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¿Cómo pudo ordenar Dios que se matara a los cananeos?

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¿Cómo pudo ordenar Dios que se matara a los cananeos?

Mensaje por HERALDODECRISTO el Jue 12 Abr 2012, 4:34 am

¿Cómo pudo ordenar Dios que se matara a los cananeos?

Por Paul Copan

"Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida, sino que los destruirás completamente: al heteo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como Jehová tu Dios te ha mandado; para que no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones que ellos han hecho para sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios" (Deuteronomio 20:16–18).1

Textos como el anterior han sido motivo de perturbación, tanto para creyentes como para no creyentes. En su libro The God Delusion [El engaño que es Dios], el ateo Richard Dawkins afirma que Israel se dedicó a una "limpieza étnica" cuyas "masacres sedientas de sangre" llevó a cabo con un "xenofóbico entusiasmo".

¿Qué sentido les podemos dar a esta clase de textos? Yo escribí un libro sobre la ética del Antiguo Testamento (Is God a Moral Monster? [¿Es Dios un monstruo moral?], que próximamente publicará Baker Books) en el que están incluidos cuatro capítulos acerca del Antiguo Testamento y la violencia. Aquí sólo me puedo limitar a resumir brevemente mi respuesta a esta perenne pregunta que deja perplejas a las personas. Tenga presente que estoy ofreciendo una alternativa a la versión de la cuestión cananea que se da en la Escuela Dominical.2 Primero haré unas cuantas observaciones a modo de introducción. Después bosquejaré los puntos clave, como anticipo a la explicación acerca de las guerras que aparece en mi libro que pronto saldrá a la venta.

COMENTARIOS INTRODUCTORIOS
Contra lo que afirman algunos de los que creen en la Biblia, los cananeos no eran los especímenes tan absolutamente peores de la humanidad que hayan existido jamás, ni tampoco los peores que existieron en el Oriente Medio en la antigüedad. Además, ¿cómo responderemos a esta pregunta que nos hacen los críticos?: "¿Quién me puede asegurar que estos relatos son iguales a los de cualquier ejército histórico que atacó a otro pueblo en el nombre de Dios?"

La respuesta breve es: "Se trata de una situación histórica única e irrepetible, y no podríamos justificar los ataques de Israel a los cananeos, a menos que Dios se los hubiera ordenado por medio de una revelación especial". Aun así, Dios esperó pacientemente durante más de cuatrocientos años hasta que los cananeos llegaran a estar en situación de recibir su juicio (Génesis 15:16), a pesar de que esto significó que Israel permaneciera esclavizado en Egipto mientras tanto.

Dios logró dos cosas por medio del ataque de los israelitas a Canaán. En primer lugar, hizo caer su justo juicio sobre los cananeos, quienes se lo merecían; fue una especie de pena capital colectiva. No obstante, esta destrucción que Dios dirigió no era tanto en contra del pueblo cananeo como era en contra de la religión cananea (Deuteronomio 7:3–5; 12:2, 3; comp. Éxodo 34:12, 13).3 Los dioses y diosas de los cananeos se dedicaban a toda clase de actos sexuales, entre ellos el incesto y el bestialismo. Por eso no es de sorprenderse que los adoradores de esas deidades estuvieran dedicados a practicar la prostitución ritual, sin mencionar el sacrificio de niños pequeños y otros tipos de actos de perversión.

Muchas personas, en nuestra cultura tan saturada de sexo, no parecen sentirse preocupadas por la inmoralidad sexual y la destrucción que les acarrea a las personas, a las familias y a toda la sociedad. Tal vez se encienda nuestra ira contra el racismo o la discriminación de los sexos, pero la sociedad actual ha embotado nuestros instintos morales cuando se trata de otras actividades que destruyen el alma. La ira de Dios ante la misión suicida moral y espiritual de la sociedad —su grito de "¡Basta ya!"— resulta una señal de preocupación moral.

En segundo lugar, Dios pudo preparar una tierra para que su pueblo creara el ambiente religioso adecuado que le diera sentido a la venida de un Mesías, el cual traería consigo la redención, tanto de los israelitas como de los gentiles (Génesis 12:3). ¿Quiénes quiere Él que reciban esta salvación? Sí, los judíos, pero también sus enemigos más hostiles: Asiria, Egipto, Babilonia y Filistea (Salmo 87:4–6; Isaías 19:23–25). Aun más, Dios hasta llegó a incorporar a los cananeos al nuevo Israel, el verdadero pueblo de Dios (Zacarías 9:7 [el "jebuseo", que Israel asimiló]; Mateo 15:22). La matanza de los cananeos no tuvo una motivación racial, sino que una orden divina la motivó teológica y moralmente.

LA INFILTRACIÓN, LAS LUCHAS INTERNAS Y LA CONQUISTA
La típica versión de la Escuela Dominical acerca de la historia de los cananeos da por sentado que los enfrentamientos militares fueron el único medio utilizado para apoderarse de la tierra. Sin embargo, muchos expertos evangélicos rechazan este modelo exclusivamente militar. Reconocen que el texto bíblico se refiere a un cierto tipo de infiltración (por ejemplo, Jueces 1:1–2: 5), y también a luchas internas (Jueces). Al fin y al cabo, los cananeos siguieron viviendo en la tierra. Un experto en el Antiguo Testamento observa que más que "un simple modelo de conquista, vemos una imagen mezclada de éxitos y fracasos, victorias rápidas y lentas, y progresos basados en concesiones".4 Sí, los israelitas entraron a Canaán y sí, se enfrentaron militarmente a sus habitantes, "pero sin causar una extensa destrucción material".5 Como veremos más adelante, la imagen es un poco más compleja que una simple "conquista".

LA RETÓRICA DE LA GUERRA EN EL ORIENTE MEDIO DE LA ANTIGÜEDAD
La conquista de Canaán fue mucho menos extensa y cruel de lo que mucha gente da por sentado. Observe el texto de Josué 10:40: "Hirió, pues, Josué toda la región de las montañas, del Neguev, de los llanos y de las laderas, y a todos sus reyes, sin dejar nada; todo lo que tenía vida lo mató, como Jehová Dios de Israel se lo había mandado". A primera vista, da la impresión de que Josué capturó toda la tierra, derrotó a todos los reyes y destruyó a todos los cananeos (comp. 10:40–42; 11:16–20). ¿Una aniquilación total? No del todo. Aquí Josué usó el típico lenguaje retórico del Oriente Medio antiguo, en el cual se solía exagerar lo que en realidad había sucedido.

Josué no estaba tratando de engañar a nadie, su público de la antigüedad de inmediato habría comprendido lo que estaba sucediendo. De hecho, si leemos este texto con detenimiento, vemos que esto es precisamente lo sucedido. Más tarde, el propio Josué se referiría a "estas naciones que han quedado con vosotros", y le advierte a Israel que no mencione los dioses de esas naciones, que no jure por ellos, no los sirva ni se incline ante ellos (Josué 23:7, 12, 13; comp. 15:63; 16:10; 17:13; Jueces 2:10–13).

Sucede lo mismo en el libro de los Jueces (el cual tiene una relación literaria con el de Josué): "al jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo arrojaron"; "mas no lo arrojó"; "tampoco Efraín arrojó al cananeo" (1:21–36); "no los echaré de delante de vosotros" (2:3). De hecho, aquellas naciones permanecieron en la tierra "hasta hoy" (1:21).

Sí, Josué utilizó la retórica de guerra convencional de la antigüedad. Muchos otros relatos militares antiguos del Oriente Medio están llenos de bravuconerías y exageraciones, y describen devastaciones totales. Los lectores del Oriente Medio antiguo sabían que aquello era una inmensa hipérbole, y que no era literalmente cierto.6 Es interesante que en Deuteronomio 7:2–5 se usen palabras como "las destruirás del todo", al lado mismo de "no emparentarás con ellas". Como hemos visto, el interés principal se centra en la destrucción de la religión cananea, y no del pueblo cananeo.

LOS AMALECITAS
¿Qué decir de 1 Samuel 15, donde Dios le ordena a Israel que "destruya por completo [haram]" y "no perdonara" a los amalecitas? ¿Quiénes eran esta gente? Habían sido los enemigos de Israel desde el primer día (Éxodo 17:8–16), y lo siguieron siendo durante generaciones (por ejemplo, Jueces 3:13; 6:3–5, 33; 7:12; 10:12, etc.). Durante casi mil años los amalecitas acosaron y amenazaron a Israel. Entonces, ¿realmente Saúl acabó con ellos por completo (con la excepción del rey Agag, a quien el profeta Samuel descuartizó)? Bueno, aquí están pasando algunas cosas más. A pesar de todas las apariencias, los amalecitas vuelven a aparecer en 1 Samuel 27:8 y después en el 30:1–18. Durante los tiempos del rey persa Jerjes (486–465 a.C.), nos encontramos con Amán el agagueo (Ester 3:1). (Agag había sido el rey de los amalecitas.) Este Amán fue el que montó una campaña para destruir por completo al pueblo judío (3:13). Una y otra vez vemos que los amalecitas eran resueltamente hostiles con Israel.

HOMBRES, MUJERES Y NIÑOS"
Cuando leemos el texto de 1 Samuel 15:3 tendemos a creer que Israel fue en busca de los amalecitas que no habían combatido y los aniquiló. No obstante, Richard Hess, experto en el Antiguo Testamento, sostiene que en realidad no tenemos indicaciones de que las cosas pasaran así, ni con los amalecitas ni con los cananeos. Deuteronomio 2:34 señala: "Tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, mujeres y niños; no dejamos ninguno". Una vez más, en el capítulo siguiente leemos que Israel afirma: "Y las destruimos… matando en toda ciudad a hombres, mujeres y niños" (3:6).

Sin embargo, las palabras amplias, al estilo de "todos", "jóvenes y ancianos", o bien "hombres y mujeres", son frases hechas para hablar de una totalidad, aunque no estuvieran presentes las mujeres ni los niños. La expresión "hombres y mujeres", o frases similares a estas, parecen ser estereotipos destinados a describir a todos los habitantes de una población o región, "sin predisponer al lector a dar por sentado ninguna otra cosa más con respecto a sus edades, o incluso a su sexo".7

Nuestra comprensión de la arqueología y la historia de Canaán nos ofrece algunos puntos de vista que son iluminadores y ayudan a arrojar luz sobre esta discusión para reforzar esta idea. Por tanto, explorémosla.

JERICÓ, HAI Y OTRAS CIUDADES DE LOS CANANEOS
Este lenguaje estereotípico del antiguo Medio Oriente que habla de "todas" las personas, describe los ataques a lugares que resultan ser fuertes militares o guarniciones donde sólo había combatientes, y no una población general compuesta también por mujeres y niños. No tenemos evidencias arqueológicas de que hubiera población civil en Jericó ni en Hai (6:21; 8:25).8 En aquellos tiempos en Canaán, la palabra "ciudad" ['ir] definía el lugar donde residían el rey (un militar), el ejército y los sacerdotes. Por consiguiente, cuando Josué menciona a las "mujeres" y habla de "jóvenes y ancianos", está usando el estilo del lenguaje del Oriente Medio antiguo que podía emplear aunque no vivieran allí "mujeres" ni tampoco "jóvenes y ancianos". El lenguaje que habla de "todos" ("hombres y mujeres") en Jericó y Hai es una expresión estereotípica que define la destrucción de todas las vidas humanas en el fuerte, y es de suponer que sólo se tratara de combatientes.9 El texto no exige que haya habido "mujeres", ni "jóvenes y ancianos", en esas ciudades, y esta misma situación se podría aplicar a los combates de Saúl contra los amalecitas.

Además de lo ya expuesto, durante esa época en Canaán era frecuente usar el término asociado melek ("rey") para definir a un líder militar que era responsable ante un gobernante superior a él que no se hallaba en aquel mismo lugar. (Lo típico era que la población civil viviera en los campos.) Según los mejores cálculos basados en inscripciones cananeas y otras evidencias arqueológicas (es decir, no artefactos ni cerámicas "prestigiosas"), Jericó era un pequeño asentamiento donde es probable que hubiera cien soldados o menos. Por eso, todo Israel le pudo dar la vuelta siete veces, y después combatir con él en el mismo día.10 También debemos tener presente que los grandes números usados en los relatos de batallas del Antiguo Testamento son un poco delicados; es posible que sencillamente no fueran tan elevados como lo indican nuestras traducciones. La palabra hebrea 'elef (que se suele traducir como "mil") también puede significar "unidad" o "pelotón", sin especificar el número exacto de sus componentes.

RAHAB LA TABERNERA
Dicho sea de paso, algunas personas se han preguntado si los dos espías que entraron en Jericó acudieron a Rahab en busca de favores sexuales. Aquí, ese no es el caso. En otros lugares los escritores de la Biblia no vacilan en mencionar este tipo de conexiones (pensemos en Judá y en Sansón). Aparte del hecho de que Rahab tenía una fe genuina en el Dios de Israel, el lenguaje del texto no le da cabida a este punto de vista. Se dice que los espías "entraron en casa" de Rahab (2:1); no se dice que hubieran "entrado a Rahab" (comp. Jueces 16:1).

Además de esto, Rahab estaba a cargo de un negocio que lo más probable es que fuera la taberna u hostal de la fortaleza, y no un burdel, aunque algunas veces las que manejaban esas tabernas eran prostitutas.11 Lo corriente era que las caravanas viajeras y los mensajeros reales pernoctaran en estos lugares durante este período.12 Aquellas misiones de reconocimiento eran corrientes en el antiguo Oriente Medio. El hogar de una mujer encargada de la posada era un lugar de reunión ideal para los espías y los conspiradores; un lugar público donde podían adquirir conocimientos acerca de la composición práctica y militar de la zona, e incluso solicitar el apoyo de una posible "quinta columna".13

LOS CANANEOS SE NEGARON A RECONOCER AL ÚNICO DIOS VERDADERO
Rahab y su familia son una demostración viviente de que la misión de matar a los cananeos no era ni absoluta ni irreversible. Los cananeos estaban conscientes del poder de Dios (Josué 2:10, 11; 9:9), y se habrían podido arrepentir. De hecho, la marcha de siete vueltas que dio Israel alrededor de Jericó revela una oportunidad para que su rey, sus soldados y sacerdotes cedieran. El verbo hebreo "rodear, marchar alrededor de [naqaf]" (Josué 6:3) comprende diversos aspectos ceremoniales, como los cuernos de carnero, la procesión sagrada y los gritos (comp. 2 Samuel 6:15, 16; comp. Salmo 48:12, 13). Esta palabra contiene la idea de una inspección. En el caso de Jericó era para ver si la ciudad abría sus puertas, evitando así su destrucción.14

El texto sugiere que Josué le dio a Jericó una oportunidad genuina de ceder y poner su confianza en el único Dios verdadero. Además de esto, Israel no se había dedicado al "genocidio", ni a la "limpieza étnica". Había aceptado a Rahab y a su familia (tal como aceptaría más tarde a Rut). Dios continuamente le recordaba a Israel que protegiera a los extranjeros que vivieran en su medio. ¿Por qué? Porque en el pasado los mismos israelitas habían sido extranjeros en tierras de Egipto (Levítico 19:34). También vemos que Dios solía amenazar a Israel con juzgarlo —y eso fue lo que terminó haciendo— como juzgó a los cananeos. De hecho, hemos visto que los enemigos de Israel son el objetivo final de la salvación de Dios. Aquí no existen los odios étnicos.

LOS MÉTODOS GUERREROS DE ISRAEL
Ahora necesitamos considerar tres puntos que tienen relevancia. En primer lugar, las repercusiones de las victorias de Josué son descripciones de poca monta, comparadas con las que se han encontrado en los anales de los principales imperios del Oriente Medio antiguo, ya fueran los hititas y los egipcios (en el segundo milenio a.C.), o bien los arameos, los asirios, los babilonios, los persas o los griegos (en el primer milenio a.C.).15 A diferencia de la breve descripción que Josué hace en cuatro versículos acerca de la forma en que trataron a los cinco reyes (10:24–27), vemos a los asirios como los expertos en la violación y el pillaje. Los anales de Asurnasirpal II (883–859 a.C.), en el imperio nuevo asirio, se complacen en describir las atrocidades y describen de manera truculenta cómo se desollaban vivas a sus víctimas, las empalaban en postes y apilaban los cadáveres para exhibirlos.16

Alardeaban acerca de la forma en que el rey amontonaba cuerpos y cabezas, y él mismo alardeaba de haberles sacado los ojos a los soldados y cortarles las orejas y los miembros después de colgar sus cabezas en postes alrededor de una ciudad.17 En comparación, los relatos de las batallas de Israel son bastante insulsos.

En segundo lugar, un buen número de las batallas que peleó Israel de camino a Canaán y dentro de él, fueron de tipo defensivo. Esto se ve con claridad en textos como Éxodo 17:8; Números 21:1, 3, 21–32; Deuteronomio 2:26–37; 3:1; Josué 10:4 (comp. también Números 31:2, 3 con Números 25; 31:16). Además de todo esto, Dios le prohibió a Israel que conquistara a otras naciones vecinas —Moab y Amón (Deuteronomio 2:9, 19), así como Edom (Deuteronomio 2:4; 23:7)— a pesar de que Edom se había negado anteriormente a ayudar a los israelitas (Números 20:14–21; comp. Deuteronomio 2:6–8). Es decir, Dios no permitía que se apoderaran de otras tierras, e Israel no tenía derecho a conquistar más allá de lo que Dios había dispuesto.

En tercer lugar, todas las "batallas de Yahvé", que Él aprobó después de los tiempos de Josué, fueron batallas defensivas. La guerra era una forma de vida en el antiguo Oriente Medio, e Israel se tuvo que defender con frecuencia de los madianitas, los amalecitas y los filisteos. Una vez dicho esto, añadiremos que Dios no aprobó todas las batallas que se mencionan en el Antiguo Testamento. Lo que "está" en la Biblia no significa que "se deba" llevar a cabo. (En 1 Corintios 10, Pablo menciona diversos ejemplos morales negativos en la vida nacional de Israel.) Aunque en Jueces se lanzaron ciertas batallas ofensivas, bajo el reinado de David y posteriormente, la Biblia no las elogia forzosamente como ideales ni como ejemplares.18

"ECHARLOS FUERA"
Lo que le añade más interés a todo esto es el lenguaje en el que se habla de "echar fuera" y de "sacar" a los cananeos (Éxodo 23:28; Levítico 18:24; Números 33:52; Deuteronomio 6:19; 7:1; 9:4; 18:12; Josué 10:28, 30, 32, 35, 37, 39; 11:11, 14). El Antiguo Testamento también habla de "desposeer" a los cananeos de sus tierras (Números 21:32; Deuteronomio 9:1; 11:23; 18:14; 19:1, etc.). "Echar fuera" o "desposeer" es algo muy diferente a "eliminar" o "destruir". Esto nos proporciona una indicación más de que la intención no era lograr la aniquilación total.

"Yo enviaré mi terror delante de ti, y consternaré a todo pueblo donde entres, y te daré la cerviz de todos tus enemigos. Enviaré delante de ti la avispa, que eche fuera al heveo, al cananeo y al heteo, de delante de ti. No los echaré de delante de ti en un año, para que no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo. Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra" (Éxodo 23:27–30).

De lo que Dios está hablando aquí es de una expulsión, y no de una aniquilación.19 Y después de hacer un análisis, vemos que las veces que se habla de "echarlos fuera" son mucho más numerosas que las veces que se habla de "destruirlos". ¿Cómo funcionó esto de desposeerlos o echarlos fuera? No es difícil imaginarlo. En el antiguo Oriente Medio, la amenaza de un ejército extranjero hacía que las mujeres y los niños (por no mencionar a la población en general) se alejaran del peligro. Ellos serían los primeros en huir. Como lo señala John Goldingay, una población que es atacada, no va a estar esperando a que el enemigo la mate. Sólo los defensores, los que no se marchan, son los que terminan muertos.20 Jeremías 4:29 nos sugiere una escena de este tipo:

"Al estruendo de la gente de a caballo y de los flecheros huyó toda la ciudad; entraron en las espesuras de los bosques, y subieron a los peñascos; todas las ciudades fueron abandonadas, y no quedó en ellas morador alguno."

Una vez más, en el texto bíblico no tenemos indicación alguna de que las "guerras justificadas" de Josué "fueran contra los no combatientes".21 Leemos en el libro de Josué (y en el de los Jueces) que, a pesar del lenguaje de "aniquilación", siguieron existiendo una gran cantidad de habitantes cananeos que Israel no "echó fuera", sino que vivían en las regiones donde Israel se había establecido.

¿"JOSUÉ LOS DESTRUYÓ POR COMPLETO, TAL COMO HABÍA ORDENADO MOISÉS"?
En los textos que siguen, la "destrucción total" de los cananeos por Josué es exactamente lo que "Moisés el siervo de Jehová había ordenado":

"Asimismo tomó Josué todas las ciudades de aquellos reyes, y a todos los reyes de ellas, y los hirió a filo de espada, y los destruyó, como Moisés siervo de Jehová lo había mandado" (Josué 11:12).
"Y los hijos de Israel tomaron para sí todo el botín y las bestias de aquellas ciudades; mas a todos los hombres hirieron a filo de espada hasta destruirlos, sin dejar alguno con vida. De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué; y así Josué lo hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehová había mandado a Moisés" (Josué 11:14, 15).
"Que fuesen desarraigados, como Jehová lo había mandado a Moisés" (Josué 11:20).
¿Recuerda las amplias órdenes de Moisés para que "consumieran" y "destruyeran por completo" a los cananeos, y "no dejaran vivo nada que respirara"? El lenguaje exhaustivo de Josué es un eco del lenguaje de Moisés. Las Escrituras indican con claridad que Josué cumplió la encomienda que le había hecho Moisés. Por tanto, si Josué hizo las cosas tal y como Moisés se las había ordenado, y si la destrucción que él describe es en realidad una hipérbole masiva común y corriente en el lenguaje de las guerras del antiguo Oriente Medio y le era familiar a Moisés, entonces queda claro que el mismo Moisés no pensaba en una destrucción literal y completa de los cananeos. Al igual que Josué, todo lo que estaba haciendo era seguir las formas literarias convencionales de sus tiempos.22

REFLEXIONES FINALES
¿Y si el breve esbozo anterior no resulta ser correcto porque Israel también atacó a los no combatientes? Debemos recordar que la respuesta que hemos presentado, y que no es la que da la Escuela Dominical, le quita una buena parte del aguijón al problema cananeo. No obstante, veamos ahora esta cuestión de que se atacara también a los no combatientes. ¿Qué otras consideraciones necesitamos tener en cuenta?

En primer lugar, que las mujeres cananeas no pelearan en la batalla no significa que fueran moralmente inocentes (observe a las mujeres madianitas seduciendo a los hebreos en Números 25). En segundo lugar, si Israel atacaba a los niños, necesitamos recordar que este acto fue único e irrepetible en la historia de Israel, y que la intención final de Dios era traer salvación. Analicemos el paralelo entre Abraham e Isaac. Dios le prometió a Abraham que Isaac sería el hijo de la promesa para llevar su bendición a las naciones. Por tanto, Abraham estaba convencido de que Dios cumpliría su promesa, aunque eso significara levantar a Isaac de entre los muertos: "Yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros" (Génesis 22:5). De una manera semejante, la cuestión cananea tiene como telón de fondo la promesa de bendición y salvación para todas las naciones, incluyendo a los cananeos.

A pesar de los interrogantes que aún permanecen sin respuesta, necesitamos considerar la clara revelación de Dios en Jesucristo, en especial su encarnación y muerte expiatoria. Un Dios interesado en nosotros, deseoso de establecer una relación con la humanidad, que se dio a conocer a Israel en la antigüedad y que se presentó en la escena en carne y hueso. Entró en la vida de Palestina en el siglo primero, inclinándose hasta nosotros para compartir nuestra suerte, en la que tenemos que soportar las tentaciones, las injusticias, los sufrimientos, las crueldades y las humillaciones de esta vida. Como quiera que veamos la cuestión cananea, lo que le interesa al corazón de Dios es la redención. El hecho de que Cristo muriera desnudo en una horrenda cruz revela hasta dónde está dispuesto Dios a descender para darnos la salvación. Esto es lo que cantó Michael Card acerca de aquellos que desdeñan y rechazan la salvación de Dios en Jesús de Nazaret:

Se burlaron de su verdadero llamado Y se rieron de su suerte,
Tan contentos de ver al lleno de bondad Consumido por el odio de ellos…
Sin darse cuenta del viento ni del cielo que se oscurecía,
Y tan ciegos al hecho de que era Dios el que pasaba cojeando.23

Puesto que Dios estuvo dispuesto a pasar por todo esto para nuestra salvación, el cristianismo le puede contestar al que critica: "Aunque no puedo resolver con toda limpieza el problema de los cananeos, sí puedo confiar en un Dios que ha demostrado estar dispuesto a llegar a una distancia —y una profundidad— tan grande para ofrecernos a los seres humanos rebeldes la reconciliación con Él y su amistad".

Cualquiera que sea la forma en que interpretemos y respondamos algunas de las desconcertantes preguntas que suscita el Antiguo Testamento, no nos debemos detener en él, si queremos una revelación más clara del corazón y el carácter de Dios. De hecho, el Nuevo Testamento revela con claridad a un Dios que redime a sus enemigos a través del acto de amor de Cristo, quien nos sustituyó, se ofreció en sacrificio y cargó con nuestras culpas (Romanos 5:10). Aunque un Dios dedicado a sacar a empujones a los cananeos nos sorprenda como incompatible con la bondad y la compasión, Dios también es luz (1 Juan 1:5); es un Dios que es bueno y severo a la vez (Romanos 11:22). Con todo, este Dios justo ama a sus enemigos, y no sólo a sus amigos (Mateo 5:43–48). De hecho, permite que lo crucifiquen sus enemigos con la esperanza de poderlos redimir: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34).


PAUL COPAN, Ph.D., West Palm Beach, Florida, es catedrático de filosofía y ética en Palm Beach Atlantic University. Es autor y redactor de varios libros, entre ellos When God Goes to Starbucks [Cuando Dios va a Starbucks]. También es presidente de la Evangelical Philosophical Society.
NOTAS
1. Las citas bíblicas están tomadas de la Versión Reina–Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Reina-Valera 1960™ es una marca registrada de la American Bible Society.

2. Vea Copan, Paul, "Yahweh Wars: Divinely Mandated Genocide or Corporate Capital Punishment?" [Guerras de Yahvé: ¿Mandato de genocidio o castigo capital corporativo?], Philosophia Christi. 11/1 (2009), pp. 73–90. Disponible en línea en el portal http://www.epsociety.org/library/articles.asp?pid=63. (Consultado el 19 de enero de 2010).

3. Wenham, Gordon J., Exploring the Old Testament: A Guide to the Pentateuch [Explorar el Antiguo Testamento: Una guía al Pentateuco], InterVarsity, Downers Grove, Illinois, 2003, p. 137.

4. McConville, Gordon, Joshua [Josué], en The Oxford Bible Commentary [Comentario bíblico Oxford], editores, J. Barton y J. Muddiman, Oxford University Press, Oxford, Inglaterra, 2001, p. 159.

5. Howard, Jr., David M., "Joshua", 5, New American Commentary [Nuevo comentario americano], Broadman and Holman, Nashville, TN, 1998, pp. 39, 40.

6. Wright, Christopher C.J., Old Testament Ethics for the People of God [La ética del Antiguo Testamento para el pueblo de Dios], InterVarsity Press, Downers Grove, IL, 2004, pp. 474–75; Iain Provan, V. Philips Long, Tremper Longman III, A Biblical History of Israel [Una historia bíblica de Israel], Westminster John Knox Press, Louisville, KY, 2003, p. 149.

7. Hess, Richard S., The Jericho and Ai of the Book of Joshua [El Jericó y Hai en el libro de Josué], en Critical Issues in Early Israelite History [Asuntos críticos en la historia israelita primitiva], editores, Richard S. Hess, Gerald A. Klingbeil y Paul J. Ray, Jr., Eisenbrauns, Winona Lake, IN, 2008, p. 39.

8. Para el tema de la exageración con los números en el Oriente Medio de la antigüedad y en el Antiguo Testamento, vea la obra de Daniel M. Fouts llamada "A Defense of the Hyperbolic Interpretation of Numbers in the Old Testament" [Una defensa de la interpretación hiperbólica de los números en el Antiguo Testamento], Journal of the Evangelical Theological Society [Revista de la Sociedad teológica evangélica], 40/3, pp. 377–387, 1997.

9. Hess, "The Jericho and Ai of the Book of Joshua", p. 46.

10. Ibíd., 35,42.

11. Hess, correspondencia personal (28 de enero de 2009).

12. Hess, Joshua, pp. 91, 92. Observe en especial las leyes de Eshnunna con respecto al papel de los posaderos (§15, §41). Vea D.J. Wiseman, Rahab of Jericho [Rahab de Jericó], Tyndale Bulletin 14, pp. 8–11, 1964.

13. Hess, Joshua, 91,92.

14. Hess, Joshua, 142,143.

15. Hess, War in the Hebrew Bible: An Overview [Guerra en la Biblia hebrea: Un vistazo general], en War in the Bible and Terrorism in the Twenty-First Century [Guerra en la Biblia y el terrorismo en el siglo veintiuno]. Richard S. Hess y Elmer A. Martens, editores, Eisenbrauns, Winona Lake, IN, p. 29, 2008.

16. Ibíd.

17. Morris, Ian y Walter Scheidel, The Dynamics of Ancient Empires: State Power from Assyria to Byzantium [Las dinámicas de los imperios antiguos: El poder estatal desde Asiria hasta Bizantio], Oxford University Press, Oxford, Inglaterra, 2009, p. 62.

18. Hess, “War,” 30.

19. Tigay, Jeffrey H., Deuteronomy, Torah Commentary Series [Deuteronomio, series del comentario Torá], Jewish Publication Society, Jerusalén, p. 470, 2003.

20. Goldingay, John, City and Nation [Ciudad y nación], en su tercer volumen de próxima aparición, Old Testament Theology [Teología del Antiguo Testamento], vol. 3, InterVarsity, Downers Grove, IL, 2009; también Hess, War, p. 30.

21. Hess, “War,” 30.

22. Tomado de Nicholas Wolterstorff, Reading Joshua [Leer Josué], presentado en la conferencia "My Ways Are Not Your Ways", Universidad de Notre Dame, IN, septiembre de 2009.

23. Michael Card, This Must Be the Lamb [Este debe ser el Cordero], Álbum musical Legacy, Benson Productions, 1983.

Lecturas adicionales sobre el tema

Copan, Paul. Is God a Moral Monster? The New Atheists and the Strange World of Old Testament Ethics [¿Es Dios un monstro moral? Los nuevos ateos y el mundo extraño de la ética del Antiguo Testamento], Baker, Grand Rapids, MI, de próxima publicación.

_______, Yahweh Wars: Divinely-Mandated Genocide or Corporate Capital Punishment? [Guerra de Yahvé: ¿Genosida divinamente mandado o el castigo capital corporativo?] Philosophia Christi. 11/1: pp. 73-90, 2009. Disponible en línea en el portal http://www.epsociety.org/library/articles.asp?pid=63. (Consultado el 19 de enero de 2010.)

Hess, Richard S., Joshua, Tyndale Old Testament Commentary 6, InterVarsity, Downers Grove, IL, 1996.

Hess, Richard S. y Elmer A. Martens, editores. War in the Hebrew Bible: An Overview, in War in the Bible and Terrorism in the Twenty-First Century, Eisenbrauns, Winona Lake, IN, 2008.

Wright, Christopher, The God I Don't Understand [El Dios que no entiendo], Zondervan, Grand Rapids, MI, 2008.
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Re: ¿Cómo pudo ordenar Dios que se matara a los cananeos?

Mensaje por HERALDODECRISTO el Jue 12 Abr 2012, 4:39 am

¿Por qué Dios mandó a asesinar niños, mujeres y ancianos
en Deut. 7 y 20?

No dejen ni uno vivo
(Éxodo 20:5) - " »Cuando Jehová, tu Dios, te haya introducido en la tierra a la que vas a entrar para tomarla, y haya expulsado de delante de ti a muchas naciones: al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo; siete naciones mayores y más poderosas que tú, y Jehová, tu Dios, te las haya entregado y las hayas derrotado, las destruirás del todo. No harás con ellas alianza ni tendrás de ellas misericordia..,"
A ninguno dejarás con vida
(Deuteronomio 20:16-17) - "»Empero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida; Antes del todo los destruirás: al Hetheo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo; como Jehová tu Dios te ha mandado: Porque no os enseñen á hacer según todas sus abominaciones, que ellos hacen á sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios.."
Cuando se juzgan hechos como estos, no podemos dejar que arrebatos emocionales ocupen el lugar de la discusión racional, que nos deja sin una comprensión profunda de las cuestiones desde antes de empezar.

Me resulta irónico que los ateos, progres, liberales, impíos, agnósticos y personas de otras religiones a menudo expresen indignación a los mandamientos de Dios, ya que en el naturalismo no hay base para pensar que los valores morales objetivos tienen alguna importancia (Note como los ateos no son conocidos por su rechazo al genocidio del aborto). Para un ateo no hay base para considerar que la masacre cananea fue algo malo. ¿Quién determina lo malo? "No hay Dios". ¿Cómo saber que se está haciendo bien o mal? Como dice el apologista Doug Wilson, la masacre cananea "al universo no le importa", desde un punto de vista naturalista.

Así que la mayoría de los no-teístas puede que aleguen que los teístas bíblicos tienen una especie de contradicción en afirmar la bondad de Dios, sabiendo que la historicidad de la conquista de Canaán aparentemente contradice tal bondad.

Incluso dentro del campo teísta (que los hay de todos los colores y matices: progres, conservadores, evolucionistas y creacionistas, etc.), muchos defienden la opinión expresada por otros acerca de que "Dios es un monstruo moral". Sin embargo, si los primeros tienen razón en esto, entonces el problema simplemente se evapora: Dios es un monstruo, que aunque con valores morales, es capaz de mandar a exterminar toda una raza. Sin embargo, esta proposición no me parece que hace justicia al texto bíblico, que parece decir que si los soldados israelíes se encuentran a las hijas de Canaán y los niños, deberían matarlos.


FOTO 1. Judíos siendo llevados como esclavos a Babilonia.
FOTO 2. Conquistadores ahorcando a indígeneas como si fueran anmales
Existe aún un grupo que interpreta las órdenes de Dios, literalmente, pero cree que ninguna mujer o niño fue asesinado en realidad. Dicen que en las batallas sólo se permitirían soldados. Y es cierto que en todas estas batallas, nunca se hace mención de la existencia de mujeres y niños. Sin embargo, incluso si esta posición fuera correcta, el problema ético seguiría siendo cómo Dios podría ordenar estas cosas, incluso si las órdenes nunca se ejecutaron. Si alguien fue asesinado o no es irrelevante para la cuestión ética, como vemos en la historia de Abraham e Isaac, donde de hecho, Abraham sacrificó a su hijo, aún cuando físicamente no lo llegó a hacer.

Entonces, los creyentes debemos hacer frente a la pregunta más difícil que aún permanece: ¿Cómo es que un Dios bondadoso puede emitir tales órdenes?

Aquí está mi posición:

Dios tiene el derecho moral de emitir tales órdenes y no tiene que darle explicaciones morales a nadie por hacerlo. ¿A quién hizo mal Dios al dar tal orden? ¿No son acaso muchos de los que ahora juzgan los que justifican los asesinatos que llevan a cabo los palestinos, paquistaníes y afganos contra grupos de sus mismos compatriotas, sean niños, civiles, ancianas o militares? Además, ¿De qué contradicción moral hablan los ateos y demás especies de basura cósmica, cuando al mismo tiempo que niegan la existencia de Dios, quieren juzgarlo? Quiero desafiar a aquellos que critican mi respuesta a que me expliquen a quién Dios ofendió y en qué forma lo hizo! Si para ti Dios no existe, ¿Cómo te puede ofender? Y si Dios existe, ¿Quién eres tú, criatura, para juzgar a tu Creador?

Pero tú, hombre, ¿quién eres, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: «Por qué me has hecho así»?
¿Acaso no tiene potestad el alfarero sobre el barro para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?
¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción?
Romanos 9

Estoy convencido que a los únicos a quienes aquí se podría haber ofendido fue a los soldados israelíes, quienes tuvieron que llevar a cabo tan horrible tarea, porque razones morales las hay de sobra para que Dios haya dado esta orden de exterminio contra un pueblo que a diario sacrificaba sus bebés a dioses falsos, que adoraban ídolos crueles y que maldecían la creación del mismo Dios que los creó para que fueran una bendición a la tierra, no una maldición y una plaga, como lo eran. Dios juzgó una generación perverza en el Diluvio, y lo repitió en Sodoma y Gomorra y gloria a Dios, su juicio no ha terminado. Lo hará una nueva vez, muy pronto, cuando caerá sobre ellos la ira que ahora, en el tiempo de los gentiles, el sacrificio de Jesús ha apaciguado.

Leyendo con cuidado los textos a tratar, el lector puede apreciar como el mandato de Dios a Israel no fue principalmente motivado a la exterminación total de los cananeos, sino a sacarlos de la tierra... La misma tierra que hoy sigue en disputa, miles de años más tarde!

La importancia de estas tierras no ha cambiado en nada en la mente de estos antiguos pueblos del Cercano Oriente. Tampoco hoy ha cambiado la idolatría de los pueblos que se disputan la tierra con Israel. Tampoco ha cambiado su tendencia criminal y maligna contra los demás y hasta contra ellos mismos.

Los reinos tribales cananeos que ocuparon las tierras debían ser destruidos, como estados-nación, no como individuos. El juicio de Dios sobre estos grupos tribales, que se habían vuelto tan increíblemente corrompidos para ese tiempo, es que estaban siendo despojados de sus tierras (Dios hizo lo mismo a Israel a través de los reinos de Asiria, Babilonia y Roma - como castigo los despojó de la tierra, destruyó sus ciudades, fueron degollados o decapitados miles y los esparció por todo el mundo).


FOTO 1. Americanos blancos rodean un poblado indígena y los asesinan para quitarles sus tierras.
FOTO 2. Tropas romanas invaden y saquean a Jerusalán, pocos después de Jesús
Canaán estaba siendo entregado a Israel, a quien Dios había sacado recientemente de Egipto. Si las tribus de cananeos, al ver a los ejércitos de Israel, habían elegido simplemente cambiar de comportamiento y como hizo Rahab, se hubieran volcado hacia el Dios verdadero, nadie habría muerto en absoluto. No había orden de perseguir y dar caza a los pueblos cananeos, sino de quitarles la tierra como castigo por sus aberraciones y prácticas criminales. ¿Quién se acuerda de las crueldades que cometieron los babilonios, asirios y romanos contra los judíos en cada una de las respectivas invasiones? ¿Acaso no son los mismos hipócritas que juzgan a Dios los descendientes de "asesinos" y "criminales", si por "matar para ocupar" es que vamos a juzgar?

España asesinó a niños, mujeres y ancianos desde México a la Tierra del Fuego durante la conquista.
Portugal hizo lo mismo
Los árabes lo han hecho desde que aparecieron sobre la faz de la tierra
Los rusos, chinos y mongólicos no se quedan atrás
Inglaterra lo ha hecho cientos de veces en la historia
Roma es ampliamente conocida por su sed de sangre
Los norteamericanos recientemente masacraron y diezmaron la población indígena, dueña de la tierra, para... ¡robársela!

Nosotros todos somos descendientes de esos soldados: soldados representando a reinos e imperios asesinos, sanguinarios... que simplemente estaban ocupando territorio.

¿Quién tiene moral para juzgar a Dios? ¿Quién se atreve a juzgar al que nos ha soportado por 6,000 años, debiendo haber enviado un respectivo rayo por persona, para que acabara con cada uno de nosotros, si por que lo mereciéramos fuera? Pero es ese mismo el que ha dado a Su Hijo, para que todo aquel que desee admitir que Él es bueno, no se pierda sino que tenga vida eterna. ¿Hará usted lo mismo que los Cananeos, Amorreos y Jebuseos y no se arrepentirá y cambiará de conducta? ¿Acaso 2,011 años no son suficientes para usted? ¡Los Cananeos y Amorreos tuvieron 40 años para cambiar... y sólo Rahab lo hizo!


Esto si no parece indignar a nadie hoy día!
Es completamente injusto caracterizar el mandato de Dios a Israel como una orden de cometer genocidio. No se trata aquí de un pueblo, como Babilonia, que estando gordo en su riqueza, salía a invadir y a pillar, y a matar y a destruir, simplemente para aumentar sus posesiones y sus bienes. No. Aquí más bien era, ante todo, una orden a las tribus de ocupar la tierra (que Dios le había REGALADO, DADO, CEDIDO a Abraham - Gén. 15 -- en el Torah, el Corán y en la Biblia) y si era necesario (y lo fue), limpiarla de la plaga que vivía en ella, así como en Sodoma, Gomorra y el mundo prediluviano, pues había que hacerlo. De hecho, por no hacerlo como Dios instruyó, hoy todavía están lidiando con la misma plaga!

Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo:
No temas, Abram, yo soy tu escudo, y tu recompensa será muy grande
Abram dijo: Como no me has dado prole, mi heredero será un esclavo nacido en mi casa (Ishmael, el padre de los árabes).
...Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo:
No te heredará este, sino que un hijo tuyo será el que te herede.
Entonces lo llevó fuera y le dijo:
Mira ahora los cielos y cuenta las estrellas, si es que las puedes contar.
Y añadió:
Así será tu descendencia.
Abram creyó a Jehová y le fue contado por justicia.
... Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?
Entonces Jehová le dijo:
--Ten por cierto que tu descendencia habitará en tierra ajena, será esclava allí y será oprimida cuatrocientos años (en Egipto).
Pero también a la nación a la cual servirán juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.
Y tus descendientes volverán acá en la cuarta generación, porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la maldad del amorreo
Génesis 15
De Jehová es la tierra y su plenitud y TODOS los que en él habitan. El la fundó... y se la da a quién Él quiera.

¡Hay mucha gente que pronto se llevará una gran sorpresa! Porque cuando la iglesia ya no esté, los que se quedarán son los que MERECEN la ira de Dios y veremos quién se salva...

NOTA: Lo que tenemos que entender es que aunque Dios es el mismo Dios antes y después del Nuevo Pacto, algo INMENSO sucedió entre esos dos pactos: El sacrificio vicario de Jesús. Una vez eso sucedió, LA IRA de Dios, evidente en el AT a cada rato, ahora está agotada, absolutamente agotada. ¿Por qué? Porque la Iglesia que Jesús redimió YA NO ES CULPABLE de pecado alguno, su sangre la redimió y borró todos sus pecados. Ahora, una vez el Rapto ocurra, la iglesia no estará. Por lo tanto, la ira de Dios podrá mostrarse de nuevo, no contra la iglesia, sino contra los que se opusieron a su iglesia y a su Hijo y a su sacrificio redentor.
Lo que lleva al mundo ahora al infierno no es el pecado, sino su rechazo a lo que Jesús hizo.
Pero una vez la iglesia no esté, lo que llevará al infierno a la gente es su pecado, igual que lo llevaba ante del Nuevo Pacto (cuando no tenían el sacrificio de Jesús disponible).

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Re: ¿Cómo pudo ordenar Dios que se matara a los cananeos?

Mensaje por Armisam el Sáb 13 Ene 2018, 12:25 am

Heraldodecristo.
Saludos.

La guerra es así, matar gente, a todos. ¿Podían los israelitas tomar prisioneros de guerra? No sé si eso existía en esa época; y si lo huviese habido, los israelitas no podïan tomar prisioneros de guerra, hubiera sido un gran problema.
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Re: ¿Cómo pudo ordenar Dios que se matara a los cananeos?

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