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, con el fin de evadir la persecución de la Alemania de Hitler (que asesinó a unos seis millones de judíos).

     Entonces el diezmo obligatorio bajo "la Ley escrita", se enmarca en un ámbito de certeza jurídica, que define un estándar de justicia; que incluye al nacional bien intencionado, que obliga al compatriota que no es bien intencionado, y que también incluye a los extranjeros naturalizados por la circuncisión (ya sean bien intencionados, o ya sean obligados por el mandato).

     Y es evidente que el diezmo obligatorio, se apega a una normatividad que detalla la distribución de riqueza, entre las doce tribus en las que se dividió el Estado Teocrático de Israel (Números 18: 20 al 21, capítulo 34, y 35: 1 al 8). Y en esta teocracia la certeza jurídica, el estándar de justicia, y la distribución de riqueza; son principios constitutivos, que conforman un marco legal de equidad, que propicia la convivencia solidaria y pacífica.

     Además el diezmo abrámico e incluso el diezmo de Jacob (Génesis 28: 22); no están fuera del contexto de "la Ley". Puesto que el libro de Génesis es parte de la Toráh escrita; y aunque exista voluntariedad en las obras de Abram y Jacob; son estos precedentes legales los que fundamentan la dádiva del Evangelio (Romanos 3: 31). Y más porque a pesar de su espíritu o intención de gracia; no por eso dejan de ser obras o hechos concretos; según se específica en Santiago 2: 20 al 24. Y aunque la Ley de Moíses todavía no estaba escrita, se reitera que ambos actos de diezmar voluntariamente, sentaron dos precedentes legales; que sirvieron para escriturar el mandamiento (2da a los Corintios 13: 1). Y este tipo de jurisprudencia de dos o tres testimonios, que son concordantes entre sí; es garante del estado de derecho, que se instituyó con el Libro de la Alianza y las Tablas de la Ley, para ejercer justicia en la primigenia nación de Israel (Deuteronomio 19: 15).

     Sin embargo, no se puede negar que en los precedentes de la Ley de Moises, existe la dádiva sin la obligatoriedad del mandamiento, y hecha con la voluntariedad de la caridad.
 
     ¿O acaso no se nota la fe de Abram; antes de ser Abraham en Génesis 14? Cuando atacó con solo trescientos dieciocho hombres; a Chédorloamer rey de Elam, a Tidar rey de naciones, y a Amraphel rey de la tierra de Shinar. Los cuales no pudieron ser vencidos por cinco reyes; es a saber; el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim, y el rey de Bela que es Zoar. ¿Y que no se observa el auto-sacrificio de Abram para con Lot y su gente? Cuando por ellos puso en gran riesgo a su gente y así mismo. ¿Y acaso no se distingue que Abram no se aprovechó del rey de Sodoma? Cuando repartieron el botín de guerra. ¿Y que no es reconocible su alegría al dar al Rey de Salem o Shalom? Cuando le entregó el diezmo voluntario. ¿Y acaso no es evidente que hizo un gran gasto de recursos; pero no obtuvo cosas materiales a cambio? Porque solo tomó lo indispensable del botín de guerra; pero no para él sino para sus amigos. Y aunque Abram no era un rey, y los reyes de Sodoma y Salem eran ricos, nuestro padre fue generoso con ellos por gratitud al Altísimo; debido a que le entregó la libertad de su hermano Lot (quien en realidad era su sobrino natural). Por lo tanto, del padre Abram se aprende; como la fe obra por la caridad, como la caridad impulsa al auto-sacrificio, como la caridad motiva para no ser abusivo, como la caridad conduce hacia la dadiva alegre, como la caridad liberta para dar desinteresadamente, como la caridad lleva hacia la generosidad, y como la caridad produce alegría y gratitud. También se aprende que la caridad; se dispensa sin distinción al justo (Lot), al injusto (el rey de Sodoma), al rico (los dos reyes y Lot), al amigo (Aner, Eschól, y Mamre), y no solamente al pobre. 

     Así que la clave en la interpretación evangélica de la Toráh escrita; está en que esta Enseñanza escrita es buena si se usa correctamente (1ra a Timoteo 1: 8). De manera que no se usa para obligar en la Ley de la libertad (Gálatas 5: 13), pero si para conducirnos a la caridad (1ra a Timoteo 1: 5). Porque en la Ley de Cristo tenemos reposo de obras obligatorias; pero no tenemos reposo de obras caritativas (Gálatas 6: 2, y Santiago 2: 12 al 26).

Continuará en la 3ra parte: "Implicaciones evangélicas del diezmo".
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Implicaciones bíblicas del diezmo (3ra. Parte).

Mensaje por jorgehijodelazaro el Sáb 11 Jun 2016, 1:37 am

3ra Parte: Implicaciones evangélicas del diezmo.

     En el Evangelio no se reglamenta el diezmo, ni se traspasa la recepción de este a los pastores no judíos, por la simple razón de que no es necesario. Y es que el amor caritativo no abroga pero si sobrepasa; el cumplimiento del diezmo obligatorio. 

     Para comprender cabalmente lo anterior, se necesita considerar todo el contexto bíblico, para que podamos vislumbrar que la Gracia del Evangelio, se fundamenta en la Toráh escrita. Y si no tenemos tiempo para buscar en todo el contéxto de la Biblia; entonces por lo menos comprendamos la siguiente ley de Vida; "como la madre la hija y como el maestro el alumno". Así que la enseñanza del Evangelio; es tal como la Enseñanza escrita que la origina; ya que ambas privilegian el amor caritativo (Mateo 7: 12, Gálatas 5: 4, y Santiago 2: 8 al 13).       

     Luego en base al precedente de Abram y Melchisedec, el cual tiene su sentido y propósito en el amor caritativo evidenciado en Génesis 14, es factible diezmar voluntariamente (Génesis 14: 18 al 20). Y es que la caridad rebasa el mandamiento de "la Ley", porque podemos acercarnos a quienes nos son próximos, para que les toque gran parte de nuestro diezmo voluntario. Y además podemos acercarnos a quienes no son próximos a nosotros, para que le toque el resto de nuestro diezmo voluntario. Pero solamente si decidimos apartarlo y darlo, pero si no vamos a poder cumplir, es mejor no comprometernos. Amén que el diezmo al ser voluntario no puede negarse bajo "la Ley", porque la misericordia se gloria contra el juicio (Santiago 2: 12 al 13), y contra el amor caritativo no hay ley (Gálatas 5: 22 al 23).

     Pero la conclusión de que se puede diezmar voluntariamente, no se fundamenta precisamente en el Evangelio, sino más bien en el Pentateuco. Porque aunque no tenemos la calidad legal de ciudadanos de Eretz Yisrael; si contamos con la promesa hecha a Abram en Génesis 12: 3 (Génesis 18: 18, 22: 18, 26: 4, Hechos 3: 25, y Gálatas 3: 8). Y gracias a esta Gran Promesa; Yahweh nos concede a los extranjeros una opción de fe (Romanos 9: 24 al 26, Oseas 1: 6 al 10 y 2: 23, 1ra de Pedro 2: 9 al 10, y Oseas 1: 10); que está legitimada dentro de "los cinco libros de Moisés".

     Porque sin duda se cuenta con el precedente legal del diezmo entregado por Abram (Génesis 14: 20), lo cual paso antes de instituirse la circuncisión,(Génesis 17: 23 al 27, y Romanos 4: 6 al 25), y el cual se entrego al Altísimo y Eterno Sacerdote Melchisedec (Hebreos 7: 1 al 4). Pues ese cuya genealogía no es contada entre los hijos de Leví; tomó de Abram diezmos y los bendijo (Hebreos 7: 5 al 8). Y a pesar de que tal sacerdote no era un Levita, y Abram no era un judío, pues solamente tenía una promesa (Génesis 12: 7, y Hebreos 7: 6); la aceptación del ofrecimiento voluntario, forma parte de la Enseñanza escrita (Génesis es parte de tal enseñanza), en la forma de un precedente legal (se puede decir que Abram y Jacob establecieron jurisprudencia respecto al diezmo). Entonces si en la Tierra tomaban diezmos los sacerdotes del Orden Levítico, los cuales son hombres mortales; con mayor razón recibe diezmos el Sacerdote Melchisedec (Rey de Salem o Shalom), quien es la manifestación antigua de Yahoshua HaMashíaj (Hebreos 6: 20, y 7: 1 al 3), y el cual es mayor que Abraham (Hebreos 7: 4). Porque sin contradicción alguna; el que es menor es bendecido por el que es mayor (Hebreos 7: 7). Y además Aquél que es mayor que Abraham; tiene Testimonio de que Vive (Hebreos 7: 8, 5: 4 al 6, Juan 12: 34, y 8: 54 al 59).

     Se comprende pues, que la opción legítima para los de Lo-ammi (Romanos 9: 24 al 26, Oseas 1: 6 al 10 y 2: 23, 1ra de Pedro 2: 9 al 10, y Oseas 1: 10), delante de la Normatividad de Moisés, es hacer lo mismo que hizo Abram (cuando todavía era parte de lo que luego en Oseas 1: 9; sería llamado Lo-ammi); diezmar voluntariamente, al Altísimo y Eterno Sacerdote del Orden de Melchisedec, quien además es el Rey de Shalom (el Principado o Principal de la Justicia y la Paz).

     Sin embargo, se insiste y se recalca, que el diezmo no es para los pastores no judíos, porque en ningun lugar del Evangelio del Mesías se nos enseña; que los hijos de Levi son sustituidos por los pastores no judíos para recibir diezmos (Mateo 5: 17 al 18). Más el amor caritativo no nos impide hacer colectas, en beneficio de ministros de la Palabra escrita que viven con humildad y honestidad, y que por esto nos consta que no buscan un enriquecimiento personal. Pero mantener los lujos; de los autoproclamados "reyes", "dioses", "ungidos", "pastores", "maestros", "profetas", "apóstoles", y demás predicadores del evangelio de los bienes de consumo; es solo una moda de muchas iglesias protestantes. Y le llamo "evangelio de los bienes de consumo"; porque implica la busqueda de bienes perecederos. Más no amen al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Y si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia o deseo de la carne, y la concupiscencia o deseo de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo. Y el mundo se pasa, y su concupiscencia o deseo también; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre (1ra de Juan 2: 15 al 17).    

     Se deja claro pues, que "la Gracia" y "la Ley" no están desvinculadas entre sí (como muchos teólogos y doctos de la cristiandad; aparentemente lo hacen parecer), porque una es la continuidad de la otra (Mateo 5: 17 al 20), y el Espíritu de Caridad y Unidad que las emana; es lo que impulsa la práctica cabal de ambas, es lo que indica el sentido de ambas, y es lo que define y entrelaza sus límites propios (Santiago 2: 8 al 13, Colosenses 2: 8 al 14, Gálatas 5: 6, Romanos 13: 8 al 10, Gálatas 5: 6, Romanos 3: 31, 2: 25 al 29, Gálatas 6: 15 al 16, 1ra a Timoteo 1: 5 al 11, Romanos 5: 8 al 11, Gálatas 6: 2, Juan 13: 34, y 17: 20 al 26).    

     Y es que al abreviarse y consumarse la Justicia de Abba en HaMashíaj, todos los que invocamos Su Nombre con fe (Romanos 10: 12), y con la condición del arrepentimiento de pecados (el arrepentimiento no es culpa; sino un cambio de rumbo; con dirección a Eloa); somos incluidos gratuitamente en virtud de Su Piedad, en el seno de Su Nación, por la sangre de Su Cordero (Romanos 3: 31, Génesis 12: 3, Romanos 9: 8, y 3: 20 al 30). Más la única forma de retribuir ese Gran Favor; es con otro favor aunque este sea mucho menor. Luego por la obviedad del agradecimiento, existe la posibilidad de diezmar voluntariamente con la certeza de la esperanza, porque Él es bien intencionado con los bien intencionados. Pero sería diezmar bajo el amparo de una Ley de gratuidad (que es Ley de libertad); que en realidad no es ajena a la Ley de obras (Ezequiel 11: 19 al 20, y Gálatas 4: 4 al 6); porque nuestro Dios es uno en la caridad, Su Enseñanza es una en la caridad, y Su Pueblo es uno en la caridad ("la caridad es un acto").
  
     Así las cosas, en el Evangelio que vino por la Promesa hecha a Abram-Abraham (Gálatas 3: 8), todo se da por gracia y por consecuencia sin forzamientos, pero quienes no dan es porque carecen de ella (Gálatas 5: 13 al 14). Por eso si no se diezma voluntariamente; pagándole reposo al cansado, pagándole comida al hambriento, pagándole agua al sediento, pagándole abrigo al que tiene frio, etcétera. O si no se guarda el verdadero shabat; cargando en sábado la carga del cansado, corriendo en sábado a alimentar al hambriento, corriendo en sábado a dar agua al sediento, corriendo en sábado a cubrir del frio al desnudo, etcétera. Tan solo porque se tiene la libertad para no hacerlo; y se cierra el corazón para hacer caridad sin distinción; entonces se permanece encadenado a la impiedad, y no se conoce la libertad en la Roca, quien es la verdadera Casa de Elohim (Génesis 28: 22). Porque la libertad en el genuino Templo de Eloheinu (Juan 2: 19 al 22, y Colosenses 2: 9); es para obrar con virtud y gracia, y no para obrar con egoísmo y libertinaje (Deuteronomio 15: 11).

     ¿Pero quién es suficiente para obrar con justicia, y al mismo tiempo hacerlo sin obligación? (como lo hizo Abram en Génesis 14). Pues solo quién ha sido liberado por Yahshúa HaMashíaj (Juan 8: 56 al 58), porque cuando el Hijo de Eloa nos liberta, entonces podemos ser libres de verdad.

continúa en la 4ta Parte: ¿Cómo podríamos diezmar voluntariamente a quien no vemos?
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Implicaciones bíblicas del diezmo (4ra. Parte).

Mensaje por jorgehijodelazaro el Sáb 11 Jun 2016, 2:02 am

4ta parte: ¿Cómo podríamos diezmar voluntariamente a quien no vemos?

     Queda explicado que bajo la gracia del Evangelio; es válido diezmar voluntariamente al Eterno Sacerdote de Melchisedech, y que el fundamento para hacerlo es la esperanza en la promesa abrámica de Yahweh Elohim, y que con ello al igual que Abram establecemos el devenir. Así que bajo la Gracia solo puede existir como un acto voluntario, y de esta forma es imposible prohibirlo, pero también es imposible obligarlo.

     ¿Más cómo podríamos diezmar voluntariamente a quien no vemos? Y que además hoy se encuentra sentado a la Diestra del aquilón (del norte), es decir, en la cima del Monte del Testimonio.

     Ciertamente no podemos entregar físicamente, el diezmo voluntario al Rey de (Jeru) Salem (Hebreos 7: 1, y Mateo 5: 35), pero si podemos hacer lo siguiente (Mateo 25: 31 al 46):

- Darlo al hambriento y al que no tiene cobijo (Deuteronomio 15: 7 y 11, Lucas 3: 10 al 11, Mateo 15: 32, Lucas 6: 21, y Deuteronomio 24: 10 al 13).

- Darlo a los pobres porque de ellos son las cosas del Reino de Dios (Santiago 2: 5, Deuteronomio 26, 2da a los Corintios 9: 9, Lucas 6: 20, Mateo 18: 10 al 11, Mateo 25: 31 al 40, Mateo 25: 41 al 46, y Santiago 1: 27).

- Ser fiel en lo poco (Mateo 25: 23).

- Tomar en cuenta que el diezmo obligatorio en "la Ley"; ya está pagado en Cristo (Hechos 13: 39, y Hebreos 7: 7).

- Tomar en cuenta que al diezmar voluntariamente; anticipamos o profétizamos lo que ha de venir (Hebreos 7: 4 al 6, y 7: 9 al 10).

- Darlo todo si se quiere ser perfecto (Mateo 19: 21).

- Por caridad o cariño se debe tomar en cuenta, que si bien la Biblia no es para lucrar, también sin ambigüedad está escrito; que el obrero es digno de su salario (1ra a Timoteo 5: 17 y 18, Deuteronomio 25: 4, y 1ra a los Corintios 9: 3 al 27).

- No prometer lo que no vayamos a cumplir; porque aunque no seamos chivas como Ananías y Safira y el Señor no nos va a destruir; si es sabio que tomemos como una enseñanza lo que les paso a ellos.
 
     Es importante dejar bien asentado que la porción de Hechos 11: 28 al 30; no se refiere al diezmo; sino a una colecta para los hermanos en necesidad. Y en esta como en otras partes del Nuevo Testamento, en donde los apóstoles llevan el dinero, ejerciendo una especie de servicio de mensajería (mensajeros de buenas nuevas); se habla de un subsidio o apoyo más no de diezmos.

     Lo anterior nos conduce a recalcar la siguiente verdad; en ninguna parte del Nuevo Testamento se reglamenta el diezmo, ni se sustituye al sacerdote Levita por el pastor o el apóstol, para que este reciba los diezmos establecidos en la Toráh. Y de hecho solo se menciona el diezmo abrámico, el cual indiscutiblemente es una obra de la Toráh escrita, aunque tenga un carácter voluntario, que luego fundamenta la Gracia del Evangelio. Y esto gracias a que el diezmo de Abram, acontece antes de la circuncisión, como un acto de fe en un contexto de libertad. Pero insisto que lo más relevante de su altruismo para diezmar, es que aunque se dio aparentemente sin ley, se encuentra descrito en el contexto de la Toráh escrita. Además al acontecer el diezmo voluntario de Jacob, se conformó un doble testimonio, que cumple con la norma de Deuteronomio 19: 15. La cual continúa vigente en el Evangelio; conforme a 2da a los Corintios 13: 1, Romanos 3: 31, y Juan 8: 17 al 18.

     Entonces conocer la Verdad de "las Escrituras"; nos libera de la obligatoriedad, pero no de la voluntariedad para dar, y menos de la caridad al cercano; porque quien ama a su prójimo cumple "la Ley escrita" (Mateo 7: 12, Gálatas 6: 2, 5: 14, y Romanos 13: 8 al 10). Tal Enseñanza del Mesías; es precisa, concisa, maciza, y no hay ambigüedad en ella. Aunque por causa de que todos los seres humanos, somos como niños al interpretar las Enseñanzas del Altísimo, llegamos a confundirnos con el Resplandor de Su Conocimiento.

     Con todo lo dicho es posible comprender, lo que ya se ha venido anunciando; que "la Ley" y "la Gracia" son una misma cosa, así como Yahweh nuestro Elohim es uno. La diferencia es que una es obligatoria y la otra no, y además la libertad en "la Ley de Cristo o del Mesías", es sabia en grande manera; porque manifiesta los corazones falsos. Y estos son los que al verse libres del yugo de la obligación, corren alegremente por el camino del libertinaje, el cual los conduce a cometer todo acto de injusticia. Además la letra de la Toráh nunca perderá vigencia al terminar olam hazeh ("este tiempo" o "este mundo"), porque su Espíritu de Justicia será preservado en la eterna Ley de la Libertad, la cual es la Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús.

     Por lo tanto, si la entrega de diezmos no está reglamentada en el Nuevo Testamento; es debido a que no hay obligatoriedad en el Evangelio (bajo la Gracia todo se da voluntariamente). Luego por esta misma liberalidad, existen muchos abusos de confianza, y abunda la falta de probidad en el clero que no es clero. Porque no todos los manifestados como sacerdotes son sacerdotes, y no todos los manifestados hijos son hijos, ni todos los manifestados israelitas son israelitas (Romanos 2: 25 al 29, y Gálatas 5: 6).  

     Así que es necesario notificar la información necesaria, para que puedan identificar a los falsos profetas y a los falsos apóstoles, que en este tiempo se levantan con potencia por la operación del engaño y la ignorancia. Pero se enfatiza que no se busca destruir a ninguna ser humano, aunque si denunciar públicamente y por escrito, el desdichado perfil de los "Levitas convertidos en satánes" (los sacerdotes convertidos en enemigos de Eloa).

continúa en la 5ta y última parte: Diferencia entre los "Judas" y los otros discípulos.
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Implicaciones bíblicas del diezmo (5ta. Parte).

Mensaje por jorgehijodelazaro el Lun 20 Jun 2016, 3:11 pm

5ta. y última parte: Diferencia entre los "Judas" y los otros discípulos.

     En Apocalipsis de Juan 21: 14; está profetizado que los apóstoles del Cordero son doce (conozcan esta verdad para que sean libres de engaños). Y aunque al leer el libro de los Hechos se lee que los apóstoles, eligieron a Matías para sustituir a Judas el traidor, de entre todos los discípulos del Maestro (Hechos 1: 15 al 26); es un hecho irrefutable que Matías, no era estrictamente un apóstol del Cordero, puesto que no fue elegido directamente por Él. Y es más; los apóstoles tuvieron que recurrir al azar, lo que revela la natural insuficiencia, de los once obispos del Señor Yahshúa (un obispo es un episcopal; es decir; un supervisor en una congregación). Por lo cual más adelante en el libro de Hechos; el mismo Cordero eligió a su doceavo apóstol, quien es Saulo el llamado Pablo (en Hechos 9: 1 al 31, el apóstol Lucas y el discípulo Ananías, dan un doble testimonio de ello). Y a pesar de que Pablo era solo un muchacho, cuando "los once" ya habían comenzado su ministerio (Hechos 7: 58); él se convirtió en primero para los gentiles, por ser un postrero al igual que estos (2da a Timoteo 1: 11). Así que por la elección del mismo Mesías, el centurión romano queda incluido en Apocalipsis 21: 14, exactamente en donde dice "apóstoles del Cordero". Y además queda hecho como uno de los "doce fundamentos"; de la profetizada Jerusalem Celestial. No por nada él mismo da gloria a Cristo al escribir, que los apóstoles y profetas son el fundamento, pero que el Cordero es la Piedra Angular. Además escribió con igual glorificación al Mesías; que el Cordero a unos constituyó apóstoles, a otros profetas, a otros maestros, a otros pastores, a otros evangelistas (Efesios 4: 11 y 12). Porque indiscutiblemente en Efesios 4: 7 al 10, se indica que el repartidor de tales dones ministeriales, es Aquél que cumplió la profecía del Salmo 68: 18; ese que primero descendió a lo más bajo de la tierra (al Sheol, o Hades, o "lugar de los muertos", o infierno), y luego subió a lo más Alto de los cielos, para concretarse como "el Amén" de todas las cosas (Apocalipsis 1: 18, 3: 14, y 21: 6).

     Así la enseñanza bíblica, el Cordero es el único que constituye a Sus ministros, y no es el hombre ni sus instituciones, por más legitimas que estas sean. Puesto que ni siquiera los once apóstoles, tuvieron la capacidad de elegir, al doceavo apóstol del Señor Yahshúa. Sin embargo, el apostolado de Matías si era legítimo, por ser avalado por los once discípulos de Cristo, los cuales fueron instituidos por el mismo Cordero. Pero el meollo del asunto, es que Matías no era un apóstol de primera generación, es, decir, no era uno directamente elegido por el Señor Yahshúa.


     Entonces solo hay doce apóstoles del Cordero; pero hay más apóstoles legítimos conforme a la Biblia. Porque al escudriñar el Nuevo Testamento, y si bien no se menciona expresamente, se puede comprender que Apolos y Bernabé; también tenían autoridad de apóstoles. Pero sobre todo el joven Timoteo (Filipenses 2: 19 al 23), porque la forma y el contenido de las cartas, que le fueron enviadas por el apóstol de Jesucristo (1ra a Timoteo 1: 1, y 2da a Timoteo 1: 1 y 11); le encomendaban la representación de su propio apostolado, mientras se encontraba purgando una condena (2da a Timoteo 1: 8 y 11, 2: 9, 1: 6, 2: 1, y 4: 1 al 2). En tales cartas no se le trataba ni enseñaba como a un diácono (un diácono es un mesero o servidor de mesas, o uno que hace servicios misceláneos, o uno que administra recursos en una congregación); sino como a un profeta (1ra a Timoteo 1: 18), como a maestro de maestros (2ra de Timoteo 2: 1), y hasta como a un obispo de obispos (1ra a Timoteo 2: 3).    

    Entonces se observa que el canon del Evangelio, si permite la opción de alcanzar un pontificado; bajo la autoridad de la primera generación de doce líderes, o bajo la autoridad de la Biblia (bien trazada, es decir, sin torcerla). Por lo tanto, la designación de apóstoles, de profetas, y del resto de los obispos (maestros, pastores, y evangelistas); tiene que ser bajo la enseñanza completa de Efesios 4 y 1ra a Timoteo 3. La cual mantiene vigente la repartición mesiánica de dones ministeriales; hasta el momento que todos lleguemos a la unidad de la fe, y a la unidad del conocimiento del Hijo de Eloa, que es en la medida de la edad de la Plenitud de Cristo.

     !Varonas y varones que procuran la plenitud de Cristo! Si alguno o alguna desea un obispado; entonces desea una buena obra (1ra a Timoteo 3: 1); pero nadie toma por sí mismo una posición de honra. Al respecto lean el ejemplo de Daniel en Daniel 9: 6, y el ejemplo de Pedro en 1ra de Pedro 1: 10 al 12, los cuales siendo verdaderos profetas no se llamarón profetas así mismos.

     Al respecto, también es vital conocer la postura de Juan "el bautista": Porque el Señor Jesús dijo; que de hombres nacidos de mujer; no había otro mayor que Juan hijo de Zacarías (Mateo 11: 11). Y también dijo que si lo querían aceptar; el mismo Juan era "el Elías" que había de venir (Lucas 1: 17 y 76, Mateo 11: 10, y 11: 12 al 15). Pero ambas declaraciones la hizo después de que Juan "el bautista"; negó ser Elías, y negó ser "el profeta legendario" (Deuteronomio 18: 15 al 22), y solo aceptó ser una voz de "Aquélla Voz" que clama en el desierto (Juan 1: 19 al 25). Más esto lo hizo porque bajo el contexto de "la Ley escrita", dar testimonio de uno mismo no tiene validez, si no se respalda mínimo por otra persona (Juan 8: 17 al 18). Entonces Juan "el bautista" no era humilde falsamente, sino que era obediente a la Ley de Yahweh, dando testimonio del que venía después de él (Juan 1: 6 al 8, y Lucas 3: 15 al 17). Y por eso mismo expresó; que solo era un eco de la Voz profetizada por Isaías (Juan 1: 19 al 37, y Lucas 3: 4 al 6). Y si bien es cierto que el Kirios Iesous (el Adon o Señor Yahshúa), dio Testimonio de sí mismo (Juan 8: 12 al 18, y Juan 7: 18), otros avalaron Su Testimonio (Juan 1: 6 a 8, 1: 19 al 51, 3: 1 al 2, 3: 23 al 36, 4: 28 al 30, 4: 39 al 42, 5: 31 al 47, 6: 68 al 69, 7: 40 al 43, 9: 35 al 38, 10: 24 al 25, Juan 9, 10: 36 al 42, 12: 42 al 43,19: 19 al 22, 19: 34 al 37, y 20: 18 al 31).

     Luego nadie toma por sí mismo una posición de honra (Jeremías 10: 23), porque eltestimonio dado por uno mismo no tiene validez, ni para la Toráh escrita ni para el Evangelio (Números 35: 30, Deuteronomio 17: 6, 19: 15, Mateo 18: 16, Juan 8: 17, 2da a los Corintios 13: 1, Hebreos 10: 28, y 1ra a Timoteo 5: 19).

     Y tal precepto de dos o tres testigos que confirman un asunto; se aplicó también al Cordero (Mateo 5: 17), pues fue el Poder en las Alturas, quien lo introdujo al mundo diciendo en Su Bautismo; "Este es mi Hijo Amado, en el cual tengo contentamiento; a Él oíd" (Juan 6: 27). Y luego Juan el Bautista dijo en dos ocasiones: "He aquí el Cordero de Dios (que quita el pecado del mundo)" (Juan 1: 29, y 1: 35 al 37). Y de nuevo el Altísimo confirmó acerca de Él en Su Transfiguración; "Este es mi Hijo Amado, en el cual tengo contentamiento; a Él oíd" (Juan 6: 27). Amén que esta escrito el testimonio previo del Ángel Gabriel. Y el testimonio tan impresionantemente exacto de Isaías. Y el testimonio tan descriptivamente exacto de Daniel. Y los velados y previos testimonios del Pentateuco.

     Así que es bueno aferrarnos al canon de la Biblia (Gálatas 1: 6 al 10), para verificar el ministerio de cualquier ser humano, que asegura recibirlo de parte de Eloa (1ra a Timoteo 1: 5 al 11, Juan 13: 34 al 35, y 1ra a Timoteo 6: 3 al 16). O el de quienquiera que presenta una carta o un diploma; de una institución eclesiástica o pedagógica. Porque ambas cosas tiene un valor menor ante Yahweh Elohim; que el que tiene la Ley y el Testimonio (Isaías 8: 16 y 20).

     ¡Apreciables hermanos en Melchisedec! No seamos crédulos de hombre o de mujer, sino de "la Ley" y del Testimonio de las Escrituras, porque el perfil bíblico de los apóstoles y profetas; incluido el también apóstol, profeta, Maestro, Pastor, y Evangelista Yahshúa; es de pontífices perseguidos, humillados, azotados, torturados, y brutalmente asesinados (1ra a los Tesalonicenses 2: 14 al 16, Hechos 7: 52, 2da a los Corintios 11: 22 al 33, 13: 4, y todo el capítulo 4). Y no es de personas que son servidas por las demás, no es de personas enriquecidas a expensas de los demás, no es de personas que viven aisladas en una burbuja de comodidad, y no es de personas con desplantes de grandeza. Las cuales acostumbran a decir sin recato: "Si soy hijo del Rey; entonces soy un reyecito; así que tengo que vivir como tal", "si soy hijo de Dios; entonces soy un diosito; así que denme mi diezmo", "si ya funde dos congregaciones; entonces soy un apóstol; así que sujenten a mi sus bienes", "si declaro que eres sano; entonces soy un profeta; y si no sanas es porque te falto fe", "si el pastor de la congregación que funde ya fundó otra más; entonces soy un patriarca; así que ustedes son mis hijos y deben obedecerme", etc, etc, etcétera.

     En este punto es apropiado mencionar, que hasta hoy muchas personas interpretan a su torcida manera, la porción de Deuteronomio 18: 15 al 22. Y esto lo ha hecho así, con el fin de apropiarse indebidamente esta Escritura (no todas las Escrituras se aplican para todos en todo momento), y autoproclamarse o proclamar como profeta, a cualquier hijo de vecino que sufre de protagonismo (personas con un ego débil, o con ansías de poder, o con mentalidad manipuladora y controladora). Pero al hacerlo se obra con fe malentendida; pues no se identifica correctamente la porción en cuestión. Por eso es necesario aclarar que en el Tanaj; si hay Testimonio de muchos profetas, algunos de los cuales eran falsos, y otros tantos eran verdaderos. E incluso el Maestro reconoce la existencia de profetas, pero solo avala ese antiguo orden de exclusividad profética, hasta la persona de Juan hijo de Zacarías (Mateo 11: 13). Porque a partir de allí la función profética se otorga potencialmente, a todos los nacidos de nuevo (Lucas 16: 16), de los cuales algunos se manifiestan de manera efectiva para este nuevo tipo de ministerio profético; y esto a partir de Lucas 16: 16, que se confirma en Efesios 4: 11 al 13, y que termina en Apocalipsis de Juan 11: 3. De cualquier manera, en la porción de Deuteronomio 18: 15 al 22, solo se anuncia el advenimiento de un profeta bastante específico, el cual en los tiempos del Señor ya era una leyenda. Y el cual conforme al cumplimiento de "las Escrituras"; resultó ser el mismo Yahshúa Ben Yosef (Juan 6: 14, Hechos 3: 22 al 26, Éxodo 23: 20 al 22, y Juan 7: 40). Así que honestamente hablando, fuera del Kirios o Señor, no existe otro a quien aplicarle Deuteronomio 18: 18 (Hechos 3: 22 al 24, Juan 4: 25 al 26, 6: 27, 8: 14 al 18, 10: 25, 37, 38, y 41, 1: 29 al 34, 3: 26 al 36, 5: 31 al 47, Lucas 24: 27, Génesis 3: 15, 22: 18, Éxodo 15: 3, 23: 20 al 21, Números 21: 9, 24: 17, Deuteronomio 18: 15, 18: 19, Isaías 7: 14, 9: 6, 40: 10 al 11, 50: 6, 52: 13 al 53: 12, 61: 1, 63: 1 al 6, Jeremías 23: 5 al 6, 33: 14 al 15, Ezequiel 34: 23, 37: 25, Daniel 7, 9: 24 al 27, Oseas 11: 1, Miqueas 5: 2, Zacarías 9: 9, 11: 13, 12: 10, 13: 7, Malaquías 3: 1, y 4: 2). Pero si alguien se quiere auto-aplicar estas porciones de las Escrituras, y se auto-atribuye este honor que no le corresponde, entonces esta persona obtendrá la justa retribución por su soberbia.        

     Por lo tanto, nuestros sumos apóstoles están escritos en el Evangelio (y están certificados con su propia sangre), nuestros sumos profetas están escritos en el Tanaj (y están legitimados con su propia sangre), nuestro Sumo Maestro de la Verdad está escrito en el Evangelio (y esta corroborado con Su propia Sangre), nuestro Buen Pastor está escrito en el Evangelio (y nos corroboró con Su Sangre), nuestros sumos evangelistas están escritos en el Evangelio (y dieron su sangre por Cristo), el único Testimonio que transforma está escrito en el Evangelio (y nos solicita que de ser necesario; demos nuestra vida por el Amigo), y nosotros solo somos una mera voz que clama el Buen Mensaje (un eco de la Voz anunciadora de Sión).       

     ¡Ponderados hermanos en el Mesías! No se trata de que auto-menguemos para ser exaltados por otros (agacharse para que otro nos levante es falsa humildad); sino para que Yahshúa sea exaltado sobre nosotros (agacharse para que Él sea levantado sobre nuestros lomos, es la humildad genuina ejemplificada en Juan 3: 30 al 31, y en la porción de Apocalipsis 4: 10 al 11). Y si andamos en tal sentir de humildad sincera, y de obediencia al precepto del testimonio de dos o tres; entonces efectivamente podemos hablar con el mismo Espíritu de fe, con el que hablaron los antiguos profetas de Yahweh Elohim (Números 11: 25 al 29, y Joel 2: 28 al 32), y los fundamentales apóstoles del Cordero. Porque en Mateo 12: 11 al 14, y en Lucas 16: 16; el Maestro indica que los profetas son hasta Juan, y después quien quiera que se esfuerce por entrar "al Reino". Por ende cualquiera puede ser espiritualmente como ellos; según se comprueba en 1ra a los Corintios 14: 1 y 31. Entonces si se anda en el Espíritu de Cristo, cualquiera de nosotros puede ser un discreto profeta o apóstol, en la Virtud del Espíritu que nos Aparta.

     Pero si insisten en alcanzar un ministerio público, estén conscientes que los profetas y apóstoles principados (Apocalipsis 4: 4), se manifiestan como si no tuvieran un primado (Mateo 20: 25 al 28, 23: 8 al 13, y Apocalipsis 4: 10 al 11). E incluso por amor a Su Señor y Mesías, menospreciaron sus propias vidas, cuando los persiguieron y mataron inhumanamente (1ra a los Corintios 4: 9 al 14). Y sorprendentemente la persecución siempre fue orquestada por los propios; porque los ajenos solo eran una comparsa. Por eso en la porción de Lucas 13: 33; el Maestro nos indica que no hay profeta que no muera en Jerusalem. E igualmente por eso el Adon Yahshúa; fue rechazado por los suyos según Juan 1: 11. Y también por eso en Mateo 23: 34 al 35; el Maestro recuerda a Zacarías hijo de Barachías, aquél profeta que inconcebiblemente, fue asesinado entre "la verdad" y "la vida" (entre el templo y el altar). Por lo tanto, el Nuevo Testamento no enseña a los apóstoles de Iglesia del Cordero; como figuras con poder terrenal. Sino que al igual que nuestro Señor Jesucristo; son mostrados como un grupo de genuinos servidores, de personas desprestigiadas, de proscritos, de perseguidos, y de ultrajados. Así que si un autonombrado apóstol no encaja en este perfil; es obvio que tampoco encaja en el canon neo-testamentario.

     Más no nos entristezcamos por estas cosas, porque así como se ha de cumplir nuestra discriminación y aflicción, a manos de nuestros cercanos y por causa del Mesíaso (Juan 15: 18 al 27); también se ha de cumplir Su Pascua en nosotros (Jeremías 42: 11, 39: 17 al 18, y Apocalipsis 3: 10). Así que con ingenuidad, conformidad, y alegría; abracemos en nuestro interior lo que la Biblia nos enseña que somos (pero no lo andemos presumiendo); un linaje escogido, una estirpe de sacerdotes y reyes, una nación Apartada, y un pueblo rescatado o comprado (en el contexto de la Toráh escrita, rescatar es recuperar pagando el sangriento precio, que ha sido establecido en la misma); para anunciar las eternas virtudes del Altísimo. Porque hemos sido llamados de este mundo entenebrecido por la degradación, para llegar a un nuevo mundo iluminado por la Gloria del Poder en las Alturas. Además somos un pueblo profético, porque somos el cumplimiento de la promesa hecha a Abram, de que en el serían benditas todas las tribus o familias de la Tierra (los clanes o líneas de sangre). Porque gracias a la Sangre derramada por el Cordero, tenemos acceso a la palabra profética más segura (la cual es específicamente el Tanaj), para que podamos contar con certeza profética. Y es que no se puede alcanzar esta certeza, del fin que tenemos en el Mesías, sin exponernos ante lo escrito en el Antiguo Testamento. Porque el Testimonio de Yahosúa es el espíritu de la antigua profecía, y felizmente tal testimonial se encuentra cerca de nosotros, pero si aún no está en nuestra mente y corazón; seguro si está en "las Escrituras" que ya urge creer y anunciar con la boca. Puesto que al clamar las Antiguas Escrituras del Altísimo; cualquier nueva criatura profetiza encubiertamente. Y al revelar al Mesías como el Propósito de esas Escrituras; cualquier nuevo crío profetiza abiertamente (Juan 5: 39 al 40).

     De cualquier modo, no se puede negar que hay obreros fieles y dignos; con un genuino espíritu de apóstol, o de profeta, o de evangelista, o de maestro, o de pastor. Y los cuales hablan con apego al Espíritu de las Viejas Escrituras, y ese mismo Espíritu o Intención es lo que los impulsa, para trabajar en la satisfacción de Su Altísimo Patrón (Juan 12: 12 al 17). Pero ellos más que portar "una nueva y poderosa palabra de fe"; portan el Poder de la antigua Palabra de fe. Y más que anunciar "una nueva y poderosa revelación de la Palabra"; anuncian la antigua Revelación de la Poderosa Palabra. Porque la interpretación o "lectura" que hacen de Ella; preserva la Intención de la Antigua Data escrita. Y tal intención desde "la Ley" hasta el Evangelio, es la unidad con el próximo en el amor, y la aproximación del lejano si así lo quiere. Por lo cual “Escucha Israel Yahweh nuestro Elohim Yahweh uno es (es nuestro Elohim porque el se allegó a nosotros y nos hizo uno con Él en el amor caritativo). Amarás pues al Señor tu Elohim de todo tu corazón y de toda tu alma y de todas tus fuerzas" (caminando en Su Dirección y dando la espalda a las maldades). "Y al que procuras como tu prójimo lo amaras como a ti mismo" (haciendote uno con él en la unidad del amor caritativo).

     Lo lamentable es que hay un tipo de personas; que actúan como si quisieran ser "leviatanes dragones". Porque enemistándose con nuestro Dios; arruinan a muchos con engaños que enganchan a la vanidad. O que actúan como si desearan ser "leviatanes rollizos". Porque haciéndose enemigos de nuestro Eloa; se sobrealimentan con abundancia de cosas materiales. O que actúan como si disfrutaran ser "leviatanes retuertos". Porque haciéndose enemigos de nuestro Abba; lanzan seductoras expectativas o intimidatorias dudas. Y si bien podemos probar el espíritu de cada quien en sus palabras (1ra de Juan 4: 1 al 6, 2da de Juan 7, y 1ra a Timoteo 3: 16 y 4: 1), son sus obras las que nos muestran la mala calidad de sus entrañas (Judas 16), porque están dirigidas a la satisfacción de sus propios anhelos y necesidades (Judas 11 al 13).

     Por lo tanto, no se sorprendan si entre supuestos pastores, evangelistas, maestros, profetas, o incluso apóstoles; se manifiesta una trágica "chiva disfrazada de oveja" (1ra a Timoteo 1, Santiago 2: 19, y Mateo 2: 8). Y si esto acontece es mejor apartarse de tal persona (2da de Juan 5 al 11), luego de dos amonestaciones claras (son necesarias porque según la porción de Lucas 13: 3; sin arrepentimiento no hay remisión de pecados; y por ende tampoco reconciliación con el cuerpo de Cristo), pero sin provocar una contienda (Romanos 16: 17 al 20, Tito 3: 10 al 11, 1ra a Timoteo 6: 3 al 10, 2da a Timoteo 2: 23 al 26, 3: 1 al 7, y 4: 14 al 15). Porque si bien ofrecemos piedad y no tenemos el afán de pelear, también estamos comprometidos con la notificación de penalidades, que existen para combatir la comisión de delitos (1ra a Timoteo 1: 8 al 20). De cualquier manera, si alguna persona se arrepiente de sus maldades, debemos recibirla con misericordia y consolarla, porque no ignoramos las maquinaciones del "lobo"; quien siempre procura separar a la oveja flaca para matarla (el juicio de 1ra a los Corintios 5: 1 al 5, tiene su piadosa conclusión en 2da a los Corintios 2: 1 al 11, y es acorde con 1ra a Timoteo 1: 5 al 20). 


     Así pues, queda anunciado el perfil de los ministros de la Verdad, y el perfil de los que se levantan con potencia por la operación del engaño.

¡Saludos cordiales!

Jorge Hijo de Lázaro.
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Re: Implicaciones bíblicas del diezmo (1ra. Parte).

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