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¿Cuales son los enemigos de la fe ?

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Mensaje por Lázaro053 Mar 02 Mar 2021, 3:17 pm

[size=48]¿Por qué debemos congregarnos sencillamente en el nombre del Señor Jesucristo?[/size]
 
[size=48]Mateo 18:20 Porquelabiblia[/size]
 

Mateo 18:20 BiblerrEL SEÑOR JESUCRISTO DIJO: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20)
La mayoría de las congregaciones se distinguen con algunos nombres, como Presbiteriana, Bautista, Pentecostal, etc. Damos gracias al Señor, porque a pesar de tantas denominaciones, esencialmente la Iglesia es una en Cristo. Sin embargo, uno de los propósitos de este escrito es para que tengamos conciencia de lo que significa “congregarnos en el nombre del Señor”, y el por qué no debemos usar ningún nombre denominacional. Al hablar así, no pretendemos decir que somos mejores o más cristianos que otros; pero a la vez, dejamos bien claro que deseamos tener buena conciencia delante de Dios.
1. Nos congregamos en el nombre del Señor, BAJO LAS SOMBRAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.
Dios dijo a Moisés: “El lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis... Cuidate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres, sino que en el lugar que Jehová escogiere... allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando” (Deut. 12:5, 13-14). 
Sabemos que ese lugar fue primeramente Silo, donde estuvo el Tabernáculo, pero después fue Jerusalén, donde fue construido el Templo (1ª Reyes 9:3). Dios puso allí su nombre; no hemos de entender por esto que había allí un letrerito con el nombre de Jehová, sino que allí estaba su presencia, y aquel lugar quedaba identificado con su nombre, con su persona y con todo lo que él es. Vemos pues, que desde el principio Dios establece un lugar donde su pueblo se ha de congregar y donde él promete estar presente. El pueblo no podía ofrecer sacrificios en otro lugar. En todo esto vemos un principio que Dios estaba estableciendo en relación con su Iglesia en el futuro. 
Cualquiera podría objetar que estas eran cosas relacionadas con la Dispensación de la Ley y que nada tendría que ver con la Iglesia en esta dispensación de la Gracia. Sin embargo, no debemos olvidar que en Hebreos 10:1 se nos dice que la Ley tenía “la sombra de los bienes venideros”. Así que estas cosas relacionadas con “el lugar” donde Dios había de poner su“nombre” eran sombras de lo que Cristo clarificó en Mateo l8:20, como veremos. 
2. Nos congregamos en el nombre del Señor, BAJO EL MANDATO DE JESUCRISTO. 
En Mateo 18:15-20, el Señor da instrucciones en cuanto a un caso de disciplina en una iglesia local. Si no había un arreglo satisfactorio, el Señor concluye:dijo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano... porque donde están dos o tres congregados en mi nombre. allí estoy yo en medio de ellos”. Estas indicaciones están relacionadas con el funcionamiento de una iglesia local, y el Señor establece que ésta ha de congregarse en su nombre, y BAJO ESTAS CONDICIONES, él promete su presencia. Actuar en nombre de una persona es actuar bajo su autoridad e identificación. Un ejemplo muy concreto es el siguiente. Un embajador actúa en nombre de su país en el lugar donde él esté designado. Actúa con la autoridad que le ha sido conferida, pero a la vez él tiene que estar identificado plenamente con las leyes de su pais y actuar conforme a ellas. Si actúa de otra manera. ya no está actuando en nombre de su país sino en el suyo propio. y el resultado es que será destituido. De igual manera, “congregarnos en el nombre del Señor Jesucristo”, como iglesia, significa estar plenamente identificados con su persona, con su doctrina, con todo lo que él es. y actuar de esa manera. Si un grupo de creyentes dice que “están congregados en el nombre del Señor”, y a la vez están desobedeciendo su palabra, ya no están actuando en nombre de él, sino en nombre de ellos. Esto trae como consecuencia, la desaprobación del Señor e inevitablemente traerá malos resultados en la misma iglesia, y mucho más en el Tribunal de Cristo, donde se aclarará si lo que hemos edificado es “oro, plata, piedras preciosas o madera, heno y hojarasca” (1ª Cor. 3:12).
3. Nos congregamos en el nombre del Señor, SEGÚN EL MODELO DEL NUEVO TESTAMENTO.
Es triste ver la llamada cristiandad dividida en diferentes credos y congregándose bajo diferentes nombres. Esta inclinación tuvo su principio en la iglesia en Corinto donde cada uno decia: “Yo soy de Pablo: y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo”. El apóstol les recrimina diciendo: “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en nombre de Pablo?” (1ª Cor. 1:12). Pero esto no era un cisma; fue un mal interno que fue oportuna mente sanado. En la diferentes epístolas dirigidas a las iglesias del Nuevo Testamento, no encontramos distintivos denominacionales; lo único que se menciona es la localidad donde estaban congregados, por ejemplo: “a la iglesia de Dios que está en Corinto... a las iglesias de Galacia... a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso...”
De hecho, las iglesias apostólicas se congregaban sencillamente como iglesias de Dios, bajo un solo nombre distintivo: el nombre de Cristo. Aunque había diferencias, la iglesia era una sola y el credo uno solo. Esta era la iglesia primitiva, que permanece intacta en el Nuevo Testamento. Allí tenemos su modelo. Si queremos seguirlo, sólo tenemos que actuar como ella actuó. No decimos esto como crítica destructiva ni egoísta. Reconocemos a nuestros verdaderos hermanos dondequiera que ellos se reúnan, pero a la vez, no podemos menos que lamentar el estado de confusión reinante, a causa de haber perdido el modelo divino, poniendo a un lado la palabra de Dios.
4. Nos congregamos en el nombre del Señor, ANTE LA PROMESA DE SU PRESENCIA.
El Señor dijo: “allí estoy yo en medio de ellos”. Como omnipresente, el Señor está en todo lugar; su presencia no puede ser limitada. Pero el énfasis está en el lugar que él ocupa, es el lugar de “EN MEDIO”: es el lugar principal como cabeza y Señor. Si una iglesia se congrega en el nombre del Señor de veras, le está dando a él el primer lugar, está reconociendo su señorío, se somete a su palabra y le obedece; no le está dando el último lugar. Ejemplo tenemos en la iglesia de Laodicea. La presencia del Señor estaba allí, pero no ocupando el lugar principal, de “en medio”, sino el último lugar, el lugar de afuera; pues él dice: “He aqui, yo estoy a la puerta y llamo”. Habían desconocido su señorío, por tanto, él dice: “te vomitaré de mi boca” (Apoc. 3:16-20).
Este será el resultado de toda iglesia que desconoce la autoridad del Señor. Este será, lamentablemente, el estado final de la iglesia profesante. El Señor sólo promete su presencia en el lugar donde él es honrado, en obediencia y santidad; de lo contrario, su presencia será para juzgar y desaprobar lo que se hace, como es el caso de las siete iglesias apocalípticas, a excepción de Esmirna y Filadelfia.
5.Finalmente, nos congregamos en el nombre del Señor, ANTE EL ESTADO DE CONFUSIÓN Y DETERIORO REINANTES.
Con el correr de los siglos, las iglesias se han ido despojando de las doctrinas apostólicas y estableciendo doctrinas de hombres. Gracias a Dios que doctrinas fundamentales como la Trinidad, la Deidad de Cristo, la Salvación por gracia, el Nuevo Nacimiento, etc., permanecen intactas en muchas iglesias netamente evangélicas de vanas denominaciones. Pero no ha sido así con otras doctrinas de carácter congregacional. El Sacerdocio de todos los creyentes, hombres y mujeres, claramente enseñado en 1ª Ped. 2:5,9 ha sido puesto a un lado y sustituido por un sistema de clérigos y laicos, donde uno solo es el que oficia y los demás son meros oyentes (dándole, a veces, el privilegio de participar, solamente a aquel a quien el llamado “pastor” designe, negando de paso la guía del Espíritu Santo). La ordenanza de la Cena del Señor ha sido menospreciada y cambiada de su forma original por formas caprichosas de los hombres. Otra ordenanza, la del bautismo, ha sufrido modificaciones que violan su significado y originalidad. La clara distinción entre hombre y mujer que prevalece en el culto público, por ordenación divina, ha sido claramente negada, al permitir que mujeres hablen y enseñen en la congregación, y que estén con la cabeza descubierta, contraviniendo lo que está escrito en este sentido (1ª Cor. 11:2-16, 14:34; 1ª Tim. 2:11-12). Aún hay agrupaciones que han ido muy lejos, de tal manera que uno duda si lo que en ellas se hace es de Dios o no.
¿Hacia dónde vamos? Vamos hacia Babilonia, confusión. Vamos hacia la apostasía. Vamos hacia la Gran Ramera Apocalíptica. ¿Qué hacer entonces? Lo único que podemos hacer es volver a Dios y hacia las enseñanzas de Su Palabra, atendiendo al consejo apostólico: “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”. ¿Cuál unidad del Espíritu? La que se describe a continuación: “un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos. el cual es sobre todos y por todos y en todos” (Ef. 4:3-6). Notemos que no dice: solícitos en guardar la unidad de la cristiandad”, sino la “unidad del Espiritu, la unidad que está hecha y que ha sido revelada por el Espiritu en el Nuevo Testamento. Debemos guardarla no adulterándola ni modificándola, sino preservándola, tal como Pablo dijo a Timoteo: “Retén la forma de las sanas palabras que de mi oíste... Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros” (2ª Tim. 1:13-14).  
Tomado de ¿CONGREGADOS EN CUÁL NOMBRE?
por Cristián Chirinos
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Mensaje por Armisam Mar 09 Mar 2021, 5:42 am

Lázaro053 escribió:
[size=48][size=32]¿Por qué debemos congregarnos sencillamente en el nombre del Señor Jesucristo?[/size][/size]
 
[size=48]Mateo 18:20 Porquelabiblia[/size]
 


Mateo 18:20 BiblerrEL SEÑOR JESUCRISTO DIJO: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos"[size=35] (Mateo 18:20)[/size]
[size=33]La mayoría de las congregaciones se distinguen con algunos nombres, como Presbiteriana, Bautista, Pentecostal, etc. Damos gracias al Señor, porque a pesar de tantas denominaciones, esencialmente la Iglesia es una en Cristo. Sin embargo, uno de los propósitos de este escrito es para que tengamos conciencia de lo que significa “congregarnos en el nombre del Señor”, y el por qué no debemos usar ningún nombre denominacional. Al hablar así, no pretendemos decir que somos mejores o más cristianos que otros; pero a la vez, dejamos bien claro que deseamos tener buena conciencia delante de Dios.[/size]
[size=33]1. Nos congregamos en el nombre del Señor, BAJO LAS SOMBRAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.[/size]
[size=33]Dios dijo a Moisés: “El lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis... Cuidate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres, sino que en el lugar que Jehová escogiere... allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando” (Deut. 12:5, 13-14). [/size]
[size=33]Sabemos que ese lugar fue primeramente Silo, donde estuvo el Tabernáculo, pero después fue Jerusalén, donde fue construido el Templo (1ª Reyes 9:3). Dios puso allí su nombre; no hemos de entender por esto que había allí un letrerito con el nombre de Jehová, sino que allí estaba su presencia, y aquel lugar quedaba identificado con su nombre, con su persona y con todo lo que él es. Vemos pues, que desde el principio Dios establece un lugar donde su pueblo se ha de congregar y donde él promete estar presente. El pueblo no podía ofrecer sacrificios en otro lugar. En todo esto vemos un principio que Dios estaba estableciendo en relación con su Iglesia en el futuro. [/size]
[size=33]Cualquiera podría objetar que estas eran cosas relacionadas con la Dispensación de la Ley y que nada tendría que ver con la Iglesia en esta dispensación de la Gracia. Sin embargo, no debemos olvidar que en Hebreos 10:1 se nos dice que la Ley tenía “la sombra de los bienes venideros”. Así que estas cosas relacionadas con “el lugar” donde Dios había de poner su“nombre” eran sombras de lo que Cristo clarificó en Mateo l8:20, como veremos. [/size]
[size=33]2. Nos congregamos en el nombre del Señor, BAJO EL MANDATO DE JESUCRISTO. [/size]
[size=33]En Mateo 18:15-20, el Señor da instrucciones en cuanto a un caso de disciplina en una iglesia local. Si no había un arreglo satisfactorio, el Señor concluye:dijo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano... porque donde están dos o tres congregados en mi nombre. allí estoy yo en medio de ellos”. Estas indicaciones están relacionadas con el funcionamiento de una iglesia local, y el Señor establece que ésta ha de congregarse en su nombre, y BAJO [size=33]ESTAS CONDICIONES, él promete su presencia. Actuar en nombre de una persona es actuar bajo su autoridad e identificación. Un ejemplo muy concreto es el siguiente. Un embajador actúa en nombre de su país en el lugar donde él esté designado. Actúa con la autoridad que le ha sido conferida, pero a la vez él tiene que estar identificado plenamente con las leyes de su pais y actuar conforme a ellas. Si actúa de otra manera. ya no está actuando en nombre de su país sino en el suyo propio. y el resultado es que será destituido. De igual manera, “congregarnos en el nombre del Señor Jesucristo”, como iglesia, significa estar plenamente identificados con su persona, con su doctrina, con todo lo que él es. y actuar de esa manera. Si un grupo de creyentes dice que “están congregados en el nombre del Señor”, y a la vez están desobedeciendo su palabra, ya no están actuando en nombre de él, sino en nombre de ellos. Esto trae como consecuencia, la desaprobación del Señor e inevitablemente traerá malos resultados en la misma iglesia, y mucho más en el Tribunal de Cristo, donde se aclarará si lo que hemos edificado es “oro, plata, piedras preciosas o madera, heno y hojarasca” (1ª Cor. 3:12).[/size][/size]
3. Nos congregamos en el nombre del Señor, SEGÚN EL MODELO DEL NUEVO TESTAMENTO.
[size=33]Es triste ver la llamada cristiandad dividida en diferentes credos y congregándose bajo diferentes nombres. Esta inclinación tuvo su principio en la iglesia en Corinto donde cada uno decia: “Yo soy de Pablo: y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo”. El apóstol les recrimina diciendo: “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en nombre de Pablo?” (1ª Cor. 1:12). Pero esto no era un cisma; fue un mal interno que fue oportuna mente sanado. En la diferentes epístolas dirigidas a las iglesias del Nuevo Testamento, no encontramos distintivos denominacionales; lo único que se menciona es la localidad donde estaban congregados, por ejemplo: “a la iglesia de Dios que está en Corinto... a las iglesias de Galacia... a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso...”[/size]
[size=33]De hecho, las iglesias apostólicas se congregaban sencillamente como iglesias de Dios, bajo un solo nombre distintivo: el nombre de Cristo. Aunque había diferencias, la iglesia era una sola y el credo uno solo. Esta era la iglesia primitiva, que permanece intacta en el Nuevo Testamento. Allí tenemos su modelo. Si queremos seguirlo, sólo tenemos que actuar como ella actuó. No decimos esto como crítica destructiva ni egoísta. Reconocemos a nuestros verdaderos hermanos dondequiera que ellos se reúnan, pero a la vez, no podemos menos que lamentar el estado de confusión reinante, a causa de haber perdido el modelo divino, poniendo a un lado la palabra de Dios.[/size]
[size=33]4. Nos congregamos en el nombre del Señor, ANTE LA PROMESA DE SU PRESENCIA.[/size]
[size=33]El Señor dijo: “allí estoy yo en medio de ellos”. Como omnipresente, el Señor está en todo lugar; su presencia no puede ser limitada. Pero el énfasis está en el lugar que él ocupa, es el lugar de “EN MEDIO”: es el lugar principal como cabeza y Señor. Si una iglesia se congrega en el nombre del Señor de veras, le está dando a él el primer lugar, está reconociendo su señorío, se somete a su palabra y le obedece; no le está dando el último lugar. Ejemplo tenemos en la iglesia de Laodicea. La presencia del Señor estaba allí, pero no ocupando el lugar principal, de “en medio”, sino el último lugar, el lugar de afuera; pues él dice: “He aqui, yo estoy a la puerta y llamo”. Habían desconocido su señorío, por tanto, él dice: “te vomitaré de mi boca” (Apoc. [size=33]3:16-20).[/size][/size]
[size=33]Este será el resultado de toda iglesia que desconoce la autoridad del Señor. Este será, lamentablemente, el estado final de la iglesia profesante. El Señor sólo promete su presencia en el lugar donde él es honrado, en obediencia y santidad; de lo contrario, su presencia será para juzgar y desaprobar lo que se hace, como es el caso de las siete iglesias apocalípticas, a excepción de Esmirna y Filadelfia.[/size]
5.Finalmente, nos congregamos en el nombre del Señor, ANTE EL ESTADO DE CONFUSIÓN Y DETERIORO REINANTES.
[size=33]Con el correr de los siglos, las iglesias se han ido despojando de las doctrinas apostólicas y estableciendo doctrinas de hombres. Gracias a Dios que doctrinas fundamentales como la Trinidad, la Deidad de Cristo, la Salvación por gracia, el Nuevo Nacimiento, etc., permanecen intactas en muchas iglesias netamente evangélicas de vanas denominaciones. Pero no ha sido así con otras doctrinas de carácter congregacional. El Sacerdocio de todos los creyentes, hombres y mujeres, claramente enseñado en 1ª Ped. 2:5,9 ha sido puesto a un lado y sustituido por un sistema de clérigos y laicos, donde uno solo es el que oficia y los demás son meros oyentes (dándole, a veces, el privilegio de participar, solamente a aquel a quien el llamado “pastor” designe, negando de paso la guía del Espíritu Santo). La ordenanza de la Cena del Señor ha sido menospreciada y cambiada de su forma original por formas caprichosas de los hombres. Otra ordenanza, la del bautismo, ha sufrido modificaciones que violan su significado y originalidad. La clara distinción entre hombre y mujer que prevalece en el culto público, por ordenación divina, ha sido claramente negada, al permitir que mujeres hablen y enseñen en la congregación, y que estén con la cabeza descubierta, contraviniendo lo que está escrito en este sentido (1ª Cor. 11:2-16, 14:34; 1ª Tim. 2:11-12). Aún hay agrupaciones que han ido muy lejos, de tal manera que uno duda si lo que en ellas se hace es de Dios o no.[/size]
[size=33]¿Hacia dónde vamos? Vamos hacia Babilonia, confusión. Vamos hacia la apostasía. Vamos hacia la Gran Ramera Apocalíptica. ¿Qué hacer entonces? Lo único que podemos hacer es volver a Dios y hacia [size=33]las [/size][size=33]enseñanzas de Su Palabra, atendiendo al consejo apostólico: “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”. ¿Cuál unidad del Espíritu? La que se describe a continuación: “un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos. el cual es sobre todos y por todos y en todos” (Ef. 4:3-6). Notemos que no dice: solícitos en guardar la unidad de la cristiandad”, sino la “unidad del Espiritu[/size][size=33], la unidad que está hecha y que ha sido revelada por el Espiritu en el Nuevo Testamento. Debemos guardarla no adulterándola ni modificándola, sino preservándola, tal como Pablo dijo a Timoteo: “Retén la forma de las sanas palabras que de mi oíste... Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros” (2ª Tim. 1:13-14). [/size] [/size]
Tomado de ¿CONGREGADOS EN CUÁL NOMBRE?
por Cristián Chirinos



Lazaro053.
Saludos.

  Muchas personas. desde el siglo pasado. se lanzado al trabajo de hacer desaparecer las denominaciones, asunto que ellos no entienden y  consideran a las denominaciones, divisiones que afectan a la cristiandad. Estas personas desconocen por completo el trabajo de las denominaciones por alcazar al mundo con las buenas nuevas con misioneros como William Carey, bautista, tradujo la Biblia o parcialmente, a veitiseis idiomas en la India, fundó una universidad en Calcutta.  Los luteranos han tenido una labor titánica entre judios. El mundo conoce el evangelio por el trabajo de las diferentes denominaciones porque cada una de ellas ha tomado muy en serio el trabajo de la Gran Comisión.

  Esta perversa idea de eliminar las denominaciones nació en el siglo pasado y quienes están detrás de todo esto es la misma iglesia católica para tener en el mundo una sola religión como se ha empeñado el papa Francisco al unir musulmanes, judíos y cristianos.  Estas personas dentro del protestantismos ocupadas en eliminar las denominaciones creen que el cristianismo está dividido por desconocen la historia de la cristiandad; cada denominación surgió por sí sola por el compromiso de evangelizar, llegaron a crecer y se hicieron grandes precisamente por su trabajo de llevar las buenas nuevas.

  Es una gran ignorancia decir que tenemos diferentes credos; si somos cristianos es porque sustentamos nuestra creencia en el Padre, Hijo y Espíritu Santo, el bautismo, la Santa Cena o Comunión. Es natural que por las diferentes culturas haya diferencias porque surgieron en Europa y  Norteamérica. Las diferencias son cosas secundarias, hay calvinistas, arrianistas, pero eso no afecta por tratarse de asuntos secundarios, creemos en Cristo, en la salvación por fe y eso nos hace ser cristianos. Lo grande de esto es que tenemos unidad en la diversidad.

 Es ignorancia decir que estamos divididos porque en ningún momento en la historia la cristiandad se desintegró, es un asunto historico. nadie ni nada se ocupó en hacer una separación. Gracias deberíamos de darle a Dios por ese fenómeno espíritual.
Armisam
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Mensaje por Lázaro053 Mar 09 Mar 2021, 9:27 pm

SOBRE LA LIBERTAD RELIGIOSA

Ignorancia es no estudiar la Biblia para conocer como es el diseño de la Iglesia de Cristo.

A Moisés se le advirtió en la construcción del tabernáculo en el desierto, lo siguiente:

Éxo 25:40  Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.

Ni una estaca fue dejada a la imaginación humana.

De la misma manera, el diseño de la Iglesia de Cristo está registrado en el NT:

Efe_2:20  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 
 
Efe_2:22  en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.  
  
1Pe_2:5  vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 

Efe 4:5  un Señor, una fe, un bautismo, 
 
Efe 4:6  un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. 

La libertad religiosa no esta contemplada en la Biblia, es algo de la democracia humana.

Y hoy día muchos grupos se reúnen conforme a parámetros humanos, y no conforme al modelo que Cristo instituyó para su Iglesia.
Lázaro053
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Mensaje por Lázaro053 Vie 12 Mar 2021, 12:17 am

LA PREEMINENCIA DE CRISTO EN NUESTRAS ASAMBLEAS

1. Qué significa la palabra “iglesia” … sabemos que es una palabra griega y los eruditos nos dicen que en esta palabra está encerrada la idea de: “llamar fuera” y también “llamar a reunirse”.

Ahora, para ayudarnos debemos preguntarnos:
¿Qué pasó en Corinto?
El apóstol Pablo y sus compañeros entraron en la ciudad, predicaron el evangelio, muchos de los Corintios oían, creían, eran bautizados, lo que significa que “Dios los llamó fuera”: Dios salvó un buen número de personas en aquella ciudad, los había llamado, los había salvado y aquellas mismas personas que Dios había salvado por su gracia, Cristo les llamó a reunirse, Cristo les llamó a congregarse y aquella congregación, aquel conjunto de creyentes en Corinto, el Señor llamó: “mi iglesia”.
Así, pues, queridos hermanos, creo que es claro lo que significa la palabra “iglesia”.
Podemos preguntarnos:
¿Por qué les llamó a reunirse? ¿Con qué fin?
Para adorarle, para servirle y también para dar testimonio a su nombre, porque aquella compañía de personas reconocidos por Dios, tenían la responsabilidad de difundir, el verdadero conocimiento de Dios a la comunidad; el testimonio de Dios en aquella localidad.
Así, pues, espero que estamos entendiendo ya lo que significa la palabra “iglesia”, “llamados a reunirse”, algo muy sencillo.
Ahora, la segunda pregunta es:
¿Por qué en nuestro lenguaje hablamos de la “asamblea”?
No decimos. “hay 25 miembros en la iglesia” sino “hay 25 hermanos en la asamblea” y así sucesivamente.
Porque nosotros hablamos así regularmente; bueno, muy particularmente hermanos, la razón porque yo prefiero hablar de la asamblea es por el mal uso que se está dando en el mundo a esta palabra “iglesia”.
Hasta un católico responde cuando se le pregunta - ¿a dónde va el domingo? – el responde: - “Voy a la iglesia”- El católico está pensando en el edificio.
Hasta los sectarios dicen: - “tenemos unas reuniones en la iglesia”- ellos también están pensando en el edificio.
Nosotros sabemos que esto es un mal uso. La Iglesia es el conjunto de creyentes, sea un local, sea una habitación en una casa, sea donde sea.
Ese conjunto de creyentes no es un edificio.
Pero también la porción leída en los Hechos capítulo 19 nos ayuda bastante.
Había un alboroto allí en la ciudad de Éfeso, Demetrio y otros veían que su negocio venía para abajo, y estaban protestando. Pero el escribano los llama:
“Tengan cuidado, si tienen algún pleito, se puede convocar una legítima asamblea para tratar el asunto”.
Es interesante, hermanos, que los traductores han usado aquí como asamblea, es la misma palabra “iglesia”.
Así, pues, los traductores hubiesen podido escribir:
“A la asamblea de Dios que está en Corinto”.
De manera que el uso de asamblea como referencia a un grupo de congregados, es una fiel traducción de la palabra griega “iglesia” y también por el mal uso que se da entre las denominaciones.
Habiendo dicho esto, hermanos, sabiendo que nosotros formamos parte de una asamblea local, Dios nos ha salvado a nosotros y Dios nos ha llamado a nosotros para reunirnos en su Nombre y extender su testimonio en la localidad.
Pero quisiera pensar ahora, en algunas de las características de una asamblea local tomando en cuenta la asamblea allí en Corinto.
Primeramente, quiero pensar en su comienzo, su origen, “la asamblea de Dios”. Tenía su origen en Dios, una obra de Dios. Y querido hermano que bueno es entender que una asamblea local, plantada, establecida, tiene su origen, su comienzo en Dios. No es una obra de los hombres, esta es la razón por la que en muchos lugares tienen ejercicio, van a un lugar nuevo, comienzan con una clase bíblica, luego predican el evangelio y con el tiempo ven que Dios está salvando almas. Hay evidencia que Dios está haciendo su obra y luego notamos que en aquel grupo Dios levanta responsables para llegar a formar una asamblea.
Tiene su origen, su comienzo en Dios.
No es la idea que algunos hermanos piensen:
“Bueno, vamos a tal y tal lugar y vamos a comenzar una obra allá y vamos a formar una asamblea a ver qué pasa”.
No. Es una obra que tiene su comienzo en Dios.
Vamos a Hechos 16 donde Pablo, Silas, Lucas y luego Timoteo intentaron ir a Asia, pero el Espíritu de Dios no lo permitió, intentaron ir a Bitinia, tampoco les fue permitido. Había aquel varón Macedonio que decía: “pasa a Macedonia” y dice que ellos, teniendo por seguro que era la voluntad de Dios, fueron y hubo una asamblea allí.
Así pues, queridos hermanos, en Filipos hubo una asamblea, indicando que el origen es en Dios. Así pues, es una obra de Dios y si comienza con Dios, va a seguir año tras año, Dios manteniendo el testimonio. Pero no solamente pensando en su comienzo sino también en sus componentes… ¿Quiénes son pues, las personas que componen una asamblea local?, leemos:

1Co 1:2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, A LOS SANTIFICADOS EN CRISTO JESÚS, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:
Aquí vemos que los miembros de la asamblea de Corinto, habían sido santificados en Cristo, llamados a ser santos.
Ahora, esta fue su posición en Cristo. Dios les había salvado, los había apartado para él, los había santificado y él les llama, sus santos.
Aquí vemos que los componentes de una asamblea son santos. Salvados por la gracia de Dios.
Pablo en otro lugar escribe a dos asambleas: “a los santos y fieles”:

Efe_1:1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, A LOS SANTOS Y FIELES en Cristo Jesús que están en Efeso:
Col_1:2 A LOS SANTOS Y FIELES hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Así, pues, los componentes de una asamblea son personas salvadas por la gracia de Dios, son santos, es el nombre que Dios nos ha dado. Debemos dar honor a este nombre, procurar la santificación, apartándonos del mal, del pecado, llevando una vida santa.
Los componentes santos, santificados por nuestro Dios.

Pero luego leemos:
“llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro”
Quiero hablar ahora de su confianza. Están dependiendo del Señor para mantener el testimonio para todas las actividades de la asamblea… ¿por qué digo esto? Hay una norma de interpretación que siempre hemos oído desde el nuevo creyente:
La ley de la primera mención, y en este caso tiene referencia al libro de Génesis, leemos:

Gén_4:26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.
Vemos que Caín quiso independizarse de su dependencia de Dios y Caín salió de la presencia de Dios y su descendencia se alejaron de Dios, pero el linaje de Set comenzó a invocar el nombre de Jehová.
Ellos querían depender de Dios, buscando su ayuda, buscando su preservación, así pues, queridos hermanos, aquí vemos la confianza de la asamblea confiando en el Señor, mirándole a él, orando a él, para que el Señor nos ayude, no estamos confiando en nuestra capacidad, no estamos confiando en nuestro conocimiento. No. Estamos confiando en el Señor. Así pues, desde el profeta Zacarías el pueblo estaba reconstruyendo el templo en Jerusalén… qué les dice Zacarías:
“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”
Así, pues, una característica de una iglesia local es su confianza en el Señor, invocan el nombre del Señor, buscan su ayuda y su dirección desde sus comienzos.
Y su confesión: “invocan el nombre del Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro”
Confiesan el Señorío de nuestro Señor Jesucristo en cualquier lugar, esto es lo que significa congregarse en el nombre del Señor Jesucristo, hacer todo como él lo haría estando el en Persona, reconocer su autoridad. Oh queridos hermanos y hermanas, una de las características especiales de una asamblea local según el patrón del Nuevo Testamento, es reconocer la autoridad, el Señorío de nuestro Señor Jesucristo, para que en todo él tenga la Preeminencia. Su palabra es absoluta, su palabra es el principio y el fin, así pues, que el Señor nos ayude a mantener esta verdad de congregarnos en su nombre, quiere decir, reconocer su autoridad y hacer todo de acuerdo con su palabra.
Recordemos a Josué, van a entrar para conquistar a Jericó y se le apareció aquel varón con la espada desenvainada, y Josué le pregunta:
- ¿Eres de nosotros o de nuestros adversarios? –
Jos 5:14 El respondió: No; más como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo?
Jos 5:15 Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.

Josué se postró, y el Señor le está diciendo “yo soy el comandante en jefe, tu estás sirviendo bajo mis órdenes”
Queridos hermanos, en nuestras asambleas no hay uno por encima del Señor, todos nosotros debemos sujetarnos a su autoridad y hacer todo de acuerdo con su palabra.
Su confesión es el nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
Confesando, reconociendo su Señorío, reconociendo su autoridad en la asamblea.
Pero hay otra verdad que podemos aprender en este versículo y es la comunión.
Si tenía su comienzo en nuestro Dios una obra de Dios, y si sus miembros son santos, constituidos santos por la obra de Cristo en la cruz, y están confiando en el Señor… ¿Qué de su comunión?
“Señor de ellos y nuestro”
La enseñanza aquí no es solamente para Corinto, es para creyentes en cualquier lugar del mundo, que reconocen el Señorío de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.
¿Qué es la comunión? La comunión con otras asambleas que practican la misma verdad.
En el antiguo testamento había una sola cosa en un solo lugar.
Cuando entraron a la tierra prometida, el Tabernáculo fue levantado en Gilgal y luego en Silo por muchos años, luego el arca fue llevada a Sión por David, y luego el templo en Jerusalén, una sola cosa en un solo lugar y tres veces en el año, los israelitas tenían que subir a Jerusalén, una sola cosa en un solo lugar.
Pero en el día de hoy tenemos un solo altar de adoración, en muchos lugares, como está escrito:

“Dónde están dos o tres congregados en mi nombre, ahí estoy yo en medio de vosotros”
Que maravilla hermanos, hace 51 años mi esposa y yo llegamos a Palo Negro con dos niñitos, William y Samuel, tenían algunos meses, y llegamos a Palo Negro … ¿y qué encontramos?
Encontramos una asamblea con la misma práctica que tenía la asamblea de dónde veníamos, celebrando la Cena del Señor cada primer día de la semana con un solo Pan y una sola Copa; las hermanas con la cabeza cubierta y en silencio; ningún pastor ministrando, ancianos y diáconos, así sucesivamente, podemos tener plena comunión… ¿por qué?
Porque podemos tener comunión solo con asambleas que se congregan en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, con otras asambleas que tienen la misma práctica.
No podemos reunirnos con grupos que están negando, que no están practicando la verdad del Nuevo Testamento, están, así pues, en contra de estas enseñanzas.
Gracias al Señor que en el país hay muchas asambleas en las que podemos congregarnos… ¿Por qué? Porque tenemos una misma mente practicando una misma cosa, así pues, hermanos, espero que estas meditaciones nos ayuden a preservar lo que es una asamblea local. Dios nos ha salvado y en los diferentes lugares en los cuales él Nos ha salvado, él Nos ha llamado a reunirnos en su nombre como su asamblea, como su iglesia.
Que el Señor nos ayude y que el bendiga su Palabra.
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Mensaje por Armisam Vie 12 Mar 2021, 4:05 pm

[quote="Lázaro053"]
[size=48][size=32]¿Por qué debemos congregarnos sencillamente en el nombre del Señor Jesucristo?[/size][/size]
 
[size=48]Mateo 18:20 Porquelabiblia[/size]
 

Mateo 18:20 BiblerrEL SEÑOR JESUCRISTO DIJO: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos"[size=30] (Mateo 18:20)[/size]
La mayoría de las congregaciones se distinguen con algunos nombres, como Presbiteriana, Bautista, Pentecostal, etc. Damos gracias al Señor, porque a pesar de tantas denominaciones, esencialmente la Iglesia es una en Cristo. Sin embargo, uno de los propósitos de este escrito es para que tengamos conciencia de lo que significa “congregarnos en el nombre del Señor”, y el por qué no debemos usar ningún nombre denominacional. Al hablar así, no pretendemos decir que somos mejores o más cristianos que otros; pero a la vez, dejamos bien claro que deseamos tener buena conciencia delante de Dios.
1. Nos congregamos en el nombre del Señor, BAJO LAS SOMBRAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.
Dios dijo a Moisés: “El lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis... Cuidate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres, sino que en el lugar que Jehová escogiere... allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando” (Deut. 12:5, 13-14). 
Sabemos que ese lugar fue primeramente Silo, donde estuvo el Tabernáculo, pero después fue Jerusalén, donde fue construido el Templo (1ª Reyes 9:3). Dios puso allí su nombre; no hemos de entender por esto que había allí un letrerito con el nombre de Jehová, sino que allí estaba su presencia, y aquel lugar quedaba identificado con su nombre, con su persona y con todo lo que él es. Vemos pues, que desde el principio Dios establece un lugar donde su pueblo se ha de congregar y donde él promete estar presente. El pueblo no podía ofrecer sacrificios en otro lugar. En todo esto vemos un principio que Dios estaba estableciendo en relación con su Iglesia en el futuro. 
Cualquiera podría objetar que estas eran cosas relacionadas con la Dispensación de la Ley y que nada tendría que ver con la Iglesia en esta dispensación de la Gracia. Sin embargo, no debemos olvidar que en Hebreos 10:1 se nos dice que la Ley tenía “la sombra de los bienes venideros”. Así que estas cosas relacionadas con “el lugar” donde Dios había de poner su“nombre” eran sombras de lo que Cristo clarificó en Mateo l8:20, como veremos. 
2. Nos congregamos en el nombre del Señor, BAJO EL MANDATO DE JESUCRISTO. 
En Mateo 18:15-20, el Señor da instrucciones en cuanto a un caso de disciplina en una iglesia local. Si no había un arreglo satisfactorio, el Señor concluye:dijo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano... porque donde están dos o tres congregados en mi nombre. allí estoy yo en medio de ellos”. Estas indicaciones están relacionadas con el funcionamiento de una iglesia local, y el Señor establece que ésta ha de congregarse en su nombre, y BAJO ESTAS CONDICIONES, él promete su presencia. Actuar en nombre de una persona es actuar bajo su autoridad e identificación. Un ejemplo muy concreto es el siguiente. Un embajador actúa en nombre de su país en el lugar donde él esté designado. Actúa con la autoridad que le ha sido conferida, pero a la vez él tiene que estar identificado plenamente con las leyes de su pais y actuar conforme a ellas. Si actúa de otra manera. ya no está actuando en nombre de su país sino en el suyo propio. y el resultado es que será destituido. De igual manera, “congregarnos en el nombre del Señor Jesucristo”, como iglesia, significa estar plenamente identificados con su persona, con su doctrina, con todo lo que él es. y actuar de esa manera. Si un grupo de creyentes dice que “están congregados en el nombre del Señor”, y a la vez están desobedeciendo su palabra, ya no están actuando en nombre de él, sino en nombre de ellos. Esto trae como consecuencia, la desaprobación del Señor e inevitablemente traerá malos resultados en la misma iglesia, y mucho más en el Tribunal de Cristo, donde se aclarará si lo que hemos edificado es “oro, plata, piedras preciosas o madera, heno y hojarasca” (1ª Cor. 3:12).
3. Nos congregamos en el nombre del Señor, SEGÚN EL MODELO DEL NUEVO TESTAMENTO.
Es triste ver la llamada cristiandad dividida en diferentes credos y congregándose bajo diferentes nombres. Esta inclinación tuvo su principio en la iglesia en Corinto donde cada uno decia: “Yo soy de Pablo: y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo”. El apóstol les recrimina diciendo: “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en nombre de Pablo?” (1ª Cor. 1:12). Pero esto no era un cisma; fue un mal interno que fue oportuna mente sanado. En la diferentes epístolas dirigidas a las iglesias del Nuevo Testamento, no encontramos distintivos denominacionales; lo único que se menciona es la localidad donde estaban congregados, por ejemplo: “a la iglesia de Dios que está en Corinto... a las iglesias de Galacia... a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso...”
De hecho, las iglesias apostólicas se congregaban sencillamente como iglesias de Dios, bajo un solo nombre distintivo: el nombre de Cristo. Aunque había diferencias, la iglesia era una sola y el credo uno solo. Esta era la iglesia primitiva, que permanece intacta en el Nuevo Testamento. Allí tenemos su modelo. Si queremos seguirlo, sólo tenemos que actuar como ella actuó. No decimos esto como crítica destructiva ni egoísta. Reconocemos a nuestros verdaderos hermanos dondequiera que ellos se reúnan, pero a la vez, no podemos menos que lamentar el estado de confusión reinante, a causa de haber perdido el modelo divino, poniendo a un lado la palabra de Dios.
4. Nos congregamos en el nombre del Señor, ANTE LA PROMESA DE SU PRESENCIA.
El Señor dijo: “allí estoy yo en medio de ellos”. Como omnipresente, el Señor está en todo lugar; su presencia no puede ser limitada. Pero el énfasis está en el lugar que él ocupa, es el lugar de “EN MEDIO”: es el lugar principal como cabeza y Señor. Si una iglesia se congrega en el nombre del Señor de veras, le está dando a él el primer lugar, está reconociendo su señorío, se somete a su palabra y le obedece; no le está dando el último lugar. Ejemplo tenemos en la iglesia de Laodicea. La presencia del Señor estaba allí, pero no ocupando el lugar principal, de “en medio”, sino el último lugar, el lugar de afuera; pues él dice: “He aqui, yo estoy a la puerta y llamo”. Habían desconocido su señorío, por tanto, él dice: “te vomitaré de mi boca” (Apoc. 3:16-20).
Este será el resultado de toda iglesia que desconoce la autoridad del Señor. Este será, lamentablemente, el estado final de la iglesia profesante. El Señor sólo promete su presencia en el lugar donde él es honrado, en obediencia y santidad; de lo contrario, su presencia será para juzgar y desaprobar lo que se hace, como es el caso de las siete iglesias apocalípticas, a excepción de Esmirna y Filadelfia.
5.Finalmente, nos congregamos en el nombre del Señor, ANTE EL ESTADO DE CONFUSIÓN Y DETERIORO REINANTES.
Con el correr de los siglos, las iglesias se han ido despojando de las doctrinas apostólicas y estableciendo doctrinas de hombres. Gracias a Dios que doctrinas fundamentales como la Trinidad, la Deidad de Cristo, la Salvación por gracia, el Nuevo Nacimiento, etc., permanecen intactas en muchas iglesias netamente evangélicas de vanas denominaciones. Pero no ha sido así con otras doctrinas de carácter congregacional. El Sacerdocio de todos los creyentes, hombres y mujeres, claramente enseñado en 1ª Ped. 2:5,9 ha sido puesto a un lado y sustituido por un sistema de clérigos y laicos, donde uno solo es el que oficia y los demás son meros oyentes (dándole, a veces, el privilegio de participar, solamente a aquel a quien el llamado “pastor” designe, negando de paso la guía del Espíritu Santo). La ordenanza de la Cena del Señor ha sido menospreciada y cambiada de su forma original por formas caprichosas de los hombres. Otra ordenanza, la del bautismo, ha sufrido modificaciones que violan su significado y originalidad. La clara distinción entre hombre y mujer que prevalece en el culto público, por ordenación divina, ha sido claramente negada, al permitir que mujeres hablen y enseñen en la congregación, y que estén con la cabeza descubierta, contraviniendo lo que está escrito en este sentido (1ª Cor. 11:2-16, 14:34; 1ª Tim. 2:11-12). Aún hay agrupaciones que han ido muy lejos, de tal manera que uno duda si lo que en ellas se hace es de Dios o no.
¿Hacia dónde vamos? Vamos hacia Babilonia, confusión. Vamos hacia la apostasía. Vamos hacia la Gran Ramera Apocalíptica. ¿Qué hacer entonces? Lo único que podemos hacer es volver a Dios y hacia las enseñanzas de Su Palabra, atendiendo al consejo apostólico: “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”. ¿Cuál unidad del Espíritu? La que se describe a continuación: “un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos. el cual es sobre todos y por todos y en todos” (Ef. 4:3-6). Notemos que no dice: solícitos en guardar la unidad de la cristiandad”, sino la “unidad del Espiritu, la unidad que está hecha y que ha sido revelada por el Espiritu en el Nuevo Testamento. Debemos guardarla no adulterándola ni modificándola, sino preservándola, tal como Pablo dijo a Timoteo: “Retén la forma de las sanas palabras que de mi oíste... Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros” (2ª Tim. 1:13-14).  
Tomado de ¿CONGREGADOS EN CUÁL NOMBRE?
por Cristián Chirinos
[
/quote]

Lázaro053.
Saludos.

No te puedes congregar en el nombre de Jesucristo bajo las normas de Antiguo Testamento, o Gracia o Ley, pero se puede tener ambas cosas, no se puede vivir con mitad y mitad. La legislación es diferente. Ej. O adoras en sábado o adoras en domingo.
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Mensaje por Armisam Vie 12 Mar 2021, 4:14 pm

Armisam escribió:
Lázaro053 escribió:
[size=48][size=32]¿Por qué debemos congregarnos sencillamente en el nombre del Señor Jesucristo?[/size][/size]
 
[size=48]Mateo 18:20 Porquelabiblia[/size]
 


Mateo 18:20 BiblerrEL SEÑOR JESUCRISTO DIJO: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos"[size=40] (Mateo 18:20)[/size]
[size=38]La mayoría de las congregaciones se distinguen con algunos nombres, como Presbiteriana, Bautista, Pentecostal, etc. Damos gracias al Señor, porque a pesar de tantas denominaciones, esencialmente la Iglesia es una en Cristo. Sin embargo, uno de los propósitos de este escrito es para que tengamos conciencia de lo que significa “congregarnos en el nombre del Señor”, y el por qué no debemos usar ningún nombre denominacional. Al hablar así, no pretendemos decir que somos mejores o más cristianos que otros; pero a la vez, dejamos bien claro que deseamos tener buena conciencia delante de Dios.[/size]
[size=38]1. Nos congregamos en el nombre del Señor, BAJO LAS SOMBRAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.[/size]
[size=38]Dios dijo a Moisés: “El lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis... Cuidate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres, sino que en el lugar que Jehová escogiere... allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando” (Deut. 12:5, 13-14). [/size]
[size=38]Sabemos que ese lugar fue primeramente Silo, donde estuvo el Tabernáculo, pero después fue Jerusalén, donde fue construido el Templo (1ª Reyes 9:3). Dios puso allí su nombre; no hemos de entender por esto que había allí un letrerito con el nombre de Jehová, sino que allí estaba su presencia, y aquel lugar quedaba identificado con su nombre, con su persona y con todo lo que él es. Vemos pues, que desde el principio Dios establece un lugar donde su pueblo se ha de congregar y donde él promete estar presente. El pueblo no podía ofrecer sacrificios en otro lugar. En todo esto vemos un principio que Dios estaba estableciendo en relación con su Iglesia en el futuro. [/size]
[size=38]Cualquiera podría objetar que estas eran cosas relacionadas con la Dispensación de la Ley y que nada tendría que ver con la Iglesia en esta dispensación de la Gracia. Sin embargo, no debemos olvidar que en Hebreos 10:1 se nos dice que la Ley tenía “la sombra de los bienes venideros”. Así que estas cosas relacionadas con “el lugar” donde Dios había de poner su“nombre” eran sombras de lo que Cristo clarificó en Mateo l8:20, como veremos. [/size]
[size=38]2. Nos congregamos en el nombre del Señor, BAJO EL MANDATO DE JESUCRISTO. [/size]
[size=38]En Mateo 18:15-20, el Señor da instrucciones en cuanto a un caso de disciplina en una iglesia local. Si no había un arreglo satisfactorio, el Señor concluye:dijo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano... porque donde están dos o tres congregados en mi nombre. allí estoy yo en medio de ellos”. Estas indicaciones están relacionadas con el funcionamiento de una iglesia local, y el Señor establece que ésta ha de congregarse en su nombre, y BAJO [size=38]ESTAS CONDICIONES, él promete su presencia. Actuar en nombre de una persona es actuar bajo su autoridad e identificación. Un ejemplo muy concreto es el siguiente. Un embajador actúa en nombre de su país en el lugar donde él esté designado. Actúa con la autoridad que le ha sido conferida, pero a la vez él tiene que estar identificado plenamente con las leyes de su pais y actuar conforme a ellas. Si actúa de otra manera. ya no está actuando en nombre de su país sino en el suyo propio. y el resultado es que será destituido. De igual manera, “congregarnos en el nombre del Señor Jesucristo”, como iglesia, significa estar plenamente identificados con su persona, con su doctrina, con todo lo que él es. y actuar de esa manera. Si un grupo de creyentes dice que “están congregados en el nombre del Señor”, y a la vez están desobedeciendo su palabra, ya no están actuando en nombre de él, sino en nombre de ellos. Esto trae como consecuencia, la desaprobación del Señor e inevitablemente traerá malos resultados en la misma iglesia, y mucho más en el Tribunal de Cristo, donde se aclarará si lo que hemos edificado es “oro, plata, piedras preciosas o madera, heno y hojarasca” (1ª Cor. 3:12).[/size][/size]
3. Nos congregamos en el nombre del Señor, SEGÚN EL MODELO DEL NUEVO TESTAMENTO.
[size=38]Es triste ver la llamada cristiandad dividida en diferentes credos y congregándose bajo diferentes nombres. Esta inclinación tuvo su principio en la iglesia en Corinto donde cada uno decia: “Yo soy de Pablo: y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo”. El apóstol les recrimina diciendo: “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en nombre de Pablo?” (1ª Cor. 1:12). Pero esto no era un cisma; fue un mal interno que fue oportuna mente sanado. En la diferentes epístolas dirigidas a las iglesias del Nuevo Testamento, no encontramos distintivos denominacionales; lo único que se menciona es la localidad donde estaban congregados, por ejemplo: “a la iglesia de Dios que está en Corinto... a las iglesias de Galacia... a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso...”[/size]
[size=38]De hecho, las iglesias apostólicas se congregaban sencillamente como iglesias de Dios, bajo un solo nombre distintivo: el nombre de Cristo. Aunque había diferencias, la iglesia era una sola y el credo uno solo. Esta era la iglesia primitiva, que permanece intacta en el Nuevo Testamento. Allí tenemos su modelo. Si queremos seguirlo, sólo tenemos que actuar como ella actuó. No decimos esto como crítica destructiva ni egoísta. Reconocemos a nuestros verdaderos hermanos dondequiera que ellos se reúnan, pero a la vez, no podemos menos que lamentar el estado de confusión reinante, a causa de haber perdido el modelo divino, poniendo a un lado la palabra de Dios.[/size]
[size=38]4. Nos congregamos en el nombre del Señor, ANTE LA PROMESA DE SU PRESENCIA.[/size]
[size=38]El Señor dijo: “allí estoy yo en medio de ellos”. Como omnipresente, el Señor está en todo lugar; su presencia no puede ser limitada. Pero el énfasis está en el lugar que él ocupa, es el lugar de “EN MEDIO”: es el lugar principal como cabeza y Señor. Si una iglesia se congrega en el nombre del Señor de veras, le está dando a él el primer lugar, está reconociendo su señorío, se somete a su palabra y le obedece; no le está dando el último lugar. Ejemplo tenemos en la iglesia de Laodicea. La presencia del Señor estaba allí, pero no ocupando el lugar principal, de “en medio”, sino el último lugar, el lugar de afuera; pues él dice: “He aqui, yo estoy a la puerta y llamo”. Habían desconocido su señorío, por tanto, él dice: “te vomitaré de mi boca” (Apoc. [size=38]3:16-20).[/size][/size]
[size=38]Este será el resultado de toda iglesia que desconoce la autoridad del Señor. Este será, lamentablemente, el estado final de la iglesia profesante. El Señor sólo promete su presencia en el lugar donde él es honrado, en obediencia y santidad; de lo contrario, su presencia será para juzgar y desaprobar lo que se hace, como es el caso de las siete iglesias apocalípticas, a excepción de Esmirna y Filadelfia.[/size]
5.Finalmente, nos congregamos en el nombre del Señor, ANTE EL ESTADO DE CONFUSIÓN Y DETERIORO REINANTES.
[size=38]Con el correr de los siglos, las iglesias se han ido despojando de las doctrinas apostólicas y estableciendo doctrinas de hombres. Gracias a Dios que doctrinas fundamentales como la Trinidad, la Deidad de Cristo, la Salvación por gracia, el Nuevo Nacimiento, etc., permanecen intactas en muchas iglesias netamente evangélicas de vanas denominaciones. Pero no ha sido así con otras doctrinas de carácter congregacional. El Sacerdocio de todos los creyentes, hombres y mujeres, claramente enseñado en 1ª Ped. 2:5,9 ha sido puesto a un lado y sustituido por un sistema de clérigos y laicos, donde uno solo es el que oficia y los demás son meros oyentes (dándole, a veces, el privilegio de participar, solamente a aquel a quien el llamado “pastor” designe, negando de paso la guía del Espíritu Santo). La ordenanza de la Cena del Señor ha sido menospreciada y cambiada de su forma original por formas caprichosas de los hombres. Otra ordenanza, la del bautismo, ha sufrido modificaciones que violan su significado y originalidad. La clara distinción entre hombre y mujer que prevalece en el culto público, por ordenación divina, ha sido claramente negada, al permitir que mujeres hablen y enseñen en la congregación, y que estén con la cabeza descubierta, contraviniendo lo que está escrito en este sentido (1ª Cor. 11:2-16, 14:34; 1ª Tim. 2:11-12). Aún hay agrupaciones que han ido muy lejos, de tal manera que uno duda si lo que en ellas se hace es de Dios o no.[/size]
[size=38]¿Hacia dónde vamos? Vamos hacia Babilonia, confusión. Vamos hacia la apostasía. Vamos hacia la Gran Ramera Apocalíptica. ¿Qué hacer entonces? Lo único que podemos hacer es volver a Dios y hacia [size=38]las [/size][size=38]enseñanzas de Su Palabra, atendiendo al consejo apostólico: “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”. ¿Cuál unidad del Espíritu? La que se describe a continuación: “un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos. el cual es sobre todos y por todos y en todos” (Ef. 4:3-6). Notemos que no dice: solícitos en guardar la unidad de la cristiandad”, sino la “unidad del Espiritu[/size][size=38], la unidad que está hecha y que ha sido revelada por el Espiritu en el Nuevo Testamento. Debemos guardarla no adulterándola ni modificándola, sino preservándola, tal como Pablo dijo a Timoteo: “Retén la forma de las sanas palabras que de mi oíste... Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros” (2ª Tim. 1:13-14). [/size] [/size]
Tomado de ¿CONGREGADOS EN CUÁL NOMBRE?
por Cristián Chirinos
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Lázaro053.
Saludos.

  No te puedes congregar en el nombre de Jesucristo bajo las normas de Antiguo Testamento, o Gracia o Ley, pero se puede tener ambas cosas, no se puede vivir con mitad y mitad. La legislación es diferente. Ej. O adoras en sábado o adoras en domingo.

  Lázaro053.

perdón, voy de camino a casa, y no hice bien la estrada, pero soy Armisam.
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