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Mensaje por Maikol el Sáb 22 Jun 2019, 6:58 pm

Bendiciones Hnos:
     Desde que me convertí al cristianismo lo primero que me llamó la atención fue la enorme diversidad doctrinal que sustenta las diferentes denominaciones cristianas, no me explicaba cómo podía existir tanta diferencia en las enseñanzas si éstas provenían de una sola fuente confiable y autorizada como lo son las Sagradas Escrituras. Había dos opciones: O la biblia se contradice o es el hombre quien se contradice. Que Dios se contradiga es imposible; por lo tanto, la fuente de toda confusión es sin lugar a ninguna duda el hombre. Partiendo de ésta premisa decidí buscar la verdad doctrinal la cual encomendé al Sr. desde el primer instante que comencé y ahora deseo compartir con Uds. el fruto de mi esfuerzo. A éste trabajo le puse por título “Doctrina Unificada” (no encontré otro nombre), pues si la biblia es una sola, entonces debe existir una sola doctrina que unifique los diversos criterios en la iglesia del Sr. Soy consciente que a muchos no le va a caer bien este estudio porque va a derribar por completo una muy conocida y apreciada estructura doctrinal pero en “honor a la verdad” hay que exponer lo que la palabra de Dios enseña partiendo del sabio consejo: “examinadlo todo, retened lo bueno…” (1 Tes 5:21)
      Este estudio tiene por objetivo examinar en profundidad la Doctrina de la Gracia para exponer el error de interpretación que cometió Juan Calvino cuando diseño las bases de ésta doctrina; enseñanzas tales como: “la salvación no es por obras o por nuestras fuerzas…”, “para obtener la salvación el hombre no debe agregar nada pues todo ya lo hizo Cristo…”, “es inmerecida y gratuita…” o “la salvación no se puede perder…” deben re-interpretarse y rectificarse a la luz de una nueva perspectiva analizando detalladamente las escrituras en su conjunto.
 
                                       LAS DOS ETAPAS QUE TIENE LA SALVACIÓN

     Calvino no pudo identificar y discernir las “dos etapas que tiene la salvación” las cuales están perfectamente descriptas en la biblia; no estoy diciendo que existen “dos salvaciones” pues la salvación es una sola. La vida eterna tiene su comienzo cuando el creyente recibe a Cristo en su corazón y no tiene fin pues vivirá eternamente en el reino de los Cielos; pero a pesar de ser una sola, la salvación posee dos etapas que se diferencian claramente entre sí en muchos aspectos; asimismo, la palabra “salvación” es usada para designar éstos dos períodos de la vida eterna del creyente.

      Pondremos un ejemplo para una mejor ilustración: Un hombre llamado “Juancito” cree en el Señor a los 30 años de edad, a partir de ese momento obtiene la salvación o la vida eterna, pasa a ser considerado como un hijo de Dios y recibe el don del Espíritu Santo; mientras Juancito esté viviendo en su cuerpo de carne y en este mundo a ésta etapa de la salvación la denominaremos “SALVACION EN EL TIEMPO PRESENTE” por lógica consecuencia. Ahora bien, cuando Juancito muera en el Señor, supongamos a los 80 años de edad, empezará a gozar de la vida eterna en el reino de Dios (vamos a suponer que apenas muere ingresa al reino); a esta etapa de la salvación la biblia la denomina “SALVACIÓN EN EL TIEMPO POSTRERO” (1 Ped 1:5) porque será manifestada en el tiempo postrero o siglo venidero. De ésta manera vemos que la etapa llamada “SALVACIÓN EN EL TIEMPO POSTRERO” comienza cuando termina la etapa denominada “SALVACIÓN EN EL TIEMPO PRESENTE” siendo una misma salvación. A continuación procederemos a describirlas:
 
1-LA SALVACION EN EL TIEMPO PRESENTE (comienza en éste mundo)


30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo
31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. (Hech 16)



Solamente hay que creer y a partir de allí, se recibe la vida eterna o salvación.


“Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.” (Mat 9:22)

Esta mujer apenas creyó en Jesús obtuvo la salvación o vida eterna.


9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
 (Rom 10)


Solamente confesar y creer, y a partir de ese momento comienza la vida eterna o salvación.


13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, (Efe 1)


Solo hay que creer en la palabra del evangelio para ser salvo.

13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. (1 Juan 5)


Solo hay que creer en el nombre del Hijo de Dios para ser salvo y tener vida eterna.

36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. (Juan 3)


Lo mismo que el anterior.

24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. (Juan 5)


Lo mismo que el anterior.

Estos textos nos enseñan que la etapa llamada “salvación en el tiempo presente” comienza apenas se cree en Cristo; y obviamente, terminará cuando comience la etapa de la “salvación en el tiempo postrero”.
 
 2) LA SALVACION EN EL TIEMPO POSTRERO (comienza en el reino de Dios)


5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. (1 Ped 1)
     Aquí claramente habla de la “salvación en el tiempo postrero”, esto significa sin lugar a dudas que existe una “salvación en el tiempo presente”; asimismo, la salvación en el tiempo postrero todavía no se manifestó; por lo tanto, es una esperanza que todo creyente tiene. De ésta manera se comprueba la existencia de estas dos etapas de una misma Salvación; y como podrán apreciar, a la palabra “salvación” se la usa para designar y describir cada una de estas dos etapas.

“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.” (Rom 13:11)


Este texto está haciendo referencia a la salvación o vida eterna del tiempo postrero.


13. mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. (Mat 24)


Este texto está haciendo referencia a la salvación o vida eterna del tiempo postrero.


16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. (1 Tim 4)



Timoteo ya era un creyente salvo; por lo tanto éste texto hace mención a la etapa llamada “salvación en el tiempo postrero”.

21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. (Sant 1)


Esta palabra es para creyentes salvos; por lo tanto, está hablando de la etapa llamada “salvación en el tiempo postrero”.

29 Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, 
30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

 (Luc 18)


La “salvación en el tiempo postrero” se manifestará en el siglo venidero.

5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, 
6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:
7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,
 
(Rom 2)


La “salvación en el tiempo postrero” se manifestará luego del día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.

22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. (Rom 6)


Esta palabra es para creyentes salvos; por lo tanto está hablando de la etapa llamada “salvación en el tiempo postrero”.

28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan. (Heb 9)


La “salvación en el tiempo postrero” se manifestará cuando Cristo regrese.

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? (Satg 2)


Esta palabra es para creyentes salvos; por lo tanto está hablando de la etapa llamada “salvación en el tiempo postrero”.

8 Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. (1 Tes 5)


La “salvación en el tiempo postrero” no es una realidad todavía, es nuestra mayor esperanza.

7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.  (Tit 3)


La “salvación en el tiempo postrero” no es una realidad todavía, es nuestra mayor esperanza.

Estos textos enseñan que la “salvación en el tiempo postrero” comienza en el reino de Dios, en el siglo venidero y cuando Cristo regrese. Ya vimos que la salvación una sola pero consta de dos períodos diferentes entre sí en muchos aspectos.
 
                   DIFERENCIAS ENTRE LAS DOS ETAPAS QUE TIENE LA SALVACION


# La SALVACIÓN EN EL TIEMPO PRESENTE se manifiesta en criaturas que están viviendo en carne y sangre en este mundo terrenal; en cambio la SALVACION EN EL TIEMPO POSTRERO se manifestará en criaturas espirituales que vivirán en el reino de Dios y en el siglo venidero.

# Durante la SALVACION EN EL TIEMPO PRESENTE el creyente tiene una guerra sin cuartel contra el Diablo y su reino; en cambio el hijo de Dios que gozará de la SALVACION EN EL TIEMPO POSTRERO no tendrá ningún enemigo pues éstos estarán totalmente perdidos y condenados en el infierno de fuego.

# Durante la SALVACION EN EL TIEMPO PRESENTE el creyente debe luchar contra su naturaleza caída (pecado) para agradar a su Señor; en cambio el hijo de Dios que gozará de la SALVACION EN EL TIEMPO POSTRERO ya no tendrá naturaleza caída contra quién luchar.

# Durante la SALVACION EN EL TIEMPO PRESENTE el creyente debe constantemente manifestar fe en Dios y en sus promesas; en cambio el hijo de Dios que gozará de la SALVACION EN EL TIEMPO POSTRERO ya no tendrá que manifestar fe pues dichas promesas serán una realidad para él y estará viviendo en la mismísima presencia de Dios.

# La SALVACIÓN EN EL TIEMPO PRESENTE es motivo de gozo para todo cristiano porque la puede disfrutar en este tiempo; en cambio la SALVACIÓN EN EL TIEMPO POSTRERO es la esperanza que tiene para un futuro glorioso.

     Como podrán observar existen claras diferencias entre estos dos períodos de la salvación o vida eterna, deferencia que la biblia también describe:
8 porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.  (1 Tim 4)


     Aquí la biblia hace mención a la vida “presente” en Cristo y a la vida “venidera”.

     Ahora que hemos identificado estas dos etapas que posee la salvación, analizaremos una última y decisiva diferencia la cual se revela a partir de las siguientes preguntas:
# ¿Para alcanzar cada una de estas etapas de la salvación se debe hacer algo más que creer?
# ¿Existe una condición especial para acceder a cada una de ellas?
 
                                 DEJEMOS QUE LA BIBLIA NOS HABLE:
 
# Analizaremos textos que describen LA SALVACIÓN EN EL TIEMPO PRESENTE:
 
“Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.” (Mat 9:22)


Para alcanzar la “salvación en el tiempo presente” no hay que hacer ninguna obra u otra cosa, solo se debe creer.

30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo
31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. (Hech 16)



Lo mismo, para alcanzar la “salvación en el tiempo presente” no hay que hacer ninguna obra u otra cosa, solo se debe creer.

9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
 (Rom 10)


Lo mismo, para alcanzar la “salvación en el tiempo presente” no hay que hacer ninguna obra u otra cosa, solo se debe creer.

13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, (Efe 1)


Lo mismo, para alcanzar la “salvación en el tiempo presente” no hay que hacer ninguna obra u otra cosa, solo se debe creer.

24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. (Juan 5)


Lo mismo. Para alcanzar la “salvación en el tiempo presente” no hay que hacer ninguna obra u otra cosa. Entonces llegamos a la conclusión de que es INCONDICIONAL porque no hay que hacer nada, solo se debe creer; bien se la puede considerar como “inmerecida y gratuita” como  muchos tienen por costumbre decir.
 
#  Analizaremos textos que describen la SALVACIÓN EN EL TIEMPO POSTRERO:
 
13. mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. (Mat 24)


Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” existe una CONDICIÓN, hay que perseverar.

 16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. (1 Tim 4)


Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” hay que cuidar la doctrina y cuidarse a uno mismo; por lo tanto,  existen CONDICIONES.

29. Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. (Mat 19)


Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” hay que renunciar a ciertas cosas; por lo tanto, existen CONDICIONES.

5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, 
6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:
7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,

(Rom 2)


Lo mismo, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” hay que perseverar en el bien hacer; por lo tanto, existen CONDICIONES.

21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. (Sant 1)


Lo mismo, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” hay que desechar lo malo y recibir la palabra; por lo tanto, existen CONDICIONES.

       Ahora estamos en condiciones de reconocer la notable y decisiva diferencia: A la “salvación en el tiempo presente” se accede de manera INCONDICIONAL (inmerecida y gratuita como enseño Calvino); mientras que a la “salvación en el tiempo postrero” es CONDICIONAL porque se accede cumpliendo ciertas condiciones.
        A continuación viene la pregunta del millón de dólares pues vamos a analizar un particular y conocido texto que habla de salvación: ¿Este texto enseña cómo se accede a la etapa llamada “salvación en el tiempo presente” o a la etapa llamada “salvación en el tiempo postrero”?
 
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 
9 no por obras, para que nadie se gloríe.  (Efe 2)

 
     Es obvio que este texto describe como se accede a la etapa de la “SALVACIÓN EN EL TIEMPO PRESENTE” porque no hay que cumplir con ninguna condición, solo se debe creer. Se accede únicamente por gracia sin ninguna obra; por lo tanto, es inmerecida y gratuita. Aquí ya podemos vislumbrar la gravedad del error de interpretación; se trata de un error cronológico pues Calvino pensó que Efe 2:8-9 describe como se accede al reino para gozar de la salvación eterna pero se equivocó pues éste texto describe el momento exacto en el cual el creyente recibe la vida eterna por gracia en este mundo terrenal; en este preciso instante el hombre pasa de muerte a vida por medio de la fe sin tener en cuenta ninguna obra que haya hecho hasta ese momento. La doctrina de la Gracia no pudo discernir la vital diferencia que existe entre dos momentos claves en la vida de un cristiano:
 
1. El momento en el que el hombre cree por primera vez en Cristo.
 
2. El momento en que éste hombre ingresa al reino de Dios en el siglo venidero.
 
     La Gracia absoluta (los méritos de Cristo) sin ninguna obra humana se aplican únicamente en el momento en el que el hombre cree por primera vez en Cristo y es justificado gratuitamente; pero para que éste hombre pueda ingresar al reino de Dios, a esa Gracia debe agregarle algo inherente a la voluntad del ser humano: La Obediencia (la obediencia produce frutos y obras).
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (Mat 7)


     Aquí el Señor es categórico, el hombre que desee entrar en su reino debe hacer la voluntad del Padre. Para hacer la voluntad de Dios el creyente debe tomar la decisión de obedecer; si no hay obediencia, no podrá hacer la voluntad de Dios; y si no hace la voluntad de Dios, no podrá entrar al reino de los cielos, es así de simple:
Gracia absoluta + fe = Producen salvación inmerecida y gratuita en este mundo (Efe 2:8-9)

Gracia absoluta + fe + obediencia= Producen frutos y obras (voluntad de Dios); 
requisitos básicos para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero”. (Mat 7:21)

     A partir de éstos análisis bíblicos ya podemos examinar algunas enseñanzas como por ejemplo aquella que dice que para acceder a la salvación eterna en el reino de Dios: el hombre no debe agregar nada pues todo ya lo hizo Cristo” ese es un gravísimo error pues ya vimos que para acceder a la “salvación en el tiempo postrero” existen condiciones que cumplir pues hay que hacer la voluntad de Dios; lo “inmerecido y gratuito” únicamente se aplica para acceder a la “salvación en el tiempo presente”. Exactamente lo mismo para el argumento que dice: “la salvación no es por obras o por nuestras fuerzas…” éste argumento está hablando de la “salvación en el tiempo presente” (Efe 2:8-9) pues es lo único “inmerecido y gratuito”.  ¿Y qué podemos decir de éste otro conocido argumento? “la salvación no se puede perder…”. Totalmente falso. Es obvio que si creemos que la salvación en el reino de Dios no es por obras, éste argumento sería correcto, pero el error ya fue comprobado. Un error lleva a otro error. Una vez que recibiste la salvación en éste mundo debes hacer la voluntad de Dios si deseas acceder a la salvación eterna; pero si no haces la voluntad de Dios, perderás la salvación que recibiste por gracia y no podrás entrar al reino, eso enseña la biblia. (Fin de la primera parte)
 
Paz a Vosotros
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Mensaje por Maikol el Sáb 22 Jun 2019, 7:00 pm

Saludos:

             Cualquier comentario que deseen hacer, háganlo en el foro de debate, alli los espero pues tengo mucho mas para compartir.

HAsta luego
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Mensaje por Maikol el Lun 24 Jun 2019, 11:35 pm

Bendiciones Hnos:
 
                                LO QUE NO ES “INMERECIDO Y GRATUITO
 
16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?
17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. (Mat 19)

 
¿Dijo Jesús que para entrar a la vida eterna (salvación en el tiempo postrero) no hay que hacer nada porque es inmerecida y gratuita? No, dijo que hay que guardar los mandamientos (voluntad de Dios).
 
29 Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, 
30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

 (Luc 18)
 
¿Dijo Jesús que para ser salvo en el siglo venidero (salvación en el tiempo postrero) no hay que hacer nada porque es inmerecido y gratuito? No, dijo que hay que renunciar a ciertas cosas.
 
14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (Heb 12)
 
¿Dice aquí que para ver al Sr. (salvación en el tiempo postrero) no hay que hacer nada porque es inmerecido y gratuito? No, dice que seguir la paz y la santidad.
 
22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.  (Hech 14)
 
¿Dijo Pablo que para entrar al reino (salvación en el tiempo postrero) no hay que hacer nada porque es inmerecida y gratuita? No, dijo que debemos pasar por muchas tribulaciones.
 
9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 
10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 
11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. (1 Cor 6)

 
El verso 11 enseña que esta palabra es para la iglesia porque dice que ellos ya fueron santificados y justificados ¿Pablo les dice a éstos creyentes que el reino se hereda inmerecida y gratuitamente? No, dice que para entrar al reino hay que ser obediente y perseverar en la santidad
 
33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 
34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 
35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 
36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 
37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 
38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? 
39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? 
40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.  (Mat 25)

 
¿Enseña Jesús que la entrada a su reino es gratuita e inmerecida? No, Jesús les explica claramente porque unos podrán acceder a vida eterna y otros no podrán desde el verso 35 hasta el verso 45; una vez más la biblia enseña que para acceder a la vida eterna en el reino de Dios hay que hacer la voluntad de Dios.
 
10. No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.  (Ap 2)
 
¿La corona de vida se recibe inmerecida y gratuitamente? No, hay que ser fiel hasta la muerte.
 
4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 
5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. (Ap 3)

 
Para andar en vestiduras blancas con el Sr. y para que nuestro nombre no sea borrado del libro de la vida hay que vivir en santidad, no es inmerecido y gratuito.
 
 # Ahora veremos textos donde aparecen la etapa llamada “salvación en el tiempo presente” y la etapa llamada “salvación en el tiempo postrero” juntas:
 
4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; 
5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 
6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 
7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 
8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 
9 Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. 
10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. 
11 Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. (2 Ped 1)

 
     ¿Enseña este texto que la entrada al reino es inmerecida y gratuita? No, para que nos den una amplia y generosa entrada al reino se debe poner por obra las recomendaciones dadas desde el verso 5 hasta el verso 10; y sin agudizamos el discernimiento también veremos la “salvación en el tiempo presente” (Efe 2:8-9) en el verso 9 cuando dice: “…habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados”. Los pecados antiguos son aquellos que se cometieron antes de conocer y creer en Cristo; y por ende, los pecados nuevos son los que se cometen después de conocer la verdad. Esto significa que los pecados antiguos fueron perdonados cuando se recibió por gracia la salvación de Efesios 2:8-9; en ese preciso momento comienza la etapa de la salvación en el tiempo presente y se recibe vida eterna inmerecida y gratuita.
 
7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.  (Tit 3)
 
     En éste texto también podemos ver la etapa llamada “salvación en el tiempo presente” cuando dice: “justificados por su gracia…” fuimos justificados inmerecida y gratuitamente cuando creímos en Cristo por primera vez (Efe 2:8-9) y ahora tenemos la esperanza de alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” (vida eterna en el reino de Dios).
 
     Existen muchos más textos pero con éstos son suficientes para identificar que es lo “inmerecido y gratuito” y que no lo es. Es necesario hacer un breve comentario del rol que juega nuestra OBEDIENCIA porque para hacer la voluntad de Dios es imprescindible la obediencia. La actitud de obedecer es una responsabilidad pura y exclusiva del hombre porque el cristiano no es un robot controlado por Dios. El hombre es una criatura con libertad para tomar decisiones y Dios respeta esas decisiones; por lo tanto, el hacer la voluntad de Dios de manera exitosa o aceptable depende del hombre. Si el creyente toma decisiones conforme a la palabra tendrá todo el respaldo de la Gracia de Dios. ¿Estamos de acuerdo o no?
 
# Ahora analizaremos otro punto del Calvinismo:
 
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 
9 no por obras, para que nadie se gloríe.  (Efe 2)

 
    Según el calvinismo Efesios 2:8-9 está describiendo el acceso a la vida eterna en el tiempo postrero porque cuando el creyente entre al reino y esté ante la presencia de Dios, no tendrá ninguna oportunidad de gloriarse de su salvación (v. 9) porque ésta es por gracia y no por las obras que hubiese hecho. Por lo visto, el Calvinismo cree que solo es posible estar ante la presencia de Dios cuando estemos en su reino en el siglo venidero, pero se equivocó porque también podemos estar en su presencia ahora:
 
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza;
Aclamémosle con cánticos. (Sal 95)

26 Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y vinieron a la casa de Dios; y lloraron, y se sentaron allí en presencia de Jehová, y ayunaron aquel día hasta la noche; y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová.  (Jue 20)
14 Y Eliseo dijo: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josafat rey de Judá, no te mirara a ti, ni te viera. (2 Rey 3)
20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. (Mat 18)
33 Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado. (Hech 10)
 
     Como podrán ver, si se puede estar ante la presencia de Dios en este siglo; entonces, cuando el verso 9 dice: “no por obras para que nadie se gloríe” quiere decir que ningún hombre cuando este ante la presencia de Dios recibiendo a Cristo en su corazón, podrá gloriarse de su salvación pues ésta es por gracia y no por las obras que hubiese hecho. En ese momento lo que recibe el hombre es inmerecido, gratuito y por misericordia; por lo tanto, nada tiene de que gloriarse.
 
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 
9 no por obras, para que nadie se gloríe. 
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efe
2)
 
     # Para terminar el análisis de Efesios 2:8-10 quiero parafrasear lo que la biblia enseña en este texto, como si Dios le estuviese hablando personalmente al creyente:
 
“…En el día de hoy, te doy la salvación porque creíste en mi Hijo; la salvación te la doy por gracia pues no te la mereces; te regalo la vida eterna sin tener en cuenta ninguna de las obras que hiciste hasta este momento...”
-         “…Te doy la salvación por misericordia pues la fe que tienes también proviene de mi; todo esto para que no intentes gloriarte por tu salvación porque tu no pudiste hacer nada por ella…”
-         A partir de este día eres una nueva creación porque te di mi Espíritu pues serás hecho a imagen de mi Hijo,…te escogí para que hagas las obras que prepare de antemano para que seas de bendición en la tierra…”
-“Te escogí pues necesito de hombres que prediquen el evangelio y lleven mi bendición a todo el mundo….”
 
 
 Así se debe entender estos pasajes ¿Qué opinan? (fin de la 2da parte)
 
 
Paz a Vosotros
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Mensaje por Maikol el Mar 25 Jun 2019, 12:04 am

Bendiciones Hnos:


Cualquier consulta pueden hacerlo en la seccion debate. Hasta luego
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Mensaje por Maikol el Sáb 29 Jun 2019, 12:23 am

Bendiciones Hnos:                 
 
                                      SANTIDAD IMPUTADA Y SANTIDAD PERSONAL

     La santidad del creyente es otro punto conflictivo que tiene la doctrina de la Gracia pues el Calvinismo sostiene que para obtener la salvación en el siglo venidero solo se precisan los méritos de Cristo (santidad imputada), pero eso es un error porque el creyente también debe perfeccionar su propia santidad para poder ingresar al reino. Para arrojar luz sobre este tema lo primero que hay que hacer es identificar y analizar los dos tipos de santidad que existen: La Santidad imputada y la santidad personal.
 
                            LA SANTIDAD ES UN FRUTO DE LA OBEDIENCIA

     La biblia enseña que la santidad es un fruto de la obediencia, por ejemplo la santidad de Cristo (santidad imputada) fue un fruto de la obediencia de Cristo
8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 
9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;  (Heb 5)



       Este texto nos enseña que Cristo tuvo que transitar por un proceso para ser perfeccionado, proceso idéntico que debe llevar a cabo todo seguidor suyo. Nuestro Señor tuvo que aprender a obedecer por medio del padecimiento, de esta manera, la biblia nos enseña que la santidad se obtiene por medio de un proceso que requiere de la obediencia. Como ya sabemos, uno de los propósito de Dios es perfeccionar al hombre a imagen y semejanza de su Hijo; por lo tanto, el hombre también debe aprender a obedecer para ser santificado. Esta es una conclusión lógica pues si el Hijo de Dios tuvo que aprender a obedecer ¿Cuánto más nosotros simples mortales e imperfectos también debemos aprender a obedecer? De éstas verdades llegamos a la conclusión de que existen dos clases de Santidad que se manifiestan en la vida del creyente: La SANTIDAD IMPUTADA (santidad de Cristo) y la SANTIDAD PERSONAL (santidad humana)
# SANTIDAD IMPUTADA: Se llama Santidad Imputada a la Santidad de Cristo que se le imputa inmerecidamente al hombre mediante su fe; por medio de ésta santidad el hombre es justificado, santificado y recibe la vida eterna cuando cree en el Hijo de Dios. Gracias a la cobertura que nos brinda la “santidad imputada” Dios nos ve “justos” delante de su presencia.
# SANTIDAD PERSONAL: Se llama santidad personal a la santidad que el creyente debe buscar y  perfeccionar mediante su obediencia a los requerimientos del evangelio.
      Ahora veamos la principal diferencia que existe entre la “santidad imputada” y la “santidad personal”.
1-      La “santidad imputada” es y será perfecta porque la OBEDIENCIA de Cristo también fue perfecta.
 
21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 
22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;  (1 Ped 2)



         Jesús nunca cometió pecado es por esa razón que su santidad es perfecta.

2-      La “santidad personal” jamás será perfecta ni invariable pues la OBEDIENCIA del hombre nunca será perfecta e invariable; es por ésta razón que la santidad del creyente presenta altibajos como consecuencia propia de la debilidad humana (Rom 6:19)
 
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 
10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. (1 Juan 1)



         Ningún hombre es capaz de lograr una santidad perfecta.
 
# Ahora veamos algunos textos que describen la SANTIDAD IMPUTADA:

11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. (1 Cor 6)

Aquí vemos que el creyente es imputado con la santidad de Cristo


19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.  (Rom 5)


La obediencia de Cristo dio por fruto la santidad imputada la cual nos constituye justos.

10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. (Heb 10)
La santidad imputada nos constituye santos.
9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. (Rom 5)


La santidad imputad nos justifica y tiene poder para salvarnos de la ira venidera.
 


# Ahora veamos algunos textos que describen la SANTIDAD PERSONAL.
1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad (s. personal) en el temor de Dios. (2 Cor  7)

Debemos perfeccionar nuestra santidad personal.

14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 
15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos (s. personal)
en toda vuestra manera de vivir;
16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (1 Ped 1)



Aquí hay un llamado a  nuestra santidad personal.

7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. (s. personal ) (1 Tes 4)


El propósito de Dios es nuestra santificación personal.
 
                               ¿CUAL ES EL ROL DE LA SANTIDAD PERSONAL?


     Quizá muchos se pregunten para que nos esforzamos tanto en perfeccionar nuestra santidad si finalmente al reino entraremos gracias a la sangre de Cristo (santidad imputada):

13 Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? 
14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 
15 Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.   (Ap 7)



    Las vestiduras blancas simbolizan la “santidad imputada” la cual nos permitirá entrar a la gloria eterna; entonces: ¿Para qué sirve la “santidad personal”?
     Nuestra “santidad personal” posee una tremenda importancia porque si perseveramos en ella, nos hacemos merecedores de la cobertura que brinda la “santidad imputada” la cual recibimos por gracia; debemos cuidar y valorar todo lo que Dios nos da porque somos administradores de su multiforme gracia….y la biblia enseña que existen buenos y malos administradores. Cuando perseveramos en nuestra “santidad personal” demostramos que amamos a Dios pues Él es tres veces santo, también demostramos gratitud por el tremendo precio que pagó el Sr. por nuestros pecados. Una vez que Cristo entró en nuestro corazón y nos santificó, nuestra tarea es hacerlo permanecer allí para que vivamos para siempre bajo la cobertura de su perfecta santidad, pues no en vano la biblia nos aconseja a permanecer en Cristo:
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. 
6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. 
8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. 
9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 
10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
  (Juan 15).


     Aquí se nos enseña que para permanecer en Cristo debemos guardar sus mandamientos; en otras palabras, para vivir permanentemente bajo la cobertura de la “santidad imputada” debemos perseverar en nuestra “santidad personal”. Así como el Hijo permaneció en el Padre mediante su obediencia nosotros también debemos permanecer en el Hijo de la misma manera pues los que no permanecen el Él (desobedecen), serán desechados y echados al fuego.
8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 
9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;  (Heb 5)



     Aquí dice que la salvación (vida eterna en el reino de Dios) es para los que obedecen de la misma manera que Cristo obedeció, entonces comprobamos la existencia de una condición para acceder a la gloria eterna: Hay que perseverar en  la “santidad personal”.
22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado (santidad imputada) y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación (santidad personal), y como fin, la vida eterna. (Rom 6)

     Aquí vemos que uno de los frutos que produce la “santidad imputada” en la vida del hombre es precisamente su “santidad personal”. La santidad de Cristo nos libertó de la muerte para que  glorifiquemos a Dios mediante nuestra “santidad personal”; y como resultado final de nuestro arrepentimiento, podremos obtener la vida eterna en el reino de Dios.
14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.
15 Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación
(santidad personal), con modestia. (1 Tim 2)


  Aquí revela ciertas condiciones que la mujer debe cumplir para gozar de la vida eterna en el reino de Dios, una de esas condiciones es perseverar en su “santidad personal”.
12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 
13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis
. (Rom 8)
      Una vez que somos salvados por gracia y somos ungidos con el Espíritu Santo debemos perfeccionar nuestra “santidad personal”; de lo contrario (si vivimos en la carne) moriremos porque perderemos la cobertura que nos provee la “santidad imputada”. Si la biblia dice que somos “deudores” es porque estamos debiendo algo ¿Y qué estamos debiendo? El llevar nuestra vida en el ámbito del espíritu y no en el ámbito de la carne como antes lo hacíamos; en otras palabras, debemos perfeccionar nuestra “santidad personal” si no deseamos morir.

3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 
5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. (Apo 3)



      Cuando dice que hay pocas personas que no han manchado sus vestiduras es porque supieron cuidar su “santidad personal”, a estas personas el Señor las exalta calificándolas como dignas pues verdaderamente son dignas de recibir las vestiduras blancas (santidad imputada), su nombre no será borrado del libro de la vida y gozarán de la gloria eterna en el reino de Dios.
 14 Seguid la paz con todos, y la santidad (personal), sin la cual nadie verá al Señor.  (Heb 12)
     La entrada al reino de Dios (ver al Sr.) no es “inmerecida y gratuita” pues existe una condición indispensable: Seguir la paz con todos y buscar nuestra “santidad personal”.
3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación (santidad imputada) tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,  (Heb 2)
No debemos descuidar nuestra salvación (santidad imputada) que se nos regaló inmerecidamente cuando creímos en Cristo mediante nuestra obediencia (santidad personal) pues no podremos escapar del juicio del Cielo que caerá sobre nosotros.
      La santidad imputada es nuestro “pasaporte” al reino de Dios, pero es nuestra responsabilidad cuidar ese “pasaporte” perseverando en nuestra “santidad personal”. No debemos perder ese “pasaporte”, no debemos perder ese regalo que por gracia se nos dio; en todo momento debemos ser tenidos por dignos de ser imputados con la santidad de Cristo porque si caemos en una constante DESOBEDIENCIA, corremos el riesgo de perder la imputación que brinda la perfecta santidad de Cristo; veamos:
4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 
5 y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, 
6 y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. (Heb 6)



     Aquí se enseña con absoluta claridad algo muy importante; es imposible que la sangre de Cristo santifique o justifique dos veces al mismo hombre; por lo tanto, significa que la “santidad imputada” si se puede perder porque enseña que no se la puede recuperar. Una vez más la biblia enseña que el que pierde su “santidad personal” pierde para siempre su “santidad imputada”.
26 Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 
27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.
28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente.
29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?  (Heb 10)



Aquí se describe la condenación que recibirá aquél que no persevera en su “santidad personal” porque tendrá por inmunda la “santidad imputada” (la sangre de Cristo) que recibió al creer en Cristo y ser hecho partícipe del Espíritu Santo. Como podrán ver, la “santidad personal” es imprescindible para que podamos conservar nuestra “santidad imputada” hasta los últimos días de nuestra vida de creyente:
“…Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” (Apo 2:10)
     Debemos conservar nuestra “santidad personal” (fidelidad) hasta la muerte para poder entrar al reino de Dios.
Conclusión: La primera conclusión es que la entrada al reino de Dios no es “inmerecida y gratuita” porque existen ciertas condiciones. La segunda conclusión es que para que el hombre pueda gozar de la eternidad en el reino de Dios no solo necesita de los “méritos de Cristo” (santidad imputada), sino que también precisa de su “santidad personal”; en otras palabras, para entrar al reino no solo se necesita de la obediencia de Cristo, sino también de nuestra obediencia pues el fruto de la obediencia es la santidad. Si el hombre vive el evangelio con una actitud de OBEDIENCIA; siempre contará con el respaldo de la Gracia de Dios, así es como funciona. ¿Qué opinan?
 
Paz a Vosotros
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Mensaje por Maikol el Sáb 29 Jun 2019, 12:25 am

Por cosultas o comentarios lo pueden hacer a mi correo: bentruachan@gmail.com.

Saludos
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Mensaje por Maikol el Miér 03 Jul 2019, 5:30 pm

LOS DOS TIPOS DE OBRAS

         Examinaremos una vez más el error de interpretación que cometió Calvino desde una nueva perspectiva, la cual se revela al analizar los dos tipos de obras que describe la biblia. Uno de los grandes argumentos que promueve la doctrina de la gracia es que al reino de Dios se accede únicamente por gracia y no por las obras que el creyente haga; pero como ya lo vimos, Efe 2:8-9 enseña cómo se accede a la etapa llamada “salvación en el tiempo presente” y no a la gloria en el reino de Dios. En éste preciso momento es cuando el hombre pasa de muerte a vida al ser justificado gratuitamente de sus pecados; la vida eterna que recibe en ese momento es por gracia pues él ninguna obra puede hacer para merecerla. Para discernir a qué tipo de “obras” se refiere este texto debemos examinar dicha palaba pues, a pesar que en muchas ocasiones el vocablo “obras” aparece sin un adjetivo que lo califique, contiene dos connotaciones diferentes debido a su contexto. Para entenderlo mejor examinaremos éste conocido texto:

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 
9 no por OBRAS, para que nadie se gloríe. 
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas OBRAS, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. 
(Efe 2)


¿La palabra “obras” posee el mismo significado en los versos 9 y 10?


La biblia nos enseña que existen dos tipos de obras a pesar de que éstas no están literalmente enunciadas. Existen dos tipos de obras porque existen DOS TIPOS DE HOMBRES:

a)     El Hombre Natural


Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Cor 2:14)

El hombre Natural es aquél que no conoce a Dios y por ende, no tiene el Espíritu Santo. Al hombre natural  se lo conoce también como inconverso, mundano, carnal o injusto.
 
b)    El Hombre Espiritual


En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie” (1 Cor 2:15)

El hombre espiritual es aquél que si conoce a Dios y por ello, posee el Espíritu Santo; al hombre espiritual se lo conoce como cristiano, justo, iglesia, o hijo de Dios.

   Una de las  principales diferencias que existen entre estos dos hombres es que el ESPIRITUAL ha sido dotado con la gracia de Dios, en cambio el hombre NATURAL no tiene la gracia de Dios en su vida y es por esa razón que existen dos tipos de obras:


     1- Obras “según la carne”: Son aquellas obras que hace el hombre empleando sus propias fuerzas, sabiduría y criterio; este tipo de obras son típicas del hombre NATURAL.
 
    2- Obras “según la gracia”: Son aquellas obras que hace el hombre ESPIRITUAL empleando la gracia que recibió, (poder, sabiduría y directiva de Dios) los únicos que pueden hacer este tipo de obras son los creyentes cristianos pues ellos fueron dotados con la gracia de Dios, es imposible que el hombre NATURAL haga “obras según la gracia” por la sencilla razón de que no la tiene.  Cabe aclarar que el hombre espiritual también puede hacer obras “según la carne” por ejemplo, cuando comete pecado pues esas obras no son hechas con la gracia de Dios sino con su carne.

 
Veamos algunos ejemplos de “obras según la carne”:

5 He aquí, como asnos monteses en el desierto, 
Salen a su obra madrugando para robar; (Job 24)



18 El impío hace obra falsa; 
Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme. (Prov 11)



Es obvio que son “obras según la carne” pues el pecado no se hace con la gracia de Dios.

14 Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu. (Ecle 1)

En la época que se escribieron estos textos todavía no se había revelado la gracia de Dios como se reveló en el Nuevo testamento.

20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. (Rom 3)

Los que dependen de las obras de la ley no fueron dotados con la gracia de Dios; por lo tanto sus obras son “obras según la carne”.
9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,  (2 Tim 1)

Dios no tuvo en cuenta ninguna de las obras que hicimos antes de que nos llamara para darnos la salvación, obviamente éstas obras que hicimos antes de conocer a Dios y ser dotados con su gracia eran “obras según la carne”.
22 He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. 
23 Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. (Apo 2)



  A pesar de que ésta palabra va dirigida a la iglesia está hablando de  “obras según la carne” pues el pecado se hace con nuestra carne.
 
Veamos algunos ejemplos de “obras según la gracia”:

21 os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. (Heb 13)

La gracia de Dios nos hará apto para toda obra buena; por lo tanto son “obras según la gracia”
8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;  (2 Cor 9)

La gracia de Dios es para hacer “obras según la gracia”.

6 de manera que exhortamos a Tito para que tal como comenzó antes, asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia
7 Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia.  (2 Cor 8)



Las obras que los creyentes cristianos hacen son “obras según la gracia”.

10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 
11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (1 Ped 4)



     Aquí se enseña que todo lo que hagamos para glorificar a Dios debemos hacerlo mediante su multiforme gracia; por lo tanto todas éstas obras son “obras según la gracia”.

4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 
5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. (Ap 2)



El Sr. le exige a ésta iglesia que haga las primeras obras; por lo tanto son “obras según la gracia”


26 Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, 
27 y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; 
28 y le daré la estrella de la mañana. 
29 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. (Ap 2)



El Sr. enseña que hay que guardar sus obras hasta el fin; por lo tanto son “obras según la gracia”


14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? (Sant 2)


Esta palabra es para la iglesia; por lo tanto son “obras según la gracia”.


     Ahora que comprendemos la diferencia que existe entre estas dos clases de obras volvamos a  analizar Efe 2:8-10:

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 
9 no por obras
 (según la carne), para que nadie se gloríe. 
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras
 (según la gracia), las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efe 2)


    En este texto se puede apreciar el pasaje en la vida de un hombre NATURAL hacia su nueva vida como hombre ESPIRITUAL, aquí podemos apreciar que existe un “antes” y un “después” en la vida de un creyente. Las “obras” que aparece en el verso 9 son “obras según la carne” porque los versos 8 y 9 describen el preciso momento en el cual un hombre NATURAL se convierte en un hombre ESPIRITUAL pues recibe salvación eterna, es ungido con el Espíritu Santo y es dotado con la gracia de Dios. Es un verdadero regalo lo que recibe este hombre NATURAL porque ninguna obra pudo hacer para merecerlo; por lo tanto son “obras según la carne”. Pero inmediatamente después, en el verso 10 ya podemos apreciar las “obras según la gracia” porque éste creyente ya se convirtió en un hombre ESPIRITUAL el cual es dotado con la gracia de Dios; por lo tanto las obras que él hará a partir de este momento serán “obras según la gracia”.

     Las “obras según la gracia” (v. 10) son de enorme importancia para Dios porque éstas son las únicas que pueden darle la gloria que se merece; en cambio, las “obras según la carne” (v. 9) promueven la glorificación del hombre únicamente y es por esta razón que éste tipo de obras no son de gran estima para Dios. En los versos 8 y 9 podemos ver el poco valor que tienen estas obras porque el Creador no permite que nadie pueda gloriarse cuando reciba la salvación mediante sus propias fuerzas o por su propia sabiduría. De ésta manera podemos comprobar que Efe 2:8-9 describe como se accede a la etapa llamada “salvación en el tiempo presente” como ya se lo explicó anteriormente; una vez más la biblia expone el error de interpretación que cometió Calvino al argumentar que Efe 2:8-9 describe como se accede a la vida eterna en el reino de Dios.
 
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Mensaje por Maikol el Vie 05 Jul 2019, 5:43 am

Hoy examinaremos algunos argumentos calvinistas a la luz de la palabra:
                                                   ANALISIS DE HEBREOS 10:14


12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, 
13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;
14 porque con una sola ofrenda hizo PERFECTOS para siempre a los santificados.  (heb 10)


     Uno de los argumentos más sólidos con que cuentan los defensores de la doctrina: Una vez salvo, siempre salvo” es el verso 14 del cap. 10 de Hebreos: porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Según ellos, éste texto enseña que con el sacrificio de Cristo se consiguió borrar total y absolutamente todos los pecados que el creyente cometió y cometerá en su vida y que por ésta razón, el creyente no puede perder la salvación pues ya fue justificado y hecho perfecto para siempre. ¿Eso es lo que este versículo realmente enseña? Para arrojar luz sobre este punto debemos discernir qué nos quiere decir la biblia cuando emplea la palabra perfecto en los capítulos 9 y 10 de Hebreos y prestar mucha atención al contexto en donde dicha palabra aparece:

8 dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie. 
9 Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer PERFECTO, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, 
10 ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.  (Heb 9)


1 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer PERFECTOS a los que se acercan. 
2 De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. 
3 Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; 
4 porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. (Heb 10)


      En primer lugar, hay que destacar que la palabra PERFECTO está asociada con la palabra CONCIENCIA; entonces: ¿Que es la conciencia? La conciencia es una facultad interna que posee el hombre y que le permite discernir el bien y el mal; ésta facultad es de suma importancia pues muchas de las decisiones que tomamos dependen de la conciencia, y conforme a nuestras decisiones, recibiremos el pago por nuestras obras. La biblia nos dice que los ritos la ley: no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, (heb 9:9) no pueden perfeccionarlo porque con los sacrificios: se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados” (heb 10:3-4) ¿Que significa ésto? La práctica de los ritos de la Ley no podían someter la conciencia del hombre a la voluntad de Dios porque éste era incapaz de decidir  siempre por lo bueno ya que tambien tomaba muchas desiciones que desagradaban a Dios. El hombre después de practicar esos ritos continuaba siendo el mismo pecador de siempre y su vida no era transformada hacia la santidad.

      Pero el nuevo propósito de Dios era hacer perfecto al hombre, hacer de él una criatura santa pues debía ser hecho a imagen y semejanza de su Hijo. ¿De qué manera se lograría ese propósito? 

¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? (heb 9:14) 

    Aquí está la respuesta. Esta es la única manera de hacer perfecto al hombre pues el poder de Dios es lo único que puede limpiar la conciencia humana de las obras de la Ley (muertas) y de su ineficacia. La Gracia de Dios transforma la conciencia del hombre pará que éste pueda servir a Dios. La ley mosaica es incapaz de ministrar la conciencia humana porque sus ritos son de carácter externos mientras que la conciencia es interna: Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado” (heb 10:1-2) ¿Están entendiendo?

    Y ahora llegamos al texto en cuestión:


12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, 
13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;
14 porque con una sola ofrenda hizo PERFECTOS para siempre a los santificados. 
15 Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: 
16 Este es el pacto que haré con ellos 
Después de aquellos días, dice el Señor: 
Pondré mis leyes en sus corazones, 
Y en sus mentes las escribiré,  (Heb 10)


    Cuando dice: “hizo perfectos para siempre a los santificados" quiere decir que a partir de ahora el hombre si puede vivir en santidad para siempre porque ahora el hombre SI es capaz de anhelar lo bueno y aborrecer lo malo; quiere decir que ahora el hombre SI puede ser hecho un ministro competente para servir a Dios; quiere decir que ahora el hombre SI puede ser transformado en una nueva criatura santa conforme a imagen del Hijo de Dios. Cuando la biblia dice:  "Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré" (Heb 10:16) está haciendo referencia a la obra interna que el Espíritu Santo hace en el hombre en donde su conciencia es ministrada para que sea capaz de anhelar lo bueno y desechar lo malo; en otras palabra, Dios es quien nos dice que es bueno y que es malo porque la biblia dice: Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios (Rom 8:14).


     Por lo tanto, es un grave error creer que Heb 10:14 está enseñando que el creyente está totalmente justificado de todos los pecados que cometerá en su vida; es un error creer que, independientemente de la vida que lleve, el creyente goza de una incondicional justificación y que por esa razón, él no puede perder jamás su  salvación. Esa no es una enseñanza bíblica. Heb 10.14 está hablando de la santificación del hombre, la nueva vida que el creyente necesariamente debe tener: Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna  (Rom 6:22) gracias al Espíritu Santo que nos ha dado, ventaja con la cual el hombre del Antiguo Testamento no podía contar jamás.




       Esta verdad se comprueba facilmente si continuamos con la línea argumental de Hebreos 10 pues solo 10 versículos más adelante nos encontraremos con una dura advertencia si no perseveramos en nuestra santificación:

Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios  (heb 10:26-27)

     ¿Es necesario explicar es significado de éste texto? El contexto de éstos pasajes demuestran sin lugar a dudas que la perfección (santificación) del hombre es el tema principal de éstos capítulos de Hebreos;  es por ello que debemos examinar si nuestra conciencia fue realmente lavada por la sangre de Cristo para que sea el Señor quien determine lo que es bueno o no en nuestra vida; tambien debemos examinar si realmente somos guiados por el Espíritu Santo pues no en vano Jesús dijo: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrara en el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi padre, que está en los cielos (Mat 7:21). Amén.-
                                                
                                                            ANALISIS DE JUAN 10:27-29


27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 
28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 
29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.  (Juan 10)


     Este texto es para el calvinismo una prueba indiscutible que demuestra que la salvación  no se puede perder sin embargo, podemos ver en realidad que se trata de un engaño que se produce en la mente debido a una mala interpretación porque el Sr. solo está enseñando que nadie puede arrebatar al creyente que está en sus manos (lo cual es cierto) pero nada dice de aquél creyente que por su propia voluntad, por su negligencia, incredulidad, pecado, desidia, tibieza, etc. se aleja del rebaño del Sr.
   Todos conocemos creyentes que comenzaron bien los caminos del Sr. pero poco a poco se fueron enfriando, dejaron de orar, dejaron de congregarse y el mundo nuevamente los absorbió, y a pesar del que el Sr. siempre los llamo, desafortunadamente su corazón se endureció.




4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 
5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.  (Ap 2)

    Aquí el Sr. le recrimina directamente a su oveja, no dice que el culpable de que el creyente haya dejado su primer amor sea el diablo, un demonio, potestad, la muerte, lo alto, lo profundo, ni lo por venir, etc. El único responsable de la caída del creyente es el propio creyente, de ésta manera el Sr. nos enseña que si es posible caer de su gracia por negligencia propia.

4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 
5 y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, 
6 y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.  ( Heb 6) 

     Aquí vemos lo mismo pues habla de creyentes que recayeron, no dice que recayeron por culpa de otros sino que responsabiliza al propio creyente de su caida. Lamentablemente éstos creyentes ya no pueden aspirar a una nueva justificación por esos pecados. Según el diccionario Vituperio significa: oprobio, afrenta, deshonra, etc.; si la biblia enseña que un creyente puede Vituperar de esa manera al Hijo de Dios con su  comportamiento es porque es posible que eso ocurra, de lo contrario no lo diría; por lo tanto, la salvación si se puede perder y si esto llega a suceder, será por responsabilidad exclusiva del propio creyente y de nadie más.

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 
36 Como está escrito: 
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; 
Somos contados como ovejas de matadero.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 
38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Rom 8)


    Lo mismo que éste otro texto, aquí dice que nadie ni nada separará al creyente del amor de Dios pero nada dice respecto de aquel creyente que por su propia voluntad se aleja del Sr. como ya lo vimos. Hay que tener mucho cuidado con algunas enseñanzas porque para establecer doctrina es necesario contemplar las escrituras en su totalidad y no solo textos aislados.






                                                  ANALISIS DE 1 DE JUAN 5:11




11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. (1 Juan 5)


    Muchos dicen que no podemos perder la salvación porque la vida que Dios nos dió es ETERNA; y como es eterna y para siempre, no se puede perder. Pero hay que tener en cuenta que el adjetivo eterna califica la palabra vida únicamente; éste texto no está enseñando que lo que Dios nos dió es para siempre y que no lo podemos perder bajo ninguna circunstancia, si así fuera el texto estaría escrito de la siguiente manera:


11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna ETERNAMENTE; y esta vida está en su Hijo.  (1 Juan 5)


     Si estuviera escrito así se podría argumentar que la salvación no se pierde, pero no es así..


Creo que éstos son los puntos más representativos de la doctrina calvinista, o por lo menos son los que pude ver, si alguien piensa que existe algún otro poderoso argumento calvinista le pido por favor que lo cite en el foro de debate o me lo mande por correo electronico para que lo podamos analizar. Saludos 


Correo: bentruachan@gmail.com
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Mensaje por Maikol el Vie 19 Jul 2019, 12:08 am

   bendiciones Hnos:


Voy a analizar un texto que un hermano me hizo llegar por correo y según èl, este texto demuestra que fuimos predestinados para salvacon en el reino de Dios; por lo tanto, no podemos perder la salvaciòn: 
                                   


 Análisis de Romanos 8:28-30
 

29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 
30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.  (Rom 8)



     Según el calvinismo, el creyente no puede perder jamás la salvación porque fue predestinado para ella, y como prueba dicen que éste texto abarca toda la eternidad pues los escogidos ya se hallaban en los propósitos de Dios antes de la fundación del mundo para que sean glorificados en su reino; según ellos la palabra GLORIFICO demuestra que los  creyentes fueron predestinados para la gloria eterna. ¿Esto es así? Veamos:

¿Cómo se puede saber con certeza que se refiere a la gloria en la eternidad del reino de Dios?


¿Qué pruebas irrefutables existen para argumentar que está hablando de la glorificación en el reino de Dios?


¿Únicamente se puede recibir gloria de Dios cuando el hombre ingrese a su reino?




¿El hombre puede recibir gloria de Dios en este mundo y en este tiempo?


¿Cuándo comienza la glorificación del hombre?  ¿Qué dice la biblia al respecto?
 
PRIMERO EXAMINEMOS LA CAUSA POR LA CUAL EL HOMBRE NO PODÍA RECIBIR LA GLORIA DE DIOS:


23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,  (Rom 3)


     Por causa del pecado el hombre no podía ser glorificado con la gloria de Dios, esto significa que a partir del sacrificio de Cristo la situación se revierte porque se elimina el pecado; por lo tanto, a partir de la obra de la cruz el hombre es reconciliado con Dios y por ende, con su gloria. La glorificación del hombre comienza cuando éste cree en Cristo pues el Hijo de Dios, con toda la gloria, honra y majestad que a Él le pertenece, entra a morar en el corazón del hombre.

20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 
21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 
22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.  (Juan 17)



     Este texto confirma que la glorificación del hombre comienza cuando éste cree en Cristo en este mundo y en este siglo pues Jesús glorifica a sus discípulos con la gloria que el Padre le había dado; asimismo, enseña que todos los que crean también serán glorificados pues ellos también serán uno con Cristo. El hijo de Dios y su gloria, son uno con el hombre.

17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.  (1 Cor 6:17)


      Aquí otra vez confirma que el creyente es uno con el Señor, por lo tanto también somos glorificados a través de Él.
 
18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. (2 Cor 3)


     Aquí enseña que la misma gloria del Señor es quién nos transforma a su imagen, esto significa que a mayor semejanza con el hijo de Dios, mayor gloria del Cielo recibe el hombre. Entonces vemos que cuando el versículo 30 de Romanos 8 dice que a los que predestino también glorifico, está hablando de la primera glorificación que recibe el hombre: Cuando sus pecados son quitados y es hecho uno con Cristo, a partir de allí ya puede ser partícipe de la gloria. El hombre no debe esperar entrar al reino de Dios para ser glorificado, sino que en éste siglo ya es glorificado a través de Cristo y por voluntad del Padre. De esta manera se comprueba que la secuencia: “Predestinado, llamado, justificado y glorificado” se desarrolla en éste siglo porque ese es el orden correcto que enseña la biblia; no existe motivo alguno para pasar por alto la glorificación que el creyente recibe en este mundo en pos de la glorificación que recibirá en el reino de Dios, y ésta verdad se puede comprobar analizando todo el contexto:

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 
29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 
30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. 
31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 
32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 
34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 
36 Como está escrito: 
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; 
Somos contados como ovejas de matadero.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 
38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.  (Rom 8)

 
     Debemos partir del versículo 28 porque allí nos habla de los LLAMADOS; éstos fueron llamados por Dios para cumplir con un PROPÓSITO claro y preciso: Ser hechos a imagen del Hijo (v. 29) ¿Dice este texto que fuimos predestinados para acceder al reino de Dios? No, no dice eso; dice que fuimos escogidos para ser hecho a imagen del Hijo. Entonces, la pregunta que sigue es: ¿Cuándo y dónde se logra obtener ese objetivo? ¿En el reino de Dios o en éste mundo?

9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 
10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,
  (Col 3)


19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,  (Gal 4)


     La biblia enseña que el propósito de todo cristiano es ser hecho a imagen y semejanza del Sr. Jesucristo y esa meta se debe lograr en éste mundo y no en el reino de Dios. Entonces comprobamos que existen dos propósitos que se cumplen simultáneamente en la vida del hombre: Hacerlo a imagen del Hijo de Dios y glorificarlo; asimismo, ambos propósitos se complementan a la perfección ya que el uno contribuye a llevar a cabo al otro y viceversa. Por lo tanto, es incorrecto argumentar que Romanos 8:30 está enseñando que fuimos predestinados para acceder al reino de Dios porque el objetivo de la predestinación debe obtenerse en éste mundo y en éste tiempo.

31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 
32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 
34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.



     Continuando con el contexto se describen hechos que se desarrollan en éste siglo y no en el reino de Dios pues dan ánimo y aliento al creyente para que persevere en la meta de ser hecho a imagen del Hijo pues haciendo esto, será glorificado. El verso 34 confirma ésta verdad pues sabemos que mientras estemos luchando en este mundo contamos con la ayuda de Cristo mediante su intercesión. ¿No es así?

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 
36 Como está escrito: 
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; 
Somos contados como ovejas de matadero.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 
38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. 



       En los versículos siguientes también vemos mensajes de ánimo y aliento para el creyente; por lo tanto, describen hechos que se desarrollan en éste siglo y no en el reino de Dios. Como ya lo expuse anteriormente, estos textos dicen que nada ni nadie nos puede separar del amor de Dios (lo cual es cierto) pero nada dice respecto de aquel creyente que por su propia voluntad, desobediencia, desidia, negligencia, pecado, etc. se aparta del Señor:

4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 
5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. (Ap 2)



     Aquí el Señor culpa al creyente de su caída, él es el único responsable pues no se culpa a terceras personas o cosas de haberlo separado del amor de Dios. Pero siguiendo con el análisis vemos que todo el contexto de Romanos 8:30 habla de hechos que se desarrollan en éste siglo y no en el reino de Dios. Veamos otro texto:

10 Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.  (2 Tim 2)

     La biblia no enseña que la predestinación es para acceder al reino de Dios, sino examinemos éste pasaje el cual dice que para que los escogidos entren a la gloria del reino de Dios el Apóstol Pablo debe esforzarse, entonces cabe una pregunta: Si los escogidos no pueden perder la salvación jamás porque fueron predestinados para ello, ¿Por qué Pablo debe esforzarse para que ellos la obtengan? Esto significa que los escogidos todavía no tienen asegurada su salvación eterna, si los escogidos jamás podrían perderse entonces el Apóstol Pablo habría dicho algo así: “No es necesario que yo me esfuerce por los escogidos pues ellos no pueden perder jamás la salvación…” De todos estos análisis llegamos a la conclusión de que el propósito de la predestinación se relaciona íntimamente con el sacrificio de Cristo porque a partir de dicha obra, el hombre puede ser glorificado a la imagen de Cristo. El Hijo de Dios vino a recuperar lo que el hombre había perdido por su pecado en el huerto del Edén: La gloria de Dios; y la glorificación del hombre se lleva a cabo cuando éste es hecho a imagen de Cristo en este mundo y no en el reino de Dios, eso es lo que enseña Romanos 8:30.



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Mensaje por Maikol el Vie 09 Ago 2019, 1:45 pm

LO QUE ES IMERECIDO Y GRATUITO Y LO QUE NO LO ES
 
     En este estudio veremos nuevamente lo que verdaderamente es inmerecido y gratuito y lo que no lo es desde una nueva perspectiva y para ello, debemos volver a estudios anteriores en donde se demostró algunas de las falencias del Calvinismo como por ejemplo, la incapacidad que tiene la doctrina de la gracia para discernir la enorme diferencia que existe entre dos momentos claves en la vida de un cristiano:
 
1. El momento en el que el hombre cree por primera vez en Cristo.
 
2. El momento en que éste hombre ingresa al reino de Dios en el siglo venidero.
 
     Estos son temas fundamentales porque la principal diferencia entre estos dos momentos es que uno de ellos es verdaderamente inmerecido y gratuito, pero el otro no lo es bajo ningún punto de vista. Veamos porque:
 
1)      CUANDO EL HOMBRE CREE POR PRIMERA VEZ EN CRISTO (salvación en el tiempo presente):
 
 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 
9 no por obras, para que nadie se gloríe.  (Efe 2)

 
     Lo que el hombre recibe en este momento mediante su fe SI es INMERECIDO Y GRATUITO porque al creer por vez primera en Cristo inmediatamente recibe la vida eterna ya que es justificado solo por gracia sin ninguna obra que haya hecho, en este preciso momento comienza la etapa de la salvación llamada “salvación en el tiempo presente”
 
2) CUANDO EL HOMBRE INGRESA AL REINO DE DIOS (salvación en el tiempo postrero):
 
5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 
6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 
7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 
8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 
9 Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. 
10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. 
11 Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
  (2 Ped 1)
 
      Para que nos otorguen una amplia y generosa entrada al reino de Dios (v. 11) debemos poner por obra los consejos dados desde el verso 5 hasta el verso 8 porque si somos obedientes, no caeremos jamás (v. 10). Como podrán observar, la entrada al reino o el comienzo de la etapa de la salvación llamada “salvación en el tiempo postrero” NO es inmerecida y gratuita porque hay que hacer muchas cosas (obras) para obtenerla. Entonces:
 
1)  Gracia absoluta + fe = Producen salvación inmerecida y gratuita en este mundo (Efe 2:8-9)
 
2)  Gracia absoluta + fe + obediencia (obras y frutos)= Permiten que recibamos una amplia y generosa entrada al reino de Dios. (2 Ped 1:5-11)
 
     Ahora que estamos en condiciones de discernir la vital diferencia que existe entre estos dos momentos en la vida de un creyente deseo analizar otra diferencia y desde una nueva perspectiva entre las etapas denominadas “salvación en el tiempo presente” con la “salvación en el tiempo postrero”:
 
1)  Salvación en el tiempo presente:
 
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 
9 no por obras, para que nadie se gloríe.  (Efe 2)



     El creyente antes de conocer al Sr. era un hombre Natural (1 Cor 2:14), la biblia nos enseña que el hombre natural, inconverso, mundano o injusto no conoce al Señor ni se sujeta a su evangelio pero aún así, la fe de éste hombre natural es apta para creer en Cristo y recibir vida eterna. Al hombre natural que viene por primera vez a los pies de Cristo no se le exige obras ni sacrificios, únicamente se le pide que crea en el Hijo de Dios y en la obra de la cruz; es por esa razón que este hombre recibe salvación inmerecida y gratuita. Obviamente el hombre natural después de someterse al señorío de Cristo se transforma en un hombre Espiritual (1 Cor 2:15) porque es dotado con la gracia de Dios a través de su Santo Espíritu.
 
2) Salvación en el tiempo postrero:
 
3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 
4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, 
5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero
6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, 
7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, 
8 a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; 
9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.  (1 Ped 1)

 
     Para que el creyente pueda alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” la biblia enseña que cambian todas las condiciones, veamos porque: Debemos prestar mucha atención al verso 5 porque aquí enseña que para alcanzar la salvación en el tiempo postrero existe una condición que como creyentes debemos manifestar: Nuestra FE. Cuando dice: “que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe…”   aparece la condición ineludible; dicho en otras palabras: “seremos guardados por el poder de Dios siempre y cuando manifestemos la fe suficiente y necesaria para que eso sea posible”. Esto significa que si no manifestamos la fe suficiente, no seremos guardados por Dios para alcanzar la salvación que será manifestada en el tiempo postrero.

      Asimismo, los versos 6 y 7 enseñan que la fe del creyente será probada con aflicciones para saber si resulta apta o no para obtener la salvación en el tiempo postrero pues debe ser hallada en gloria y honra en la venida del Señor Jesucristo; esta verdad finalmente se comprueba en el verso 9 que dice que el fin de la fe es alcanzar la “salvación de vuestras almas…”; esto es, alcanzar la “salvación en el tiempo postrero”. Este texto enseña de manera inequívoca que acceder a la vida eterna en el siglo postrero NO es inmerecido y gratuito porque la fe que se precisa para ello primero debe ser probada y además, debe resultar victoriosa de dicha prueba.

      Veamos otros ejemplos:

12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.  (1 Tim 6)

     Pablo anima a Timoteo para que pelee la buena batalla de la fe para que pueda obtener la vida eterna o la “salvación en el tiempo postrero” a la cual él fue llamado. Pablo reconoce que él también peleó esa batalla:

6 Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. 
7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 
8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. (2 Tim 4)



     Pablo, muy cerca de su muerte, revela que él peleo y gano esa batalla porque pudo guardar la fe, por lo tanto, se hace merecedor de la corona de justicia, esto es, vida eterna en el reino de Dios. Asimismo, en el mensaje a las siete iglesias del Apocalipsis el Señor les recuerda a cada una de ellas que también deben resultar vencedoras en la batalla de la fe (Ap 2:7, 11, 17, 26 y Ap 3: 5, 12 ,21) de lo contrario no podrán alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.

5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. (Ap 3)

     El que venciere en la batalla de la fe será vestido de vestiduras blancas; esto es, obtendrá vida eterna en el reino de Dios; pero los que pierdan dicha batalla el Señor personalmente borrará su nombre del libro de la vida.

17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.  (Rom 8)


      Aquí vemos nuevamente la condición; cuando dice: “si es que padecemos juntamente con él…” está haciendo referencia a las aflicciones que probarán nuestra fe para saber si ésta nos permitirá o no alcanzar la salvación que será manifestada en el tiempo postrero; como vemos, no es inmerecido y  gratuito.

      El propósito de estos análisis es para que aprendamos a discernir con certeza que es lo inmerecido y gratuito y que no lo es; y como ya lo habrán podido comprobar, para acceder a la “salvación en el tiempo postrero” o “entrar al reino de Dios” es necesario cumplir con ciertos requisitos como por ejemplo, resultar victorioso en las pruebas a las que será sometida nuestra fe, por lo tanto, NO es inmerecido y gratuito bajo ningún punto de vista. Lo único inmerecido y gratuito que el hombre recibe es cuando éste cree por primera vez en Cristo porque en ese momento no se le exige ninguna obra y ningún sacrificio que sea el resultado de la prueba de su fe ya que al único que se le prueba la fe con aflicciones es al creyente tal como lo enseña 1 Pedro 1:3-9. 
 
Paz a Vosotros
    
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Mensaje por Maikol el Sáb 17 Ago 2019, 2:02 am

2da parte de Salvación en el tiempo postrero


 
     Deseo exponer más versículos que enseñen como se alcanza “LA SALVACIÓN EN EL TIEMPO POSTRERO” porque el análisis de estos textos nos permitirán entender cual es la verdadera enseñanza bíblica.  

23 El que sacrifica alabanza me honrará;
Y al que ordenare su camino,
Le mostraré la salvación de Dios. (Sal 50)



      Aquí enseña que para que el hombre pueda alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” debe ordenar su camino; como podrán comprobar, hay que hacer algo por esta salvación pues no es inmerecida y gratuita.

15 Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.
16 Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación. (Sal 91)



      Aquí enseña que para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” el hombre debe tener previamente una relación aprobada con Dios pues este pasaje dice que Dios lo bendecirá, lo glorificará, le dará larga vida y como consecuencia de esta buena relación, obtendrá la “salvación en el tiempo postrero”. Como podrán comprobar, debemos tener una buena relación con Dios para obtener esta salvación pues no es inmerecida y gratuita.

4 tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. 
5 Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.  (2 Tes 1)



      Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” (entrar al reino) hay que padecer tribulaciones porque no es inmerecida y gratuita.

12 Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, 
13 sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.  (1 Ped 4)



     Aquí enseña que para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” es necesario padecer aflicciones de la misma manera que padeció el Señor; una vez más la biblia enseña que para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” existen condiciones que se deben cumplir pues no es inmerecida y gratuita.

  6 Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos.  (2 Cor 1)

        Este texto confirma el anterior porque enseña que para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” es necesario padecer aflicciones pues no es inmerecida y gratuita.
9 Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. 
10 Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.  (2 Cor 7)



     Aquí enseña que para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” el hombre debe arrepentirse de sus caminos; otra vez vemos que hay que hacer algo por esta salvación porque no es inmerecida y gratuita.

12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,  (Fil 2)

     Aquí enseña que los filipenses deben “ocuparse”; o sea, debe ser obediente al evangelio por su “salvación en el tiempo postrero”, y más aun estando Pablo lejos de su presencia. No es inmerecida y gratuita.
8 Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.
9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,  (1 Tes 5)



      El versículo 9 enseña que el propósito que Dios tiene para los creyentes es el de alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” pero para que ese propósito se concrete el hombre debe ser sobrio, vivir en el amor de Dios y tener firme hasta el final la esperanza de alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” (v. 8). Como podrán ver, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” hay que hacer algo pues no es inmerecida y gratuita.

9 en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa. 
10 Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.  (2 Tim 2)



    Como ya lo sabemos, los escogidos gozan de la “salvación en el tiempo presente” pues ellos ya recibieron al Sr. en su corazón (Efe 2:8-9); pero para que ellos alcancen la “salvación en el tiempo postrero” (1 Ped 1:5) también dependen del sacrificio del apóstol Pablo porque él reconoce que debe esforzarse por este motivo. Como puede ver, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” se debe hacer algo pues no es inmerecida y gratuita.
14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; 
15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.  (2 Tim 3)



     Timoteo ya gozaba de la “salvación en el tiempo presente” pero para que él alcance la “salvación en el tiempo postrero” debe persistir en el aprendizaje de la biblia que le puede dar la sabiduría necesaria para ello. Como pueden ver, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” se debe hacer algo pues no es inmerecida y gratuita.
1 Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. 
2 Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, 
3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,  (Heb 2)



     Esta palabra es para creyentes salvos los cuales reciben la clara advertencia de no descuidar su salvación, esto significa que el hombre es responsable de alcanzar o no la “salvación en el tiempo postrero” la cual depende de su obediencia o no al evangelio. Como pueden ver, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” se debe hacer algo pues no es inmerecida y gratuita.
7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, 
8 a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; 
9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.  (1 Ped 1)



      El verso 9 enseña que la “salvación en el tiempo postrero” depende de que nuestra fe supere exitosamente un proceso en el cual será probada. Como pueden ver, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” se debe cumplir con ciertas condiciones pues no es inmerecida y gratuita.
2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,  (1 Ped 2)


     Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” se debe llevar a cabo con éxito un proceso de crecimiento en el cual la palabra de Dios juega un papel fundamental. Como pueden ver, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” se debe hacer algo pues no es inmerecida y gratuita.
7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 
8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 
9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.  (Gal 6)



     Los versos 7 y 8 enseñan que el hombre, conforme a su obediencia, puede cosechar muerte o vida eterna; y el verso 9 enseña que para obtener la “salvación en el tiempo postrero” (la vida eterna que hablan los versos 7 y 8) el creyente no debe cansarse de hacer el bien y no desmayar porque a su tiempo cosechará esa vida eterna. Como pueden ver, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” hay que hacer el bien sin desmayar porque no es inmerecida y gratuita.
11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. 
12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. 
13 Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato,
14 que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo,  (1 tim 6)



     Aquí enseña que para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” (vida eterna) es necesario pelear y ganar la buena batalla de la fe tal como lo enseña 1 Ped 1:9. El creyente debe esforzarse en guardar los mandamientos sin mancha ni reprensión hasta la venida del Señor Jesucristo para resultar aprobado. Como pueden ver, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” hay que hacer el bien sin desmayar porque no es inmerecida y gratuita.
17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 
18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; 
19 atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna. (1 Tim 6)



     Aquí se enseña lo mismo que en el anterior; se debe hacer el bien para obtener la “salvación en el tiempo postrero” (vida eterna) para un mejor entendimiento veamos la versión de la Biblia Kadosh:

18. Ordena que hagan lo bueno, que sean ricos en buenas obras, que sean generosos y dispuestos a compartir 19. De esta forma atesoran un buen fundamento para sí mismos en el futuro, para que puedan echar mano a la vida verdadera. (1 Tim 6 - Biblia Kadosh)

      Como pueden ver, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” hay que hacer la voluntad de Dios pues no es inmerecida y gratuita.
21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.  (Jud)


      Aquí enseña que para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” (vida eterna) hay que conservarse en el amor de Dios pues no es inmerecida y gratuita.

21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.  (Gal 5)


      Esta palabra es para creyentes salvos a los cuales se les advierte que si practican determinadas cosas, no entrarán al reino de Dios. Como podrán comprobar, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” existen condiciones que cumplir pues no es inmerecida y gratuita.
3 Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; 
4 ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. 
5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.  (Efe 5)



     Exactamente lo mismo que el anterior.

5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.  (1 Ped 1)


      Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” existe una condición, el creyente debe manifestar FE pues gracias a su FE, será guardado por el poder de Dios para que pueda alcanzarla. Y Como lo vimos anteriormente la fe del creyente debe pasar por un proceso de prueba en el cual debe batallar hasta el final para conservar su fe. Como podrán comprobar, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” existen condiciones que cumplir pues no es inmerecida y gratuita.
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (Mat 7)


      Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” (entrar al reino) hay que hacer la voluntad de Dios pues no es inmerecida y gratuita.
29 Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, 
30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna
. (Luc 18)


     Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” (entrar al reino) hay que renunciar a ciertas cosas pues no es inmerecida y gratuita.
20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. (Mat 5)


      Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” (entrar al reino) hay que buscar la santidad porque no es inmerecida y gratuita.
3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. (Mat 18)


      Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” (entrar al reino) hay que hacerse como niño porque no es inmerecida y gratuita.
43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. (Mat 21)


    Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” (entrar al reino) hay que producir los frutos del reino pues no es inmerecida y gratuita.

47 Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, (Mar  9)


      Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” (entrar al reino) hay que buscar la santidad porque no es inmerecida y gratuita.
16 La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.  (Luc 16)


     Para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” (entrar al reino) hay que esforzarse pues no es inmerecida y gratuita.
25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. (Juan 12)


      El Señor mismo enseña una condición ineludible que el cristiano debe cumplir para acceder a la “salvación en el tiempo postrero”, debe aborrecer su vida terrenal. Como pueden ver, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” se debe hacer algo pues no es inmerecida y gratuita.
48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. 
49 Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. 
50 Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.  (Juan 12)



      El Señor mismo enseña otra condición que el cristiano debe cumplir para acceder a la “salvación en el tiempo postrero”, debe guardar mandamientos. Como pueden ver, para alcanzar la “salvación en el tiempo postrero” se debe hacer algo pues no es inmerecida y gratuita.
 
     De estos análisis podemos concluir que la “salvación en el tiempo postrero” o “entrar en el reino de Dios” o la “vida eterna en el siglo venidero” significan lo mismo pues están hablando de la vida eterna que se manifestará en el siglo venidero. Asimismo, vemos que para alcanzar la salvación que será manifestada en el tiempo postrero el hombre debe padecer aflicciones, superar con éxito pruebas a las que será sometida su fe, mantener una comunión con el Señor, debe renunciar a las cosas de éste mundo, debe guardar mandamientos, producir los frutos del reino, debemos esforzarnos y por supuesto, perseverar en la santidad con temor de Dios. Como podrán apreciar para alcanzar la salvación que será manifestada en el tiempo postrero se debe hacer la voluntad de Dios.
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (Mat 7)

       Nuestro propio Señor nos confirma ésta verdad cuando nos enseña que entrarán en el reino de Dios solo los que hagan la voluntad del Padre, no es inmerecido y gratuito.

Paz a Vosotros
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Mensaje por Maikol el Mar 20 Ago 2019, 9:06 pm

FE SIN OBRAS Y FE CON OBRAS
 
      En cientos de oportunidades escuché el argumento que dice que la salvación (entrar al reino) es “solo por fe” y no por obras; dicen que si un cristiano está plenamente convencido de ello esta verdad se convertirá en una realidad. No hay que temer ni dudar, solo hay que tener fe en la palabra y en las promesas de Dios para ser parte de la gloria eterna. ¿La biblia avala esta creencia? Lo que hay que destacar es que la fe cristiana para que sea considerada como válida debe estar sustentada por lo que enseñan las escrituras en su conjunto y no solo por un determinado grupo de textos arbitrariamente seleccionados. El hecho de que alguien firmemente crea en algo no significa que lo que él cree se va a hacer realidad pues todo se hace conforme a la voluntad de Dios y no conforme a voluntad humana ¿Y cómo saber cuál es la voluntad de Dios? Para eso está la palabra de Dios y el Espíritu Santo que nos provee su interpretación; asimismo, el Espíritu Santo es quién nos guía a toda verdad.
    Lo primero que hay que reconocer es que en las escrituras existen pasajes que hablan de la fe sin obras (solo por fe) pero también existen pasajes que hablan de la fe con obras pues enseñan que la fe sin obras es muerta; entonces ¿Por qué la biblia habla de la fe sin obras presentándola como algo válido y por otra parte se enseña que la fe sin obras es muerta? ¿La biblia se contradice? ¿Se puede armonizar estas dos posturas? En primer lugar la biblia no se contradice porque su autor es Dios, y en segundo lugar cuando la biblia habla de fe sin obras y de la fe con obras es porque está hablando de dos contextos muy diferentes. Veamos ejemplos, según este texto la salvación se obtiene “solo por fe” y sin obras:
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 
9 no por obras, para que nadie se gloríe.  (Efe 2)



        Pero este otro texto enseña que la fe sin obras no puede salvar:

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?  (Sant 2)


             ¿Cómo se entiende esta aparente contradicción? La respuesta es simple, estos dos textos están hablando de dos cosas totalmente diferentes:
 
1) EFESIOS 2:8-9: Está hablando de la salvación (Salvación en el tiempo presente) que el hombre recibe cuando cree por primera vez en Cristo, en este momento no se exige obras ni la fe es sometida a pruebas.
 
2) SANTIAGO 2:14: Está hablando de la Salvación (Salvación en el tiempo postrero) que el cristiano recibirá en el reino de Dios si a la fe que tiene la acompaña con obras porque para alcanzar la salvación que será manifestada en el tiempo postrero es necesario cumplir con ciertas CONDICIONES.
 
     Para una mejor comprensión pongamos un ejemplo: Un hombre llamado Juancito creen en el Señor a los 30 años de edad, en ese momento recibe vida eterna (salvación en el tiempo presente) por gracia mediante su fe y sin tener en cuenta ninguna de las obras que hizo, éste es un típico caso de “fe sin obras”. Pero a partir de éste momento Juancito como cristiano debe vivir por fe (Rom 1:17); y Santiago enseña que la fe de un cristiano debe tener obras para que a dicha fe no se la considere como “fe muerta” (Sant 2:17). Entonces nos preguntamos:
    ¿Por qué cuando Juancito creyó en el Señor por primera vez se le dio la salvación “solo por fe” y sin obras pero una vez adoptado como un hijo de Dios se le exige obras que validen su fe? ¿Por qué cuando creyó por primera vez a su fe no se la considero como “fe muerta” por no tener obras? La respuesta es: La Gloria de Dios.
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 
9 no por obras, para que nadie se GLORÍE.  (Efe 2)



       Para comprender cabalmente el tema de la gloria de Dios debemos volver a un estudio anterior en el cual hable de los dos tipos de obras.
                                                           LOS DOS TIPOS DE OBRAS


    La biblia enseña que existen dos tipos de obras a pesar de que éstas no están literalmente enunciadas; existen dos tipos de obras porque existen DOS TIPOS DE HOMBRES:

a)     El Hombre Natural
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente(1 Cor 2:14)

      El hombre Natural es aquél que no conoce a Dios y por ende, no tiene el Espíritu Santo. Al hombre natural  se lo conoce también como inconverso, mundano, carnal o injusto.
 
b)    El Hombre Espiritual
En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie” (1 Cor 2:15)

      El hombre espiritual es aquél que si conoce a Dios y por ello, posee el Espíritu Santo; al hombre espiritual se lo conoce como cristiano, justo, iglesia, o hijo de Dios.

   Una de las  principales diferencias que existen entre estos dos hombres es que el ESPIRITUAL ha sido dotado con la gracia de Dios, en cambio el hombre NATURAL no tiene la gracia de Dios en su vida y es por esa razón que existen dos tipos de obras:


     1- Obras “según la carne”: Son aquellas obras que hace el hombre empleando sus propias fuerzas, sabiduría y criterio; este tipo de obras son típicas del hombre NATURAL.
 
    2- Obras “según la gracia”: Son aquellas obras que hace el hombre ESPIRITUAL empleando la gracia que recibió, (poder, sabiduría y directiva de Dios) los únicos que pueden hacer este tipo de obras son los creyentes cristianos pues ellos fueron dotados con la gracia de Dios, es imposible que el hombre NATURAL haga “obras según la gracia” por la sencilla razón de que no la tiene.  Cabe aclarar que el hombre espiritual también puede hacer obras “según la carne” por ejemplo, cuando comete pecado pues esas obras no son hechas con la gracia de Dios sino con su carne.


     Ahora bien, volvamos al ejemplo de ese creyente llamado “Juancito”. Juancito antes de creer en el Señor era un hombre NATURAL, es por ese motivo que todas las obras que él hizo en su vida eran “obras según la carne”. Dios no se puede glorificar con las “obras según la carne” porque están hechas con el poder y la sabiduría del hombre, las “obras según la carne” solo pueden dar la gloria al hombre; en cambio las “obras según la gracia” si pueden glorificar a Dios porque están hechas con el poder y la sabiduría que Él provee.

     Cuando la biblia dice: “no por obras, para que nadie se gloríe…” Dios le está diciendo al hombre que con su propio poder o con sus propias cualidades el jamás podría haberse salvado; por lo tanto, no tiene motivo alguno para gloriarse; asimismo, Dios está haciendo una división entre lo que es su Gloria y lo que es la gloria del hombre porque al hombre Natural le complace recibir gloria; y donde hay esfuerzo humano inevitablemente habrá gloria humana; por esa razón la salvación (salvación en el tiempo presente) se da “solo por fe” y sin obras para que Juancito no tenga la tentación de adjudicarse la gloria que solo pertenece a Dios; ni siquiera podrá gloriarse por su fe porque la fe es un don de Dios. Pero una vez que Juancito se convierte en un hombre Espiritual cambia toda la situación porque él ahora debe dedicarse a hacer las buenas obras que Dios preparó de antemano para glorificarlo:
 10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 
11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado (2Ped 4)



      Somos administradores de la multiforme gracia con el fin de glorificar a Dios mediante las “obras según la gracia” que debemos hacer; por lo tanto, Efesios 2:8-10 debe interpretarse de la siguiente manera:
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 
9 no por obras
(que glorifican al hombre), para que nadie se gloríe. 
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras
(que glorifican a Dios), las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efe 2)


     En Efesios 2:8-10 se puede apreciar un antes y un después en la vida del cristiano, en este punto se termina la era donde se buscaba la gloria del hombre y comienza la era donde se debe glorificar a Dios. El verso 9 habla de las “obras según la carne” que Juancito hizo antes de creer en Cristo; este tipo de obras solo pueden dar gloria al hombre. Pero en el verso 10, cuando Juancito ya es cristiano, aparecen las “obras según la gracia” que él debe hacer para dar la gloria a Dios.    
 
      De esta manera vemos que el argumento aquel que dice que la salvación eterna (entrar al reino) es “solo por fe” y sin obras está equivocado pues este argumento solo es válido para el momento en el cual el hombre cree por primera vez en Cristo (Efe 2:8-9) para recibir vida eterna en este siglo y en este mundo; pero una vez dentro de los caminos del Señor, la biblia enseña que para ser considerado como un discípulo de Jesús hay que producir muchos frutos (obras) para la gloria del Padre (Juan 15:8); de lo contrario, dicho creyente será desechado y condenado (Juan 15:6).
 
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Mensaje por Maikol el Sáb 07 Sep 2019, 7:25 pm

                                    LA VERDADERA FE ES AQUELLA QUE TIENE OBRAS
 
      En ciertos ámbitos cristianos se emplean argumentos tales como: “solo por fe” o “solo por gracia” y “no por obras” haciendo referencia a la forma de obtener la vida eterna en el reino de Dios; pero: ¿Es correcto separar la fe o la gracia de las obras? ¿Qué dice la biblia al respecto?

17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. (Sant 2)

      Lamentablemente cuando se dice “solo por fe” o “por fe y no por obras” se comete el primer error porque se está separando la fe por un lado y las obras por otro lado; la biblia enseña que la fe del cristiano y las obras son dos caras de una misma moneda y no existe motivo alguno para separarlas. Si alguien tiene fe entonces también tendrá las obras que evidencien esa fe, pero si no tiene obras es porque tiene una fe falsa, engañosa o muerta.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.  (Sant 2)

     No se puede ver la fe que hay en el corazón del hombre, eso solo lo puede hacer Dios, pero cuando dice: “yo te mostraré mi fe por mis obras…” significa que examinando las obras se puede conocer la fe del creyente; por lo tanto, es una clara contradicción decir “por fe y no por obras” porque la verdadera fe es aquella que tiene obras. Es imposible separar la fe de las obras porque el que tenga verdadera fe en Dios se someterá en obediencia a los requerimientos de su evangelio; y como es sabido, la obediencia produce las obras y los frutos que Dios tanto espera de los creyentes.

21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?  (Sant 2)



    Abraham fue justificado por sus obras porque sus obras demostraban la poderosa fe que él tenía, su fe actuó junto con sus obras porque fe y obras son las dos caras de una misma moneda.
24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. (Sant 2)


      Cuando dice que el hombre es “justificado por las obras y no solamente por la fe” la biblia está hablando de algo imprescindible que todo creyente debe tener: La OBEDIENCIA pues la obediencia, que es una actitud que el creyente debe manifestar, es lo que produce las obras y los frutos. Entonces; cuando la biblia dice que el hombre es “justificado por las obras y no solamente por la fe” también se puede leer: “el hombre es justificado por su OBEDIENCIA y no solamente por su fe”. ¿Estamos de acuerdo?
       Esta verdad la podemos comprobar si examinamos el contexto de Santiago 2:
14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 
15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 
16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 
17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. 
18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 
19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. 
20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 
21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? 
23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.
24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. 
25 Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. (Sant 2)



      El punto central de todo el contexto se encuentra en el verso 14 cuando dice: “¿Podrá la fe salvarle?”; aquí se habla de la salvación que será manifestada en el tiempo postrero porque este consejo es para creyentes que ya son salvos; esto significa que cuando el verso 24 habla de justificación, se está refiriendo a la justificación que el creyente cristiano necesita para alcanzar la salvación en el tiempo postrero. En otras palabras; Santiago nos enseña que la FE del creyente sin OBEDIENCIA (obras) es muerta porque la obediencia a la fe que nace de un corazón que ama verdaderamente a Dios es lo que debe caracterizar a todo aquel que se considere cristiano:

5 y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre; (Rom 5)

26 pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe,  (Rom 16)

       Por esa razón se pone como ejemplo a Abraham pues él fue justificado no solamente por su fe, sino también por su obediencia, ya que su obediencia a su fe, le permitió llevar a cabo poderosas obras dignas de imitar. Cuando dice: “también los demonios creen y tiemblan” significa que los demonios tienen una fe muerta porque ellos también creen en Dios, en el evangelio, en el juicio eterno, etc.; creen pero no obedecen, por lo tanto no hacen las buenas obras del reino; y es por esa razón que tiemblan pues saben lo que les espera por sus malas obras. No es difícil creer en Dios, hasta los demonios creen, lo que si cuesta es OBEDECER a Dios. ¿No es así?

      De esta manera podemos ver que todo este fragmento de Santiago nos enseña que para alcanzar la salvación que será manifestada en el tiempo postrero es imprescindible la obediencia para que nuestra fe sea considerada como verdadera mediante nuestras buenas obras.

                                           LA FE SE PERFECIONA POR LAS OBRAS

      Santiago también enseña que la fe se perfecciona por las obras, este es otro motivo por el cual no se debe separar la fe de las obras en la vida del cristiano bajo ningún concepto. ¿Por qué las obras perfeccionan la fe?

32 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.  (Hech 5)

     Sabemos que cuando creemos en Cristo por primera vez recibimos el don del Espíritu Santo, pero este texto está hablando de otra dimensión del Espíritu Santo; está hablando de la “llenura” que reciben aquellos que se entregan en obediencia a Dios. Cuando el creyente es ungido con el Espíritu Santo es capaz de manifestar sus frutos como lo son el amor, gozo, paz, FE, paciencia, bondad, etc. Este es el motivo por el cual la fe se perfecciona por las obras porque a mayor obediencia (obras), corresponde una mayor llenura del Espíritu Santo; y a mayor llenura, mayor será la manifestación de sus frutos como por ejemplo la FE. Entonces, si Ud. desea tener más fe, o quizá desea tener más amor, más gozo, más paciencia, más bondad, etc.; debe perseverar en la obediencia (obras) para que pueda llenarse más del Espíritu Santo. De esta manera se perfecciona la fe.
      La biblia nos enseña que a la inversa es lo mismo; por ejemplo, si dejamos de hacer obras (desobediencia) nuestra fe puede menguar y debilitarse hasta el punto de llegar a morir; esta verdad significa sin dudas que el hombre es el único responsable de mantener una fe saludable o no mediante su obediencia:
1 Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. 
2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. (Ap 3)



      Aquí hay una muy fuerte exhortación para esta iglesia a tal punto que el Señor los llama “muertos”. Como consecuencia de que sus obras no eran perfectas (desobediencia), la fe de estos creyentes, entre otras cosas, estaba a punto de morir.
.4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 
5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
  (Ap 2)


      En este caso vemos que estos creyentes habían perdido el primer amor a causa de su desobediencia. La fe de estos creyentes se estaba muriendo es por eso que el Sr. les ordena que hagan las primeras obras, aquellas que hacían cuando estaban enamorados de Él para que su fe sea fortalecida. Cuando se deja de hacer las buenas obras que Dios preparo de antemano para que anduviésemos en ellas el Espíritu Santo comienza a apagarse, sobreviene el enfriamiento y muere la fe.
     Cuando se dice “solo por gracia” y no por obras es exactamente lo mismo que decir “solo por fe” y no por obras pues la fe, que es un don de Dios, forma parte de su gracia. En este caso nuevamente estamos frente a otra contradicción porque tampoco se puede separar la gracia de las obras ya que la gracia nos fue dada precisamente para hacer obras:
8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;  (2 Cor 9)

10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 
11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (1 Ped 4)



     Como podrán observar, es imposible separar la gracia de las obras porque si hay gracia, es obvio que también habrá obras hechas con esa gracia; pero si no hay obras es porque no hay gracia. Una vez más comprobamos mediante la biblia que es un error separar la fe o la gracia de las obras en la vida de un creyente porque el que tenga verdadera fe, será obediente; y el que es obediente, tendrá obras pues no existe la fe sin obediencia.
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 
9 no por obras, para que nadie se gloríe.  (Efe 2)



     Este es el único momento en el cual es posible hablar de “solo por gracia” o “solo por fe” y “no por obras” porque la vida eterna que recibe el hombre cuando es lavado por la sangre de Cristo es inmerecida y gratuita. En esta ocasión no se tiene en cuenta las obras que hizo porque éstas fueron realizadas con poder y sabiduría de hombre, y es por esta razón que éstas obras no pueden dar gloria a Dios. Pero una vez que éste hombre ingresa en la poderosa corriente de los propósitos de Dios debe esmerarse en hacer las buenas obras del reino con la gracia que le fue dada pues ésta es la verdadera forma de glorifican a Dios.
      La gran confusión que tiene el Calvinismo con respecto a la relación que existe entre fe y las obras se origina en su incapacidad para discernir la diferencia que existe entre dos momentos claves en la vida del cristiano:
 
1) EL MOMENTO EN QUE EL HOMBRE CREE EN CRISTO POR PRIMERA VEZ (Efe 2:8-9)
 
2) EL MOMENTO CUANDO EL HOMBRE INGRESA AL REINO DE DIOS A GOZAR DE VIDA ETERNA (2 Ped 1:3-11)
 
      Al no poder discernir la diferencia que existe entre estos dos momentos Efe 2:8-9 se convirtió en el texto base de la doctrina de la gracia y “solo por fe” y “solo por gracia” son los clásicos argumentos que describen la forma en cómo se obtiene la vida eterna en el reino de Dios; de esta manera, las buenas obras del creyente perdieron su tremendo valor ante lo “inmerecido y gratuito” que caracteriza la enseñanza Calvinista. He aquí el error pues ya quedó claramente demostrado que Efe 2:8-9 describe la forma en que se obtiene la vida eterna en este mundo y en este siglo, pero cuando se coloca a Efe 2:8-9 en el lugar que le corresponde se terminan todas las contradicciones bíblicas porque los pasajes que eran difíciles de explicar comienzan a acomodarse en perfecta armonía como si se tratase de un enorme rompecabezas.
      Como conclusión final podemos decir que las buenas obras no deben menospreciarse bajo ningún punto de vista porque la verdadera fe es aquella que tiene buenas obras. Si Ud. desea saber qué clase de fe tiene, debe examinar sus obras (2 Cor 13:5) pues al examinar sus obras, está examinando su obediencia; y al examinar su obediencia, Ud. podrá darse cuenta si está viviendo conforme a la voluntad de Dios o está viviendo conforme a su propia voluntad.

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (Mat 7)
 
Paz a Vosotros
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